El campo debate los nuevos rumbos Junio 2025 (M) | Page 24

En un momento complejo para la industria frigorífica y el negocio ganadero, el Grupo Lequio sorprendió al mercado con una de las operaciones empresariales más relevantes del año: la compra del paquete industrial del histórico frigorífico Mattievich, que incluye cinco plantas de faena y una de subproductos.

La operación revela una estrategia de largo plazo, una apuesta por la integración vertical y la convicción sobre el potencial del negocio cárnico en la Argentina. Leonardo Lequio, CEO del grupo que lleva su apellido, detalló en esta entrevista cómo fue la negociación, qué significa la operación para la estructura de la empresa y cuáles son las condiciones que necesita el sector para recuperar competitividad. A pesar del tipo de cambio atrasado, las retenciones y la escasez de hacienda, Lequio no duda: “No se invierte para un día. Se invierte para los próximos 10 años”.

—¿La compra de Mattievich fue una oportunidad puntual o algo que venían planeando hace tiempo?

—No es algo que se dé de un día para el otro. Veníamos conversando desde hace bastante tiempo. Se fue dando una coincidencia de intereses. Nosotros teníamos una vocación de seguir creciendo y Mattievich, en este caso, estaba cumpliendo un ciclo. Encontramos una necesidad y una voluntad mutua y eso nos permitió llegar a un punto de acuerdo. Lo concretamos con mucha convicción.

—¿Qué significa esta operación para el Grupo Lequio en términos de estructura y volumen?

Significa un salto muy importante. Nosotros ya teníamos la planta de faena de Alberdi, en Entre Ríos; la de Vera, en Santa Fe; la de Santa Rosa, en La Pampa, y también una planta de rendering, de subproductos, en Entre Ríos. Ahora sumamos cinco nuevas plantas de faena y una de subproductos que pertenecían a Mattievich. Esto nos permite reconfigurar nuestra unidad industrial con una escala mucho mayor.

—¿Ya tomaron posesión de las plantas? ¿A cuántos empleados llega ahora el grupo?

Sí, ya tomamos posesión y estamos operando. Empezamos con el proceso de integración de los equipos de trabajo, unificación de criterios, homologación de sistemas. Es un trabajo enorme, pero muy estimulante. Hay mucho entusiasmo. Actualmente el grupo cuenta con alrededor de 2.800 empleados en total.

—Llama la atención que se dé una inversión de esta magnitud en un contexto tan desafiante para el sector. ¿Cómo evalúan ustedes el momento del mercado?

La situación es complicada. El negocio no está en su mejor momento. Ni en el frente interno ni en el externo. El consumo de carne vacuna en la Argentina viene en baja por la situación económica general. Y en el plano internacional los precios están estables, pero lejos de récords. Además, tenemos un problema muy serio con el tipo de cambio, que para nosotros está claramente atrasado, y seguimos soportando las retenciones, que en este contexto se vuelven insostenibles.

—¿Entonces no fue la mejora de precios internacionales lo que motivó esta compra?

No, de ninguna manera. Esta inversión no está vinculada a una mejora coyuntural. Lo que vemos es un potencial a largo plazo. Apostamos a integrar, a ganar presencia y a prepararnos para cuando las condiciones mejoren. No se invierte para aprovechar un trimestre favorable, se invierte con una mirada de cinco o diez años. Esa es nuestra lógica.

—¿Qué aporta la compra de Mattievich a la estructura productiva del grupo?

Nos fortalece en varios frentes. Primero, en el rubro de los subproductos, que para nosotros es estratégico. Segundo, en exportación. Una de las plantas incorporadas está habilitada para exportar y ahí vamos a profundizar la actividad. Y, tercero, nos da una presencia en el mercado interno que hasta ahora no teníamos desarrollada con fuerza. Desde lo geográfico también ganamos cobertura y eficiencia.

—¿Cómo está la oferta de hacienda en este momento?

Bastante ajustada. Hay una menor disponibilidad por varios factores: políticas ganaderas erráticas en las últimas dos décadas, reducción de las pariciones, efectos de la sequía, problemas climáticos. Todo eso termina repercutiendo en la oferta y, cuando hay poco ganado, el precio sube, lo cual complica al negocio industrial. No es un escenario simple.

—¿Qué necesita el sector para recuperar competitividad?

Lo primero y más urgente es eliminar las retenciones. Es un impuesto que no se puede absorber con este tipo de cambio. También hace falta una mejora en el marco laboral: mayor flexibilidad para poder contratar y organizar el trabajo. Necesitamos que el gobierno termine de negociar con China la habilitación de las menudencias, que mejorarían los ingresos por exportación. Y lo más importante: previsibilidad. Las reglas tienen que ser estables. Y necesitamos crédito para recuperar el stock ganadero. Hoy a cada animal le faltan entre 80 y 100 kilos. Eso requiere inversión, y para eso se necesita financiamiento a tasas razonables.

—¿Hay alguna señal positiva en ese sentido?

Hay conciencia en muchos sectores del gobierno sobre estos problemas, pero todavía falta que eso se traduzca en medidas concretas. Sabemos que no es fácil, pero necesitamos señales claras para que los productores y la industria puedan proyectar.

—Además del negocio frigorífico, ustedes también tienen una cadena de carnicerías boutique: Al Fuego. ¿Cómo está funcionando esa unidad?

Es un proyecto que iniciamos hace varios años y que viene funcionando bien, sobre todo en Rosario, donde tenemos varias sucursales. Próximamente vamos a inaugurar una nueva en la zona centro, cerca de España y San Lorenzo. Es cierto que el mercado tiene sus límites y que no es momento de una expansión agresiva, pero seguimos avanzando con planes también en Mendoza y Buenos Aires, bajo un modelo de franquicias.

—¿Cuánto pesa la integración vertical en la estrategia del grupo?

Mucho. Es clave. Poder controlar desde la producción hasta la venta final nos da más herramientas para adaptarnos a los cambios del mercado, generar valor y mantener estándares de calidad. Hoy eso es más importante que nunca.

“El negocio está complicado, pero apostamos a futuro”

El empresario explicó los motivos detrás de la compra de los frigoríficos de Mattievich y analiza los desafíos de la industria cárnica argentina.

ENTREVISTA. LEONARDO LEQUIO,

CEO DEL GRUPO LEQUIO

ENTREVISTA. LEONARDO LEQUIO,

CEO DEL GRUPO LEQUIO

Por ARIEL ECHECURY

“Necesitamos señales claras para que los productores puedan proyectar”, plantea Lequio.

Leonardo Lequio (centro) y otros

integrantes de la empresa familiar.