El campo debate los nuevos rumbos Junio 2025 (M) | Page 28

La irrupción de las nuevas tecnologías, un escenario de inversiones que está mutando y demandas estructurales históricas que apuntan al financiamiento, la infraestructura y la alta presión fiscal, marcan una foto del presente del sector agropecuario y agroindustrial en Argentina.

Atravesados por modificaciones en las políticas públicas que implementó el gobierno de Javier Milei –entre las que figura la apertura de las importaciones para bienes de capital y el sostenimiento de los derechos de exportación e incluso una inminente suba–, pero con el beneficio de una buena campaña agrícola a la vista, los empresarios del sector comenzaron a barajar y dar de nuevo. Están convencidos de que se vienen nuevos tiempos donde la rentabilidad se medirá en términos de eficiencia y la integración horizontal y vertical formará parte de una nueva forma de hacer negocios que, por otra parte, estarán apalancados ya no por el flujo fácil y rápido de los fondos externos, sino por capitales que salen del interior de la actividad.

Así lo plantearon referentes de la producción primaria –del sector público e institucional–, fabricantes de maquinaria agrícola y empresarios de compañías de alimentos y biotecnología reunidos en el marco del ciclo Club Índice que organizó Punto biz en el Centro Cultural Contraviento.

“Las ventas de maquinaria agrícola vienen muy bien, puntualmente en sembradoras. Creo que eso se va a sostener porque si bien los precios de los commodities no son los mejores, en la mayoría del país se espera una buena cosecha. Los granos están y los créditos están disponibles con tasas cada vez más bajas”, definió Ignacio Tanzi, titular de la compañía homónima para dar una instantánea del sector que viene golpeado por los tres años de sequía que redujo la demanda.

La lechería fue uno de los sectores que sintió fuerte el golpe de los años de seca que se materializó en 2024 con una fuerte caída en la producción. “Había poca leche y eso sostenía el precio para el tambero y una caída del consumo interno”, indicó Federico Boglione, titular del grupo Los Lazos, un conglomerado de compañías que integra producción primaria, industria y exportación.

El empresario reconoció que en el mercado de leche en polvo se registró una caída real del 18% y si bien eso se fue recuperando este año, no se esperan demasiados cambios en función de la pérdida del poder adquisitivo. “Estaremos en un piso de caída del 15%”, dijo.

Ante ese escenario, y frente a un incremento estacional de la producción en el segundo semestre, el camino será colocar ese excedente en el mercado externo, lo cual “seguramente bajará el precio para el productor del tambo”, aseveró.

Boglione y Tanzi participaron del encuentro junto a Soledad Aramendi, presidenta de la Sociedad Rural de Rosario; Juan Manuel Barrufaldi, CEO de Deep Agro; Lucas Lieber, CEO de Bioherius, y Juan Pablo Durando, presidente de la Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Aunque los empresarios pusieron el foco en la coyuntura, desde las entidades empresarias como la Sociedad Rural y la BCSF insistieron en marcar la agenda de largo plazo que es, en definitiva, la que allana las condiciones para la competitividad.

“Hoy podrían estar bajando las retenciones, por lo menos para el trigo, cuyos números no cierran y mucho menos en campos alquilados”, dijo Aramendi al señalar que el 70% de las producciones en la zona son bajo arriendo. “Esto sería un buen gesto del gobierno, clave para incentivar la siembra”, opinó.

La dirigente destacó que eso permitiría abrir el grifo para las divisas que tanto necesita la Argentina. “¿Qué actividad en seis meses, que es lo que dura una campaña, puede generar tantos ingresos?”, se preguntó y planteó además la imposibilidad de generar valor agregado a partir de la producción primaria debido a “la fuerte carga impositiva” y la “infraestructura deficiente”.

“Córdoba avanza en muchos proyectos viales. Se endeuda y los hace, mientras que en Santa Fe no tenemos infraestructura”, se quejó.

Durando coincidió y apuntó que estas deficiencias son el punto central de la falta de competitividad. “Ineficiencia es no tener infraestructura”, dijo el dirigente santafesino recordando las dificultades del productor que tiene caminos rurales en malas condiciones o debe utilizar silobolsas para acopio propio.

Frente a esa realidad, insistió con una reducción de la carga impositiva. “El gobierno nacional dice que bajará impuestos, pero también gastos para mantener el equilibrio fiscal. Pero hay provincias que no reducen el gasto sino que lo suben. Nosotros no estamos dispuestos a estar en ese grupo”, arengó y consideró que la Región Centro debe reactivarse para “traccionar las demandas del interior productivo”.

Inversión con otro rumbo

Para Lieber, en un mundo donde las cadenas de valor y el capital está tomando otra dinámica, pensar en la reducción absoluta o la suba excesiva de los derechos de exportación termina siendo una discusión poco constructiva. “Hay que encontrar un equilibrio”, dijo frente a un sector cuyo futuro “se presenta muy volátil”.

Esta volatilidad se refleja también en la inversión. “La tendencia hace unos ocho años era replicar el modelo de venture capital de Silicon Valley en el agro, con fondos externos que buscaban multiplicar por 10 o 100 su capital en poco tiempo y no entendían del negocio”, señaló el CEO de Bioherius.

