El intríngulis de la nueva campaña Mayo 2026 | Page 40

grandes compañías, que les permitió tener disponible productos en el momento justo.“ Trabajamos con inteligencia artificial, que acorta los tiempos, pero también con tendencias de mercado”, detalló. Y dio un ejemplo concreto.“ Las empresas veníamos trabajando en la potencial epidemia de la chicharrita, pero los tiempos internos y regulatorios por lo general son más lentos que la velocidad que tiene la aparición de nuevas plagas, enfermedades o malezas”, dijo.“ La innovación viene corriendo un poquito de atrás a lo que sucede en la dinámica de mercado”, explicó. Pero eso también juega a favor porque“ cuando se lanza el producto al mercado el productor está ávido de tomarlo porque tiene el problema y necesita erradicarlo”, detalló.“ No tenía sentido lanzar un producto para chicharrita en 2023 porque el productor ni la tomaba en cuenta porque era esporádica su aparición. Pero cuando vino la problemática y todas las compañías teníamos disponibles productos para esa plaga la adopción fue inmediata”, ejemplificó.
La nueva molécula La historia de Vulcarus, el nuevo herbicida de Basf es similar. Comenzó en 2017 cuando la compañía inició la evaluación de Trifludimoxazin, un principio activo perteneciente a una nueva familia de herbicidas PPO( inhibidores de la protoporfirinógeno oxidasa que destruye las células de las malezas). Nueve años después, este producto, con esa nueva molécula, se presentó oficialmente en Argentina en abril, durante el VIII Congreso Argentino
Cultivos con nueva protección.
de Girasol( Asagir). El cultivo llevaba demasiado tiempo sin recibir innovación en materia de protección. Agustín Falcone, Crop Manager de Cereales de invierno, maní y legumbres de Basf, trazó una genealogía de este proceso.“ Basf trabaja en esto hace más de veinticinco años. En 2002 lanzamos la tecnología Clearfield, que fue un hito en el control de malezas”, recordó y señaló que Vulcarus representa el próximo escalón. Es una nueva molécula que viene desarrollando la compañía hace nueve años. Se trata de un herbicida residual de presiembra orientado al control de malezas de hoja ancha difíciles o resistentes – crucíferas, yuyo colorado, Rama Negra, Borreria verticillata –, con una persistencia de entre sesenta y setenta días. La tecnología estará disponible en esta campaña para girasol y maní. Leandro Regueira, gerente de Desarrollo Técnico de Mercado de Basf,
subrayó la dimensión estratégica del lanzamiento.“ El girasol está expandiendo su área geográfica, pasando del sur bonaerense al norte santafesino, lo que lo convierte en un eslabón clave para la rotación de cultivos”, dijo durante una jornada técnica de la empresa en San Jerónimo Sud. Durante el congreso de Asagir, los técnicos de la compañía indicaron que la brecha entre el rendimiento real y el potencial del cultivo ronda el 40 %, lo que indica que hay mucho margen de mejora disponible. Esta tecnología, también está registrada para maíz, soja, trigo y cebada y apunta a ser la herramienta que le permita al girasol competir en igualdad de condiciones con los cultivos que históricamente recibieron más atención tecnológica. La brecha entre el reloj de la biología y el del desarrollo químico comenzó a ajustarse y Argentina se volvió protagonista.
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