Invertir con la I.A. como aliada Mayo 2025 (M) | Page 34

El Gobierno intenta sostener la pax cambiaria con un dólar oficial dentro de la zona de flotación administrada (oscila entre los $1.000 y $1.400). Si bien esta medida trajo algo de previsibilidad, también hay un riesgo implícito: que ese equilibrio sea sólo temporal.

Invertir una parte de los ahorros en moneda dura –para la psiquis del argentino promedio– es una buena estrategia de cobertura frente a posibles movimientos del tipo de cambio, pero la realidad es que el dólar hoy está planchado. Los plazos fijos tradicionales, por su parte, ofrecen tasas que rondan el 36% anual, cifra no muy atractiva para la inflación proyectada.

Así las cosas, los expertos recomiendan repensar las estrategias de inversión y combinar instrumentos según el horizonte temporal y el perfil de riesgo de cada inversor. Para arrojar luz sobre cómo hacer rendir al máximo tus pesos, desde Punto biz consultamos a tres referentes del mercado financiero: Alejandro Pagliero, asesor en Nasini S.A.; Diego Ponzio, director de Punto Finanzas; y Joaquín Tarallo, portfolio manager de Tarallo S.A.

Todos coinciden en que no existe una única respuesta válida, pero sí criterios claros para proteger el capital, planificar a futuro y generar rendimientos reales.

“Lo primero que hay que entender es que estamos hablando siempre de excedentes. Una persona no puede pensar en invertir si no tiene resuelto el consumo básico. Pero una vez cubiertos esos gastos, hay que elegir con inteligencia dónde poner los ahorros”, sostuvo Pagliero.

Todo un portafolio de alternativas.

# Plazo fijo tradicional

Es la herramienta más conocida y utilizada por los pequeños ahorristas. Actualmente, la tasa ronda el 36% anual, similar al rendimiento de una letra en pesos. Si bien no genera grandes ganancias reales, sigue siendo útil en el corto plazo, especialmente si el dólar se mantiene estable. “Puede no tener una tasa tan atractiva, pero sirve para iniciarse en las inversiones”, sostuvo Tarallo.

* Ventajas: simpleza y bajo riesgo.

* Desventajas: ilíquido y apenas cubre la inflación.

# Letras del Tesoro (como las Lecaps)

Son una opción de renta fija en pesos que ofrece tasas competitivas, similares o incluso superiores al plazo fijo, pero con liquidez diaria, lo que permite rescatar la inversión en cualquier momento.

“Las Lecaps hoy presentan tasas interesantes, con la gran ventaja de poder liquidarse en el día. Son ideales para perfiles conservadores que quieren algo más dinámico que el plazo fijo”, explicó Ponzio.

* Ventajas: buen rendimiento y liquidez inmediata.

* Desventajas: requiere un mínimo conocimiento del mercado.

# Bonos ajustados por CER

Estos instrumentos ajustan su capital por inflación, lo cual los vuelve especialmente atractivos en escenarios inflacionarios. Son una alternativa sólida para quienes desean mantener el poder adquisitivo de sus pesos en el mediano plazo.

“Si uno busca protegerse de la inflación, los bonos CER ofrecen una cobertura bastante eficiente”, señaló Pagliero.

* Ventajas: se ajustan por inflación real.

* Desventajas: mayor exposición a la volatilidad de tasas y precios del mercado secundario.

# Fondos Comunes de Inversión (FCI)

Los FCI permiten acceder a carteras diversificadas gestionadas por expertos. Existen fondos que invierten en Lecaps, bonos CER y otros activos, combinando diferentes plazos y estrategias.

“Los FCI tienen liquidez inmediata y permiten ingresar al mercado de capitales con baja exposición al riesgo, dependiendo del tipo de fondo”, afirmó Ponzio.

* Ventajas: diversificación, gestión profesional y liquidez.

* Desventajas: costo de administración y riesgo de variación de cuotaparte.

# Bonos soberanos en dólares

Para aquellos que desean dolarizar parte de su cartera, existen bonos como el AL30, el GL30 y el LT35, que cotizan con descuento y ofrecen TIRs atractivas, algunas por encima del 12% anual en dólares.

Pagliero recomendó tener “al menos un 30% o 35% del patrimonio en activos dolarizados”, especialmente si el objetivo es preservar valor a largo plazo frente a una posible devaluación o cambio brusco de las condiciones macroeconómicas.