Eso mutó en los últimos tres años. “Esa inversión bajó a la mitad y ahora proviene de actores que conocen el propio ecosistema”, agregó en referencia a fondos de inversión con un expertise en el sector agropecuario como Inventure (Aapresid), Aceleradora del Litoral (Santa Fe) o Cites (Sancor).

“El fondeo para las startups ya no va a venir de Nueva York sino de los estratégicos”, definió, algo que exige ser más eficientes y competitivos, pero también integrarse en una cadena.

Así lo planteó Barrufaldi, de Deep Agro, la empresa tecnológica que cerró recientemente una ronda de inversión por u$s 2 millones para escalar. “Desde la caída del Silicon Valley, la suba de la tasa del Tesoro de Estados Unidos, el mundo cambió y se dejó de invertir en el sector”, dijo. Para las startups, opinó que “es una oportunidad” porque los jugadores del negocio, los productores, “empiezan a fondear a empresas que les agreguen valor”, aseguró la firma que recibió el respaldo de la inversión de una empresa del rubro como la firma de sembradoras Crucianelli.

“Es clave crear ecosistemas”, dijo y planteó que ante la vertiginosa revolución de la inteligencia artificial y el avance del software, muchas industrias buscan innovar asociándose a otros. “Es más lógico que compañías como las nuestras terminen ofreciendo el servicio tecnológico porque ya tenemos desarrollada toda la inversión en I+D”, dijo.

Esa fue la experiencia que también transitó Bioherius, que se asoció con la semillera Argenetics para desarrollar su tecnología Sauron, la primera y única tolerancia a múltiples herbicidas para sorgo, que se está evaluando a campo y el año que viene realizará el lanzamiento comercial.

Para Tanzi, en cambio, van a convivir ambos modelos. “Las empresas grandes formarán áreas para introducir la tecnología internamente y otras quizás tercericen”, dijo.

Sin embargo, para el empresario que es tercera generación de industriales y logró remontar una fábrica que se vio golpeada por la crisis de 2001, la clave está en el camino transitado. “Hoy la economía se empieza a normalizar y si no hacés las cosas bien no te podés sostener”, agregó. Y, a contramano de la queja que plantean muchos de sus colegas por la apertura de las importaciones, para Tanzi es una “oportunidad” para las empresas locales que invirtieron y demostraron que son capaces de competir. “Si un productor elige una tecnología de diez años de antigüedad y usada frente a la nuestra, somos nosotros los que hicimos mal las cosas”, agregó.

También indicó que esto permitirá reducir los precios en un mercado como el de los autopropulsados (tractores y cosechadoras) de capital multinacional cuyos precios en Argentina eran hasta un 60% superiores respecto de otros lugares del mundo. “Eran valores inaccesibles y nosotros que fabricamos maquinaria de arrastre muchas veces no podíamos venderlas porque no había tractores disponibles”, ejemplificó.

Esa nueva lógica no tiene que dejar de lado, según consideró Boglione, a la industria nacional. “Los créditos tienen que priorizar a nuestras empresas, más allá de la escala”, dijo el empresario, quien además encendió un alerta por la competitividad del tipo de cambio.

“Los sueldos en dólares para quienes exportamos están muy altos, pero al empleado no le alcanza para vivir en pesos”, dijo y llamó a equilibrar esa “flecha que apunta hacia direcciones diferentes”.

Los empresarios se miran en el espejo de Brasil, el principal socio comercial de la Argentina que en el sector agropecuario le saca varios cuerpos de ventaja. Por un lado, en materia productiva con la ampliación de la frontera agrícola, pero también en materia de innovación con la incorporación de genética de última generación y la aprobación de nuevos eventos, y una carga fiscal para el agro más reducida.

“En especies como soja y trigo, la inversión en tecnología es menor en Argentina que en Brasil debido a la dificultad para recuperar la inversión”, dijo Lieber, mientras que Durando señaló que la presión impositiva en el país “es altísima” respecto de competidores como el país vecino y Uruguay, que “no sólo no tienen retenciones sino una carga de impuestos provinciales que generan costos ocultos” y “dejan atrás a las empresas en la carrera de la competitividad”, finalizó.

En un contexto de mercados volátiles y crecientes demandas de eficiencia y sostenibilidad, el futuro del agro argentino dependerá de su capacidad para adoptar tecnología, acceder a financiamiento y, fundamentalmente, de la voluntad política para encarar obras de infraestructura para agregar valor.

La vocación innovadora del productor y la capacidad de adaptación de las empresas son fortalezas, pero requieren nuevos ajustes en un mundo que juega con distintas reglas.

Referentes de la producción primaria, fabricantes de maquinaria agrícola

y empresarios, reunidos por Punto biz, analizaron la realidad del sector.

NOTA DE TAPA. PERSPECTIVAS PARA

EL AGRO ARGENTINO

Entre innovación tecnológica, desafíos estructurales y alta volatilidad

Por SANDRA CICARÉ

Los nuevos tiempos estarán marcados por una rentabilidad medida por la eficiencia y una integración horizontal y vertical para hacer negocios.

Ignacio Tanzi, Juan Manuel Barrufaldi, Federico Boglione, Lucas Lieber, Juan Pablo Durando y Soledad Aramendi.

El encuentro de Club Indice tuvo lugar en en Centro Cultural Contraviento (Rodríguez 721, Rosario). El almuerzo fue preparado por el chef Toto Pagura.