Cuando todavía quedan lotes por cosechar de la vieja campaña, el ciclo agrícola 2025/26 ya comenzó a rodar. Con la siembra de trigo arrancaron también los pronósticos sobre el desarrollo de este nuevo capítulo del proceso productivo más determinante para la economía argentina. Por muchas razones, pero esencialmente por su aporte de divisas, que supera anualmente los u$s 30.000 millones.
En busca de esos dólares, la primera señal del gobierno nacional fue prorrogar la rebaja de las retenciones a la exportación de trigo, con el que se prevén sembrar 7,2 millones de hectáreas y cosechar más de 21 millones de toneladas. La cadena del maíz opera con las expectativas de que se produzca una medida similar para ese cultivo, que promete ser el de mayor volumen de producción al final del ciclo. En la soja, que deja la parte del león en materia de divisas y recaudación, se toman más en serio el anuncio presidencial sobre la vuelta de los niveles de derechos de exportación al esquema vigente en enero. Es decir, 33% para el poroto y 31% para los subproductos. Esto explica en buena medida el aumento en la presentación de declaraciones juradas de exportación que se registró en los últimos días.
Maíz generoso
En el caso del maíz, Gustavo López, titular de la consultora Agritrend, consideró que “con un precio promedio cercano a los u$s 182 por tonelada, el mercado infiere que se mantiene el actual nivel de DEX de 9,5%”. Ramiro Costa, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, coincidió: “Las cotizaciones reflejan una apuesta fuerte a que no se volverá al nivel anterior”.
El ciclo 2025/26 promete ser el de la revancha del cultivo más “tecnológico” y que más tracciona las actividades vinculadas a la economía del interior. Luego de casi dos décadas de sojización, la forrajera recuperó protagonismo desde 2015. Pero en las últimas tres campañas tropezó con una secuencia de sucesos desafortunados.
En 2022/23 sufrió, como todo el agro, el impacto de la peor sequía en cincuenta años. En 2023/24, cuando volvieron las lluvias, la chicharrita bajó desde el Norte trayendo consigo al mortal spiroplasma. Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo recordaron, en su último informe para la Guía Estratégica para el Agro (GEA), que el 18% de la cosecha maicera se perdió en ese desastre. Y el trauma golpeó al ciclo siguiente, el de 2024/25, en el que se sembraron 2 millones de hectáreas menos. Al final, la producción obtuvo un empate técnico con la soja, en 48,5 millones de toneladas.
Pero todo parece indicar que este año el maíz retomará su crecimiento. López, de Agritrend, pronosticó que se sembrarán 400.000 hectáreas más y se cosecharán 53 millones de toneladas, de las cuales se exportarían 37 millones. La primera encuesta de intención de siembra en la Región Núcleo realizada por la GEA anticipa un incremento del 10% para el ciclo 2025/26, por lo que pasaría de 1,64 millones de hectáreas a 1,8 millones.
López entiende que un mercado global “sano y con dinámica de compras importantes” incentivará este rebote. Es que, si bien las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) anticipan un aumento importante de la producción, “reflejo de la apuesta clara que hay en ese país por el cultivo”, el consumo también crece a ritmo sostenido. Por lo tanto, la relación entre ambos factores, de 7,5%, es “más ajustada que hace cuatro años”.
Guerra comercial
Como toda la oferta agroexportadora argentina, el maíz, el producto agrícola que más se comercializa a nivel global, está en la primera línea de batalla de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. María Marta Rebizo, gerente de Asuntos Económicos y Comerciales de Ciara-CEC, describió el enorme cambio de reglas de comercio internacional que provocó el llamado “Día de la liberación”, el 2 de abril pasado, en el que Donald Trump anunció una suba masiva de aranceles.
Esa ofensiva inicial fue el primer paso de un rediseño del intercambio de ese país con el resto del mundo. Muchas de esas imposiciones se pausaron para dar lugar a la negociación de nuevos acuerdos. Pero el efecto fue muy disruptivo. En el caso del maíz, por ejemplo, las importaciones cayeron 7% por las menores compras de China y Canadá a Estados Unidos. Por eso la administración Trump puso el ojo en el sudeste asiático, que actualmente lidera las compras del cereal.
