Inteligencia artificial, con todo por avanzar Abril 2026 | Page 110

ANÁLISIS
ENFOQUE

En medio de la revolución, el desafío no es el cambio sino la velocidad

¿ Qué rol le cabe a la inteligencia humana cuando la artificial parece hacerlo todo?
Por Marcos Victorica(*)
La transformación tecnológica es una constante en la humanidad. Históricamente, la irrupción de nuevas herramientas conlleva un proceso de transmutación social, a la vez que un período de adaptación. Sin embargo, el avance arrollador de la IA implica un interrogante inédito, difícil de resolver, pero no imposible: ¿ qué rol le cabe a la inteligencia humana cuando la artificial parece capaz de hacerlo todo? El cambio es un elemento intrínseco a la raza humana. Es el trabajo, entendido como una potencia transformadora, lo que nos diferencia del mecanicismo de los animales. No obstante, el desafío que plantea la inteligencia artificial no es el cambio en sí mismo, sino su velocidad. Existen dos grandes avances tecnológicos comparables con el surgimiento de la IA en tanto también revolucionaron la relación de la sociedad con la información: la imprenta y la internet. El primer caso implicó un proceso de adaptación que duró siglos, debido a los costos de producción y a un nulo nivel de alfabetización. El segundo redujo drásticamente los tiempos y se masificó en 20 años, una vez construida la infraestructura necesaria. Chat GPT, por su parte, alcanzó millones de usuarios tan solo a dos meses de su lanzamiento. La sensación generalizada de mareo respecto al avance de la IA es lógica porque objetivamente se trata de una marcha vertiginosa. Pero la historia demuestra que oponerse a la tecnología es un error, ya que esta se impone por su propio peso. También demuestra que el rechazo es una reacción común entre quienes temen que su expertise se transforme en un commodity y pierda valor. Ante este escenario, es fundamental formular una pregunta: ¿ cuál es el espíritu de la época y cuáles son sus requerimientos? El problema actual ya no parece ser la falta de información, sino la sobreinformación, que en ocasiones puede derivar en desinformación. La IA generativa cuenta con capacidad para acceder a miles de millones de datos y procesarlos en segundos. En contraparte, genera una duda creciente respecto a la legitimidad de la información que comparte. Aquí está la clave que indica hacia dónde virará el trabajo humano: El desafío ya no es encontrar la información, ni siquiera crearla desde cero. Es validarla, curarla y, fundamentalmente, realizar las preguntas correctas. Entonces, si la imprenta nos dio siglos, internet décadas, y la IA nos está dando meses, ¿ cómo se gestiona una adaptación en tiempo real? Existen tres estrategias que no se centran en frenar la tecnología, sino en gestionar su integración: 1- La primera es avanzar hacia una regu-
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