Invertir con la I.A. como aliada Mayo 2025 (M) | Page 25

Hasta hace poco, hablar del mercado de capitales era meterse en un mundo reservado a unos pocos: economistas, brokers de trayectoria y algún que otro autodidacta con espalda suficiente como para abrir una cuenta comitente y enfrentarse a una maraña de datos. Pero todo cambió. O mejor dicho, en un punto, todo se desmadró.

Un caso que grafica la premisa del párrafo anterior es el de Mercado Pago. “Cuando empezaron a remunerar saldos para que los usuarios, en la carrera contra la inflación, no se lleven el dinero a plazos fijos, metieron 25 millones de cuentas en el mercado de capitales de golpe. Antes de eso, en 2018, tenían 500.000”, indicó Sebastián Ferro, CIO de A3 Mercados y CEO de Primary, del Grupo Matba Rofex. Es decir, en un abrir y cerrar de app, el mercado se multiplicó por 50. Claro que muchos de esos nuevos “inversores” ni se enteraron: “Tienen una app que les rinde en pesos, pero no sabían que estaban operando con fondos comunes de inversión”, aclaró Ferro.

Detrás de esa simpleza de uso se esconde una transformación brutal. El sistema tuvo que aggiornarse a marchas forzadas: brókers, mercados y hasta los reguladores debieron reforzar su infraestructura tecnológica para poder procesar millones de transacciones diarias. Todo eso, con una usabilidad pensada para que el usuario promedio ni se pregunte qué es un fondo T+1. He aquí uno de los pilares de la nueva oleada de inversores: retailers con moderada, poca o nula educación financiera.

Si la masificación del acceso fue el primer cimbronazo, ahora se suma un nuevo catalizador: la inteligencia artificial. “Antes era escéptico. Hoy, el 80% de mi trabajo de escritorio lo hago con IA”, reconoció Alejandro Winkler, socio en AWA Capital Group. “Te permite procesar en minutos lo que antes llevaba días o semanas: balances, arbitrajes, oportunidades de inversión, tendencias. Todavía no reemplaza al humano, pero potencia su trabajo”.

En paralelo, los brókers también están rediseñando su rol: menos traje y corbata, más bots y automatización. Ferro lo resume así: “Si tenés un buen chatbot que responda preguntas básicas y sepa leer el perfil de cada cliente, estás hecho para dar el primer paso en la atención de este nuevo perfil de inversores. El asesor financiero ahora tiene que convivir con herramientas inteligentes y tiene que hacerse de ellas rápido. Lo que no quiere decir que esas herramientas resuelvan todo. Al menos no lo hacen hasta hoy”.

Lisandro Nasini, director Ejecutivo de Nasini S.A. y CEO Market Hub S.A. compartió esa mirada, y acotó: “El flujo de clientes retail, las cuentas comitentes, los pequeños ahorristas, empezaron a mover los mercados. Esa es una tendencia que se venía dando y probablemente la IA la acentúe, pero los fundamentos con que la IA va a asesorar a esos inversores van a ser los de toda la vida”.

“Creo que eso va a ir creciendo hacia lo que sucedió en EE. UU –agregó Nasini–. Allá, una de cada dos personas o más invierte a través de apps. Acá, en Argentina, todavía hay mucho para crecer. Ojalá vayamos en ese camino”.

Mercado Pago y otras empresas de servicios financieros que lanzaron apps de trading ultrapopulares como Robinhood (tiene 11 millones de usuarios activos a diario) o Cocos Capital (la argentina que orilla el millón) ganaron por practicidad el mercado de capitales a donde estaba la gente. Ahora, a esa tendencia, las herramientas de IA la aceleran por eficiencia.

La vieja nueva grieta

Los clientes más jóvenes son más autosuficientes. Difícilmente te llaman por teléfono para ver la opinión de un bróker, dirá Alejandro Winkler, socio en AWA Capital Group. “Sus canales de conversación y con los que operan son otros”. A pesar de esa distancia, los especialistas consultados por Punto biz coinciden en que lo que puede parecer una grieta es más bien un cambio de perfil en un grupo de inversores, que conviven con otros. Quienes operan mayores carteras requieren de estrategias más sofisticadas y siguen llamando a su agente de confianza.

La nueva generación, en tanto, tiene características propias y bien definidas.

Lo primero que cambió fue la puerta de entrada al mercado. Mientras que hace unos años lo importante era el prestigio del bróker, para la nueva generación manda la usabilidad. “Priorizan todo lo que sea digital y fácil de usar: aplicaciones simples, rápidas, transparentes. A eso le dan mucha más importancia que a la reputación”, explicó Ferro, de A3 Mercados. En otras palabras, antes se buscaba un agente con muchos años en la plaza; ahora pesa que haya buenas calificaciones.

Ese corrimiento de prioridades viene acompañado de un mayor apetito por el riesgo. “Están acostumbrados a activos como las criptomonedas, o a operar a través de fintechs, donde hubo de todo: instrumentos que valieron mucho y después se fueron a cero. Tienen menos aversión al riesgo”, apuntó Ferro. Esa tolerancia a la volatilidad les permite explorar alternativas que no están en el radar del inversor clásico, como acciones extranjeras, cedears exóticos o monedas digitales con más marketing que fundamentos.

Una diferencia generacional

“Las nuevas generaciones tienen un proceso de formación más autodidacta con lo que hay disponible online. Y eso está buenísimo. Pero ojo, no considero que la democratización venga del lado de la educación financiera en este caso, sino de la posibilidad de operar desde un teléfono o una computadora sin necesidad de invertir demasiado tiempo ni dinero”, considera Winkler.

