Inteligencia artificial, con todo por avanzar Abril 2026 | Page 60

La medicina siempre fue, en esencia, un ejercicio de interpretación: leer signos, anticipar riesgos y tomar decisiones en contextos de incertidumbre y, en casos extremos, de vida o muerte. Esa tarea empieza a expandirse en la actualidad con una nueva aliada. La inteligencia artificial no irrumpe para desplazar al profesional, sino que se filtra en los intersticios del sistema ordenando datos, encontrando patrones invisibles y amplificando la capacidad de análisis. Allí donde el tiempo es escaso y la información desborda, su aporte es claro, ya que puede transformar volumen en conocimiento y, por lo tanto, en mejores decisiones.

Lejos de desplazar al médico, la IA redefine su campo de acción. Automatiza lo repetitivo, reduce el margen de error y libera tiempo para lo esencial, que es el vínculo con el paciente. Desde la detección temprana de enfermedades hasta la optimización de procesos hospitalarios, sus beneficios ya son tangibles. Pero quizás el cambio más profundo no sea tecnológico, sino estructural: una medicina más precisa, más preventiva y más accesible donde la competencia y la inteligencia humana no se reemplaza, sino que se potencia.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Muchas personas ya confían tanto en las IA que dejan en sus manos virtuales afecciones de salud, diagnósticos y tratamientos, lo que puede generar severos inconvenientes.

Punto Biz consultó a referentes del sector con experiencia directa en la implementación de estas tecnologías: Luciano Tourn, CEO del Grupo Gamma y fundador de Wuru, especializada en desarrollos de inteligencia artificial para instituciones de salud; Rigo Bisso, CEO de Diagnóstica, enfocada en soluciones de salud digital; y Pablo Utrera y Martín Degrati, cofundadores de Doc24, una de las principales plataformas de telemedicina de la región.

IA en el Grupo Gamma

El uso de inteligencia artificial en el Grupo Gamma se consolidó primero en el área de diagnóstico por imágenes, un terreno especialmente fértil por el alto nivel de digitalización. “Es el área donde primero se empezó a usar inteligencia artificial en medicina”, explicó Tourn. Allí, los sistemas no sólo asisten en la detección de anomalías en estudios como resonancias o tomografías, sino que también intervienen en el proceso de elaboración de informes: desde el reconocimiento de voz del especialista hasta la corrección y validación del dictado.

En la práctica, estos desarrollos funcionan como una primera instancia de análisis automatizado. Existen múltiples softwares que permiten identificar posibles hallazgos en las imágenes para evitar que pasen desapercibidos. Sin embargo, el rol del médico sigue siendo central: es el imagenólogo quien valida finalmente cada diagnóstico. La inteligencia artificial, en este esquema, actúa como un soporte que mejora la precisión y reduce el margen de error, pero no reemplaza la decisión clínica.

A partir de esa base, el grupo comenzó a explorar aplicaciones más incipientes en otras áreas. Entre ellas, el uso de IA en medicina reproductiva para detectar embriones con mayor probabilidad de éxito en tratamientos, y herramientas que asisten a los profesionales en la síntesis y organización de la historia clínica. Se trata de desarrollos que amplían el alcance de la tecnología más allá del diagnóstico.

IA en Diagnóstica

En Diagnóstica, la inteligencia artificial se integra dentro de un modelo de salud digital que combina lo presencial y lo virtual. “Nos gusta hablar de un concepto ‘figital’, un híbrido entre lo físico y lo digital”, explicó su CEO, Rigo Bisso.

En esa línea, la empresa desarrolla consultorios médicos inteligentes y cabinas de telemedicina que son operadas por personal de salud, aunque también avanzan hacia un esquema donde el propio paciente pueda interactuar directamente con el sistema.

En estos espacios la IA cumple un rol clave en la interfaz con el usuario. A través de lenguaje natural permite que el paciente dialogue con la máquina, realice chequeos y genere información clínica relevante. Ese proceso le da la posibilidad de decidir si continúa con una consulta presencial o si se conecta en ese momento con un médico de forma remota, que ya cuenta con todos los datos recopilados. Según Bisso, se trata de herramientas que “mejoran la capacidad de atención de los médicos y el vínculo con el paciente”, al tiempo que optimizan tiempos y amplían el acceso a la salud.

