La irrupción de los robots de servicio dejó de ser una promesa futurista para convertirse en un negocio en plena expansión. Según un informe de IDTechEx, los robots de logística y limpieza lideran actualmente la demanda del mercado global, posicionándose como las tecnologías con mayor volumen de comercialización y menor dificultad técnica en comparación con desarrollos más complejos. Las proyecciones son contundentes. El mercado global de soluciones robotizadas para logística superará los u$s60.000 M en la próxima década, mientras que los sistemas de limpieza automatizada rebasarán los u$s 20.000M hacia 2036.
Con mejoras en autonomía, navegación y capacidad de adaptación, la tecnología robotizada empezó a ganar terreno en Argentina y en Rosario, en particular, donde ya hay desarrollos y casos concretos que muestran cómo la automatización se integra a operaciones reales. En este escenario, la diferencia no la marcan sólo las máquinas, sino los empresarios con cintura para leer el cambio y animarse a dar el salto.
La logística cambia de piel
Frente a la robotización de servicios, la logística aparece como uno de los campos donde el cambio se vuelve visible. No se trata sólo de incorporar máquinas, sino de redefinir la forma en que se organizan los depósitos, se gestionan los flujos de mercadería y se toman decisiones en tiempo real. En Rosario, ese salto empezó a materializarse en proyectos concretos que combinan desarrollo local y decisión empresarial.
Uno de los casos de referencia es AFG Ingeniería, empresa rosarina que diseñó y desarrolló la tecnología detrás de Tyna, el primer almacén mayorista y minorista inteligente de Latinoamérica. Para Gabriel Fernández, titular de la empresa de ingeniería, la clave del éxito no es sólo incorporar la robótica al negocio, sino generar un cambio en la estructura general del trabajo al interior de una empresa. “Ya no es automatizar una tarea puntual. Es rediseñar toda la operación”, opinó.
Desde su perspectiva, el diferencial está en la integración. Los robots móviles autónomos permiten reorganizar el funcionamiento del depósito en función de datos y no de recorridos fijos. Fernández señaló que, como consecuencia, se habilita una logística mucho más flexible, donde los cambios en la demanda o en la operación pueden absorberse sin necesidad de reconfigurar toda la infraestructura.
Ese enfoque implica, además, un cambio conceptual. En este sentido, el depósito deja de ser un espacio de almacenamiento para convertirse en una plataforma dinámica. “Lo que cambia es la lógica. La mercadería se mueve de otra manera, el stock es permanente y la información pasa a ser central”.
En esa línea, remarcó que la automatización no elimina la intervención humana, sino que la desplaza hacia tareas de supervisión, control y toma de decisiones.
El caso Tyna, la prueba
en la cancha local
La bajada concreta de ese modelo se puede ver en Tyna, almacén mayorista y minorista que avanzó con la implementación de este tipo de soluciones inteligentes. Julián Romera, director y parte de la tercera generación familiar, comentó que el proyecto surgió como una respuesta a los límites del crecimiento tradicional.
“El volumen empezó a exigir otra forma de operar”, explicó. Según detalló, el trabajo manual comenzó a generar cuellos de botella en la preparación de pedidos. La incorporación de robots permitió ordenar ese proceso. En este sentido, Romera señaló que la tecnología optimizó los recorridos dentro del depósito y redujo los riesgos de accidentes, eliminando la convivencia de autoelevadores con clientes en el salón comercial.
El cambio no fue solamente técnico. “No es enchufar y listo”, advirtió. Según Romera, la adaptación del equipo fue un componente central del proceso. La convivencia entre operarios y robots obligó a redefinir roles, rutinas y formas de trabajo. En ese esquema, las máquinas asumieron tareas repetitivas y de traslado, mientras que las personas pasaron a concentrarse en funciones con mayor valor agregado.
Romera también hizo foco en la mirada de largo plazo. Si bien reconoció que la inversión inicial fue significativa, sostuvo que el retorno se construye a partir de la mejora en productividad, la trazabilidad y la posibilidad de escalar sin aumentar proporcionalmente los costos. “Te ordena para crecer”, sintetizó.
Limpieza que evoluciona
En paralelo a la automatización en el área logística, la robótica también empieza a ganar terreno en el rubro de limpieza de grandes superficies. En esta línea, Limpiolux se posicionó como una de las empresas pioneras en Argentina en ofrecer robots de limpieza 100% autónomos.
Sebastián Peluso, director de Limpiolux, comentó que la incorporación de robots apunta principalmente a espacios amplios y de alto tránsito como alimenticias, shoppings, automotrices o grandes locales de ropa. “La principal ventaja es la constancia”, afirmó. Según explicó, los equipos pueden operar durante largas jornadas manteniendo un nivel de limpieza homogéneo, sin las variaciones propias del trabajo manual.
Peluso también destacó un componente tecnológico detrás de estas soluciones que le otorga un plus a la hora de operar. Los robots no sólo ejecutan tareas, sino que generan información. “Podés saber qué superficie se limpió, en cuánto tiempo y con qué rendimiento”, explicó. Esa trazabilidad permite gestionar el servicio con mayor precisión y ajustar recursos en función de datos concretos.
Al igual que en logística, la adopción no está exenta de desafíos. Peluso reconoció que existe una etapa inicial de adaptación, tanto por parte de las empresas como de los equipos de trabajo. Sin embargo, sostuvo que la barrera cultural empieza a bajar a medida que los resultados se vuelven visibles. “Al principio llama la atención, después pasa a ser una herramienta más”.
Hacia una nueva cultura
de la productividad
Más allá de los fierros y el software, la transición hacia la automatización marca un cambio de era en la gestión empresarial local. Para Fernández, el salto real se produce cuando la tecnología permite, por primera vez, medir con exactitud lo que antes era invisible. “La logística tiene la gran oportunidad de medir productividad para poder diferenciar salarios. Si sumamos tecnología para medir la productividad de las personas preparando pedidos, vamos a poder pagar por rendimiento y motivar de otra manera”. Asimismo, para el ingeniero, la eficiencia no es solo mover cajas más rápido, sino transformar trabajos rutinarios en funciones donde el colaborador pueda distinguirse por su desempeño real.
En sintonía, Peluso opinó que la evolución hacia la automatización es ineludible para cualquier empresa que pretenda proyectarse.
“Uno como empresario no puede darle la espalda a la tecnología. La robotización es algo que viene para quedarse en todos los rubros”, explicó. Bajo esta premisa, el desafío ya no es sólo incorporar una máquina, sino como resumió Romera al recordar el inicio de su proyecto, “tener la capacidad de empezar a creer y a soñar en un modelo de negocios donde la innovación local dicta las nuevas reglas del juego”.
De depósitos a grandes superficies, la automatización gana terreno en empresas que buscan innovar.
RECONFIGURAR PROCESOS
Logística y limpieza, dos rubros invadidos por robots
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Por DANA LEIVA
Gabriel Fernández (AFG) y Julián Romera (Tyna).