* Ventajas: rendimiento en moneda dura y potencial de recuperación si baja el riesgo país.

* Desventajas: alta volatilidad y riesgo soberano.

# Obligaciones Negociables (ON)

Se trata de deuda emitida por empresas privadas, como YPF o Pampa Energía, que pagan intereses en dólares. Algunas de estas ON tienen calificación triple A y ofrecen rendimientos entre 7% y 9% anual.

“Los dólares en sí mismos no generan rendimiento. Pero si se invierten en ON sólidas, se puede lograr una renta atractiva con bajo riesgo relativo”, apuntó Tarallo.

* Ventajas: renta estable en dólares y riesgo acotado.

* Desventajas: requiere seleccionar bien la empresa emisora.

# Bopreal del BCRA

Es una opción más técnica, destinada a sanear pasivos comerciales, pero disponible para inversores que buscan rendimientos en dólares cercanos al 9%. No es una opción masiva, aunque gana protagonismo en ciertos perfiles más sofisticados.

* Ventajas: alta renta en dólares y respaldo del BCRA.

* Desventajas: bajo volumen y menor liquidez que otros instrumentos.

# Acciones argentinas

e internacionales

Finalmente, para quienes toleran mayor riesgo y buscan crecimiento a largo plazo, la renta variable puede ofrecer oportunidades. Pagliero mencionó a YPF como acción local con potencial, mientras que del exterior recomienda empresas como Pepsico, una alimenticia más resistente a recesiones.

“Las acciones pueden ofrecer grandes retornos si se consolida el rumbo económico. Pero hay que tener en cuenta que también pueden sufrir mucho ante una crisis”, advirtió Ponzio.

* Ventajas: alto potencial de ganancia.

* Desventajas: alta volatilidad y riesgo de mercado.

Cómo armar una estrategia

equilibrada

La clave para proteger los ahorros no está en elegir un solo instrumento, sino en combinar distintos activos para lograr un equilibrio entre rentabilidad, liquidez y riesgo. Una estrategia básica podría incluir:

* 40% en instrumentos en pesos de corto plazo (plazo fijo, Lecaps o FCI de renta fija). Estos instrumentos permiten mantener liquidez y obtener rendimientos razonables sin asumir grandes riesgos.

* 30% en bonos CER o ajustables por inflación, apuntando a preservar el poder adquisitivo real. Estos instrumentos siguen el índice de precios al consumidor, por lo que si la inflación sube, el capital invertido se ajusta automáticamente.

* 30% en activos dolarizados, entre bonos soberanos, ON corporativas y acciones internacionales. Esta parte del portafolio tiene como objetivo cubrirse frente a eventuales saltos del tipo de cambio y, en algunos casos, aprovechar oportunidades de crecimiento en mercados externos más estables.

Por supuesto que los porcentajes se ajustarán según el tipo de inversión, la necesidad de liquidez y el nivel de tolerancia al riesgo de cada persona. Los expertos insisten en no poner “todos los huevos en una sola canasta” y estar dispuestos a revisar periódicamente la cartera, sobre todo en contextos como el argentino en el que los cambios pueden ser repentinos y profundos.

Se trata de una base sugerida que debe adaptarse según el perfil del inversor:

* un perfil conservador podría aumentar la participación de instrumentos en pesos de corto plazo y limitar la exposición a renta variable;

* un perfil moderado buscará balance entre seguridad y crecimiento, con una porción razonable de instrumentos indexados o en dólares;

* un perfil agresivo, en cambio, puede inclinarse más hacia renta variable o instrumentos con mayor volatilidad, apostando a mayores retornos a largo plazo.

También es importante considerar que no todo pasa por el rendimiento. A veces, un instrumento puede ofrecer una tasa más baja, pero si permite mantener el poder adquisitivo, liquidez y baja exposición al riesgo, puede ser igual de valioso. Invertir no es sólo buscar rentabilidad; es también gestionar el riesgo de manera consciente.

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FINANZAS PERSONALES

FINANZAS PERSONALES

Plazo fijo, letras del tesoro, bonos ajustados por CER o acciones, entre las alternativas de inversión.

La clave para proteger los ahorros pasa por combinar distintos activos.

Alejandro Pagliero, asesor en Nasini S.A. y Joaquín Tarallo, portfolio manager de Tarallo S.A.

Por MARCIA CARRARA