IA en Doc24

En Doc24, la IA se integra como una herramienta clave para mejorar la eficiencia del sistema de salud, tanto del lado del paciente como del profesional. “Nos permite entender por qué llega un paciente y canalizarlo al servicio adecuado”, aseguraron Utrera y Degrati, sus fundadores.

En la práctica, esto permite resolver muchas consultas sin necesidad de una nueva atención médica, evitando sobrecargar a los profesionales con demandas que no requieren intervención clínica. Con más de 12 millones de atenciones realizadas, cientos de miles de consultas mensuales y operaciones en Argentina, Brasil y México, la escala de la plataforma potencia el impacto de estas herramientas.

Además, la empresa desarrolla soluciones que asisten al profesional durante la consulta, como la redacción automatizada de la evolución clínica o la generación de alertas ante posibles riesgos. También avanzan en proyectos para contrastar lo que hubiera sugerido la inteligencia artificial frente al diagnóstico del médico, como una forma de validación y aprendizaje del sistema.

Sin embargo, marcan un límite claro: “No buscamos reemplazar al médico”. En esa línea, evitan que la IA sugiera tratamientos de manera autónoma y enfocan su uso en potenciar la capacidad de los profesionales. A futuro, el objetivo es avanzar hacia un modelo de atención continua, con herramientas que acompañen al usuario más allá de la consulta.

Pacientes más informados

Uno de los cambios más visibles es el nuevo rol del paciente. El acceso a herramientas de IA generativa está modificando su relación con el profesional. “Esto ya pasó con Google”, recordó Tourn. “Es parte de un proceso de empoderamiento del paciente que quiere entender más sobre su salud”, añadió.

Sin embargo, el fenómeno también introduce riesgos. “Es un error tomar decisiones médicas basadas únicamente en lo que dice una inteligencia artificial”, advirtió Bisso.

Desde Doc24 observan incluso una inversión en la dinámica tradicional. “Hoy el profesional muchas veces siente que tiene que consultar a la IA porque el paciente ya lo hizo antes”, sostuvo.

Este nuevo escenario obliga a redefinir el rol del médico, que ya no es sólo un emisor de conocimiento, sino un intérprete que valida, corrige y contextualiza información que el paciente trae previamente.

La barrera cultural

A nivel de adopción, el principal obstáculo no es tecnológico, sino cultural. “El médico adopta muy rápido la inteligencia artificial cuando le resuelve tareas que no quiere hacer, como la burocracia”, explicó Tourn, al tiempo que afirmó que “hay más resistencia cuando se trata de decisiones clínicas”.

Desde Doc24 coinciden: “Si una herramienta cambia la rutina del profesional y le exige más esfuerzo, es difícil que se adopte”.

Sin embargo, la resistencia no está totalmente ligada a la edad. “Hay médicos de avanzada edad que son promotores del uso de tecnología”, señaló Bisso, quien destacó que la experiencia previa con otras innovaciones reduce el temor al cambio.

Perspectivas a futuro

A pesar de los avances, los referentes coinciden en que el desarrollo de la IA en salud todavía está en una etapa inicial y que su evolución estará más ligada a la integración en los procesos que a la automatización total de decisiones.

Desde Doc24 señalaron que el futuro no pasa por reemplazar al profesional, sino por potenciarlo: el diferencial estará en “el médico que mejor aproveche las herramientas disponibles”.

Al mismo tiempo, el avance de la IA empieza a reconfigurar el vínculo con los pacientes, que llegan cada vez más informados a la consulta. Para Rigo Bisso, este proceso debe ser acompañado con prudencia: “La tecnología puede aportar mucho, pero la seguridad la da el médico”.

En ese equilibrio entre innovación y criterio clínico se juega gran parte del futuro del sector. Con desarrollos que apuntan a una atención más personalizada, continua y accesible, el consenso es claro: la inteligencia artificial no sustituirá a la medicina, pero sí redefinirá profundamente la forma en que se practica.

Las nuevas posibilidades no sustituyen al médico, sino que perfeccionan la atención. Cuáles son sus alcances y el peligro de no detectar sus límites.

COMPLEMENTO SÍ, REEMPLAZO NO

Potencialidades y riesgos

en el mundo de la medicina

Pablo Utrera (Doc 24) y Luciano Tourn (Grupo Gamma)

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Por RODRIGO ELÍAS

Rigo Bisso, CEO de Diagnóstica.