Ese acceso inmediato también potencia la toma de decisiones impulsivas. “Antes vos llamabas a tu bróker y él te decía el precio. Hoy este inversor del que hablamos mira el mercado en tiempo real. Entonces, se toma la decisión ahí, en caliente. Están tradeando todo el tiempo, con menos dinero y de manera más impulsiva”, describió Ferro.

No se trata sólo de velocidad: también hay un efecto red, un fenómeno que, según Ferro, se volvió evidente desde el caso GameStop, en Estados Unidos. “Se meten en un foro, en Reddit o en Twitter. Alguien dice que hay que comprar y van todos juntos a comprar. Esa masa puede impactar el precio de un instrumento; de hecho lo hizo. Hay un efecto comunidad muy fuerte, y eso es muy generacional”, opinó Ferro.

Además, se cuelan los valores. No sólo se compra por rendimiento: muchas veces se invierte en empresas que representen –o al menos aparentan representar– una causa. “Están dándole más bola a todo lo que es sustentabilidad, a empresas que tengan algún tipo de política alineada a sus valores, o un buen marketing de esos valores”, observó Ferro.

Winkler, por su parte, pone una pausa en tanto entusiasmo. Si bien celebra la renovación, no deja de marcar que los cambios más disruptivos suelen repetirse bajo nuevas formas. “Al principio descartaba el mundo cripto porque me parecía que no lo conocía –admitió–. Después entendí que, al final, las cripto se comportan bajo las mismas reglas que el resto de los activos. El bitcoin apareció como una revolución monetaria, una especie de Che Guevara de las finanzas. Sin embargo, hoy se rige por la misma lógica de oferta y demanda que cualquier otro instrumento. Creo que tener la sensación de estar cambiando el mundo de raíz nos pasó a todos de jóvenes. Pero para entender la realidad es importante estudiar los principios”.

Es que incluso en el vértigo digital –y aunque la generación de traders de entrecasa crea que lo está reinventando todo– los pilares sobre los cuales se mueve el mercado siguen siendo los mismos.

Caja de herramientas

La inteligencia artificial se abre paso, tanto para quienes manejan carteras millonarias como para el retail. Las herramientas disponibles van desde el trading algorítmico clásico hasta el análisis de sentimiento y los futuros agentes.

El trading algorítmico, por ejemplo, dejó atrás los modelos rígidos y ahora trabaja con grandes volúmenes de datos y correlaciones complejas. “Las técnicas son más potentes, analizan más y mejor. Pueden cruzar cómo se comportó una acción en los últimos 15 años con variables globales y anticipar escenarios con mayor precisión”, señaló Ferro.

Otra técnica que gana terreno es el sentiment analysis, que interpreta noticias, posteos o reportes para marcar señales de compra o venta. “Un algoritmo puede decirte si una noticia es positiva o negativa para una empresa. A veces es evidente, pero otras no tanto, y la IA lo analiza a una velocidad mucho mayor”, explicó Ferro. Esto se aplica incluso en redes sociales: se monitorean millones de cuentas para detectar cambios de humor colectivo que anticipen movimientos de los inversores más chicos.

Nasini detalló que también se están utilizando modelos predictivos de machine learning para procesar datos fundamentales y estimar, por ejemplo, el rendimiento futuro de una empresa. Además, los LLM (Large Language Models) se aplican para diseccionar balances, informes trimestrales o cualquier documento regulatorio y extraer conclusiones útiles. “La IA te puede decir, en base a lo que leyó, cuáles son las tres acciones con mejor proyección según tu estrategia. Eso antes era tarea exclusiva del área de research y hoy se hace en segundos”, comentó.

Pero no todo está automatizado. “Por ahora, la IA no arma los modelos teóricos que se utilizan para armar carteras. Asiste, ordena, resume y acelera. Pero si le repreguntás dos o tres veces, se le queman los papeles. La selección final sigue siendo humana”, enfatizó, y admitió que en su empresa, como en la mayoría, la integración de la IA aún es parcial: “Estamos desarrollando un chatbot que le informe a los clientes el estado de su cartera, y ya utilizamos IA para actividades como research. Pero aún no tenemos funcionando herramientas como roboadvisors, por ejemplo”.

Hasta el momento, al final del camino siempre hay un humano direccionando al algoritmo, validando que no tenga algún sesgo, dando feedback y supervisando. Pero a futuro podría desaparecer ese límite a través de la IA regenerativa. “No falta mucho para que un agente de IA pueda tomar decisiones de inversión por vos, sin que medie una orden explícita. Podrían comprar y vender productos financieros negociando con otros agentes virtuales, sin que ninguno de nosotros, ni los brokers ni los dueños de los fondos, tengamos intervención”, detalló Ferro.

Reforzar la infraestructura tecnológica para procesar millones de transacciones es clave.

Aunque no reemplaza la presencia del ser humano, la nueva tecnología potencia su

trabajo ganando tiempo, procesando balances, tendencias y oportunidades de inversión.

NOTA DE TAPA. EL FUTURO YA LLEGÓ

La hora de los bróker domésticos: la IA potencia inversores con reglas nuevas

Por MARIANELA BOCANEGRA

Las nuevas generaciones tienen un proceso de formación más autodidacta con lo que hay disponible online.

Alejandro Winkler, Lisandro Nasini

y Sebastián Ferro.