El CFO redefine su agenda entre IA, riesgos y sostenibilidad
El rol del Chief Financial Officer (“CFO”) atraviesa una transformación profunda. Si durante años la prioridad estuvo puesta en asegurar resultados, administrar la liquidez y cumplir con obligaciones regulatorias, hoy la agenda del CFO incorpora desafíos que exceden la gestión financiera tradicional. La aceleración tecnológica, la inteligencia artificial (IA), la sostenibilidad, la ciberseguridad, la presión sobre los costos y las nuevas exigencias de transparencia obligan a las empresas a revisar procesos, controles y modelos de decisión.
Las investigaciones globales de Deloitte muestran que la transformación digital de la función financiera, la adopción de inteligencia artificial, la optimización de procesos, la gestión del talento y el fortalecimiento de la resiliencia organizacional se ubican entre las principales prioridades ejecutivas. A ese escenario se suma el avance de los factores ambientales, sociales y de gobernanza, conocidos como ASG, y la necesidad de contar con información confiable para decidir.
“Los CFOs están operando en un contexto donde la incertidumbre se convirtió en la única constante”, señaló Orlando Scarpelli, socio de Audit & Assurance de Deloitte Rosario, en diálogo con Punto biz. Para el ejecutivo, esa ampliación de responsabilidades plantea un interrogante central: cómo generar confianza cuando una parte creciente de las decisiones empresariales depende de información financiera y no financiera.
Ese desafío también está modificando la forma de hacer auditoría externa de las empresas. Scarpelli sostuvo que la actividad evolucionó desde los esquemas basados en planillas impresas, biblioratos y confirmaciones por correo o fax hacia plataformas de trabajo en la nube, conectadas y potenciadas por inteligencia artificial. Sin embargo, remarcó que la tecnología no reemplaza los atributos esenciales de la profesión.
“La inteligencia artificial no reemplaza el juicio profesional, el escepticismo, la ética, la independencia ni la responsabilidad del auditor. La IA puede proponer, pero es el auditor quien decide”, afirmó. Procesar grandes volúmenes de datos puede mejorar la eficiencia y ampliar el análisis, aunque la comprensión del negocio y las preguntas críticas continúan dependiendo de las personas.
La necesidad de confianza también impulsa a las compañías a fortalecer sus marcos de control interno, la calidad de los datos y los mecanismos de gobernanza. Los directorios y comités de auditoría requieren una mirada independiente que les permita identificar riesgos, validar información sensible y responder a las demandas de un número cada vez mayor de grupo de interés, tales como inversores, entidades financieras, reguladores, consumidores más informados y mercados.
La sostenibilidad es otro de los frentes donde el cambio se volvió visible. Los criterios ASG dejaron de ocupar un lugar exclusivamente reputacional y comenzaron a incidir en la competitividad, el acceso al financiamiento y la creación de valor. Para responder a estas exigencias, las organizaciones deben definir asuntos materiales, establecer indicadores, medir desempeño y comunicar resultados con transparencia.
“Tan importante como reportar es poder demostrar la confiabilidad de la información revelada”, sostuvo Scarpelli. Esa necesidad explica el crecimiento de los servicios de aseguramiento vinculados con reportes de sostenibilidad, emisiones de gases de efecto invernadero, métricas climáticas, procesos de doble materialidad y estructuras de gobierno corporativo.
En paralelo, la incorporación de inteligencia artificial abre oportunidades para automatizar tareas, mejorar análisis y acelerar procesos, pero también incorpora nuevos riesgos. La calidad de los datos, los sesgos de los modelos, la seguridad de la información, la trazabilidad y los marcos regulatorios ya forman parte de las conversaciones en directorios y comités de auditoría.
A esos temas se agregan la gestión de riesgos empresariales, la prevención del fraude, la resiliencia operativa, la ciberseguridad y el cumplimiento normativo. Todos dejaron de ser asuntos periféricos para transformarse en variables estratégicas con impacto sobre la continuidad y el crecimiento del negocio.
Según Scarpelli, este nuevo contexto modifica el vínculo entre las compañías y las firmas de servicios profesionales. “Las compañías ya no buscan únicamente un proveedor de servicios profesionales. Buscan un asesor con experiencia, visión multidisciplinaria y capacidad de asistir la transformación de sus negocios”, explicó.
Para Deloitte, el desafío empresarial ya no consiste sólo en crecer, sino en hacerlo de manera sostenible, transparente y resiliente. En esa lógica, el CFO deja de ser únicamente quien explica los resultados para convertirse en una figura clave en la construcción del futuro de la organización.
“La agenda del CFO ya no se limita a explicar los resultados del negocio: hoy debe ayudar a construir su futuro”, resumió. Integrar tecnología, sostenibilidad, gestión de riesgos y confianza en una estrategia común aparece como uno de los grandes retos de la función financiera. Para las empresas, anticipar cambios, fortalecer controles y generar información confiable puede convertirse en una ventaja para captar inversiones, acceder al crédito y sostener valor en el largo plazo.
“En Deloitte acompañamos ese camino, combinando nuestra experiencia en las diferentes áreas y países, para asesorar a las compañías a crecer con transparencia, resiliencia y confianza. Porque en los negocios del futuro, no alcanzará con adaptarse al cambio: será necesario anticiparlo y liderarlo”, finalizó Scarpelli.
GESTIÓN EMPRESARIA
La función financiera suma nuevos desafíos y pone el foco en confianza, datos, controles y resiliencia.
Ahora es el momento
de comenzar a ahorrar
Ahorrar e invertir de manera anticipada constituye una de las decisiones financieras más inteligentes y estratégicas que una persona puede tomar para asegurar su bienestar futuro. Cuanto antes se inicie este proceso, menor será el esfuerzo requerido y mayor será la flexibilidad para adaptar el plan de ahorro a las distintas etapas de la vida, sin necesidad de realizar sacrificios significativos en el consumo presente.
Uno de los aspectos más relevantes de comenzar a ahorrar con anticipación es el impacto positivo del interés compuesto. Al reinvertir mes a mes los rendimientos generados por el capital acumulado, el tiempo se convierte en un aliado estratégico que potencia de forma exponencial el crecimiento del ahorro. A lo largo de los años, este mecanismo permite que incluso aportes relativamente moderados generen resultados significativos, siempre que se mantenga una disciplina constante y una adecuada planificación financiera.
En este marco, el seguro de retiro aparece como un instrumento con muchas ventajas para quienes buscan garantizarse seguridad a futuro. Por ejemplo, una persona de 35 años que decide ahorrar e invertir de manera sistemática un monto aproximado de 280 dólares mensuales podría acceder, al momento de su retiro, a una renta vitalicia estimada en 1.000 dólares mensuales. Este escenario no sólo refleja el poder del ahorro a largo plazo, sino también la importancia de contar con vehículos de inversión adecuados, que ofrezcan seguridad, rendimiento y sostenibilidad en el tiempo.
El rol del Chief Financial Officer atraviesa una transformación profunda.
La sostenibilidad es otro de los frentes donde el cambio se volvió visible.