Inteligencia artificial, con todo por avanzar Abril 2026 | Page 66

INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Martín Gori, de Life Desarrollos, y Matías Imbern, de la desarrolladora 3dF.
un matiz clave al afirmar que“ la IA muchas veces devuelve cosas lindas, pero cuando las mirás en detalle no cierran”.“ Puede haber imágenes muy logradas, pero sin una idea coherente detrás eso después es muy difícil de bajar a un proyecto real”, apunta. En tanto, el titular de 3dF vislumbra que el verdadero“ salto cuántico” ocurrirá mediante la integración de ecosistemas.“ Si se logra linkear la capacidad de modelos de IA con Autodesk, y que esa imagen se convierta en un modelo 3D con planos bidimensionales, ahí sí el impacto será sísmico. Pero hoy no estamos ahí”.
¿ Menos arquitectos en las oficinas? En la obra física, la IA es todavía una espectadora.“ En obra no se está haciendo nada. Al menos nosotros no le vemos un uso hoy”, confiesa Imbern. Sin embargo, empiezan a aparecer pruebas piloto.“ Estamos testeando bajar avances de obra desde fotos de drone directamente a planillas de certificación. Eso hace un tiempo era impensado”, cuenta Gori, marcando que el uso en campo empieza a asomar, aunque todavía de forma incipiente. En la organización de los estudios, la mutación es inevitable. La IA está pasando de ser una herramienta de“ búsqueda” a un integrante más del equipo, capaz de procesar normativas, optimizar plantas y proponer soluciones básicas. Esto abre un interrogante sobre la estructura futura de las desarrolladoras.“ Seguramente va a bajar costos porque se va a necesitar menos gente para producir lo mismo”, plantea Imbern.
Para Gori, el cambio es más profundo y tiene que ver con el rol profesional.“ El arquitecto se empieza a correr de lo operativo y pasa a un rol más de decisión: elegir, filtrar y darle coherencia a todo lo que aparece. La IA te puede dar muchas opciones, pero no te arma una idea por sí sola”, apunta En ese nuevo esquema, ambos coinciden en que el diferencial ya no pasa por usar la herramienta-cada vez más accesible- sino por el criterio.“ La IA no reemplaza al arquitecto, pero sí deja en evidencia cuándo ese criterio no está”, resume Gori. El ladrillo rosarino, así, empieza a convivir con algoritmos. No para reemplazar manos, sino para acelerar decisiones. Y en un negocio donde el tiempo es dinero, eso ya empieza a hacer la diferencia.
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