INTELIGENCIA ARTIFICIAL lla.“ Para incorporar IA de manera efectiva muchas veces lo que se necesita es ordenar procesos, mejorar la calidad de los datos y trabajar sobre la cultura interna”. En ese sentido, la adopción de inteligencia artificial implica un cambio más profundo que la simple incorporación de herramientas.“ Muchas veces es un cambio de modelo de negocio”, remarca. El problema es que ese salto no siempre está claro.“ Lo importante no es adoptar IA, sino saber dónde la necesitás y cómo adoptarla”, agrega Perpiñá. De hecho, estudios internacionales muestran que sólo una pequeña proporción de empresas logra obtener retornos concretos de sus inversiones en estas tecnologías. En Santa Fe, este fenómeno todavía se traduce en decisiones erráticas: inversiones en soluciones que no responden a necesidades reales o implementaciones que no logran escalar.
Dónde se aplica primero En la práctica, la inteligencia artificial está encontrando sus primeros espacios en áreas donde el impacto es más inmediato. Uno de ellos es la optimización de costos, un factor clave en el actual contexto económico.“ Muchas empresas están trabajando en reducir scrap, mejorar eficiencia o ajustar procesos productivos”, señala Perpiñá. Otro frente es la comercialización y la relación con clientes, donde herramientas como chatbots y sistemas de seguimiento automatizado permiten mejorar la atención y liberar recursos humanos. También avanza con fuerza en la toma de decisiones. La posibilidad de acceder a información en tiempo real cambia la lógica de gestión.“ Antes tenías reportes a mes vencido; hoy podés hacer un
Laura Perpiñá y Diego Zinggerling( Unraf).
seguimiento constante y tomar decisiones mucho más rápido”, explica la consultora. En paralelo, sectores como la agroindustria, la construcción y la logística están incorporando soluciones específicas, desde plataformas digitales hasta modelos predictivos.
Un cambio empujado por el contexto El avance de la IA en la industria santafesina también está siendo impulsado por factores externos. La mayor apertura económica y la competencia con productos importados obligan a las empresas a mejorar su eficiencia.“ Muchas industrias han tenido que salir a digitalizarse por el contexto”, señala Perpiñá.“ Es un cambio de paradigma más obligado que voluntario”, agrega. En este escenario, la inteligencia artificial aparece como una herramienta para sostener la competitividad. Pero su adopción
no es automática. Existe todavía una barrera cultural importante.“ Hay una idea de que la innovación es sólo para grandes empresas”, advierte la consultora. Sin embargo, la democratización de herramientas como la IA generativa empezó a cambiar esa percepción. En este proceso, las universidades están jugando un rol clave como puente entre la tecnología y el sector productivo. En la Unraf, por ejemplo, ya se realizaron cinco ediciones de diplomaturas en inteligencia artificial, con participación de perfiles empresariales y técnicos. Estos espacios no sólo forman recursos humanos, sino que permiten identificar tendencias y necesidades concretas del sector.“ Hay mucha inquietud en las pymes industriales. Pero las barreras de acceso están hoy concentradas en la capacidad de la gente para incorporarlas”, concluye Ascúa.
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