Argentina está muy bien posicionada en ese destino, pero Rebizo advirtió sobre el efecto que tendrá el activismo norteamericano para apropiárselo. “A Vietnam, nuestro principal destino de maíz y harina de soja, Estados Unidos le elevó los aranceles al 46%, pero unos días después se los bajó al 10% y se sentó a negociar”. Finalmente, el Ministerio de Agricultura vietnamita informó que se firmaron memorandos de entendimiento tendientes a garantizar importaciones de productos agrícolas por u$s 2.000 millones.
La explosión del sorgo
Este “mundo en guerra” también abre algunas oportunidades. Y una de ellas es para el sorgo, que sostiene en los últimos años un crecimiento vinculado a la demanda china. López, de Agritrend, estimó que en este ciclo el gigante asiático podría duplicar su nivel de importación, abasteciéndose casi en su totalidad de Argentina, Australia y Brasil. Así las cosas, el primo modesto del maíz se aseguraría una siembra de 1,1 millón de hectáreas, que arrojaría una cosecha de 3,2 millones de toneladas y redundaría exportaciones por 1,7 millones de toneladas, un 34% más que el año pasado.
Por factores agronómicos, tecnológicos y de economía interna e internacional, el mapa de producción agropecuario fue recuperando su diversidad en los últimos años. Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura de Santa Fe, se entusiasma, por ejemplo, con el regreso de los planteos mixtos. “Hay buenos precios para la ganadería y para la lechería, y se empieza a ver cierta demanda para invertir en infraestructura”, describió.
A su juicio, la campaña 2024/25, que arrancó con seca y finalizó con exceso de agua, “fue buena en el promedio para la mayor parte del territorio”. De cara a lo que se viene, destacó que hay perspectivas de aumentar el área sembrada con trigo y, ya para la próxima gruesa, con maíz.
Leandro Regueira, gerente de Desarrollo Técnico de Mercado de Basf, coincidió. Desde Agroactiva, le tomó el pulso a las decisiones de inversión para este ciclo. “Antes la demanda estaba abierta todo el año. Ahora se mueve con decisiones de corto plazo”, describió.
Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral, describió un panorama finito en materia de costos. “Los precios de los granos bajaron mientras que los fertilizantes fosfatados subieron. Sólo los agroquímicos siguen bajos, pero los márgenes están cada vez más ajustados”, señaló. La necesidad financiera del productor, agregó, se refleja en el comportamiento comercial, con ventas de soja que “se aceleraron mucho en mayo”.
Las oleaginosas
Las previsiones para la próxima campaña sojera todavía no están finas. Si bien se estima que cedería protagonismo al maíz, el escenario no está cerrado. El analista de la Austral llamó la atención sobre la menor área sembrada en Estados Unidos. “Se proyecta un rinde récord, pero, si no se concreta, la relación stocks/consumo puede caer a niveles muy ajustados”, alertó.
En el mundo de las oleaginosas, una revelación dominaba los comentarios en la muestra agroindustrial de Armstrong: el girasol. La cosecha 2024/2025 alcanzó las 5.000.000 de toneladas, un 28,2% más que la anterior. En buena medida se debe al aumento de la siembra en todo el país, incluso en regiones como la núcleo, donde hace mucho no se lo veía. Las 2.200.000 hectáreas implantadas implican un aumento del 15,8% respecto de 2023/2024. “Fue uno de los cultivos que mejor performeó, de Norte a Sur, en el último ciclo”, apuntó Regueira, de Basf.
El maíz busca revancha en el nuevo ciclo productivo
Tras años de tropiezos, la forrajera recupera protagonismo. El trigo, con buenas perspectivas. Guerra comercial, retenciones y apuesta por los agro dólares.
CAMPAÑA 2025/26
CAMPAÑA 2025/26
El ciclo 2025/2026 se proyecta como una revancha para el maíz.
Por ALVARO TORRIGLIA
María Marta Rebizo (Ciara-CEC) y Gustavo López (Agritrend).