Invertir con la I.A. como aliada Mayo 2025 (M) | Page 36

¿Qué va a pasar con

el valor del metro cuadrado?

En los últimos meses, la economía argentina comenzó a dar señales de transformación: el mercado financiero reaccionó con una suba casi sin precedentes en la historia argentina y mundial, logrando que los fundamentos de la economía real empiecen a ordenarse. En este contexto, una pregunta capta la atención de inversores y analistas: ¿qué va a pasar con el valor del metro cuadrado?

Desde 2022, bonos y acciones protagonizaron un rally notable. “Los bonos soberanos subieron más de un 300%, pasando de paridades del 17% a más del 77%. Empresas como YPF multiplicaron su valor por nueve en poco más de un año, medido en dólares. En paralelo, las empresas que cotizan en Bolsa se revalorizaron hasta alcanzar precios que descuentan un crecimiento económico elevado a futuro”, explicó Dan Chernomordik, arquitecto y mágister en Finanzas, especialista en Real Estate, en diálogo con Punto biz.

Este rezago del ladrillo respecto a otros activos no representa una debilidad, sino una característica estructural del sector. “Los inmuebles reaccionan más lentamente porque dependen de decisiones más meditadas, operaciones complejas y disponibilidad de liquidez concreta. Pero cuando lo hacen, su movimiento es fuerte, con una tendencia mucho más sólida que la de cualquier otro activo financiero, como lo demostraron los 15 años de crecimiento sostenido entre 2003 y 2018”, agregó.

Uno de los indicadores más significativos del presente inmobiliario argentino es la abrupta caída de la oferta. En Rosario, por ejemplo, se pasó de 65.000 propiedades publicadas a menos de 30.000 en apenas dos años. Primero se vendieron aquellas unidades ofrecidas a precios de remate. Luego, muchos propietarios retiraron sus inmuebles del mercado al considerar que los precios ya tocaron fondo. A eso se sumó un nuevo impulso hacia el alquiler, incentivado por la derogación de la Ley de Alquileres.

En paralelo, la actividad constructiva también mostró una fuerte retracción: los permisos de edificación cayeron a la tercera parte desde 2021, y la obra residencial registró una caída aún más pronunciada. “Esta combinación de menor stock disponible y menor desarrollo de nuevas unidades genera una presión natural sobre los precios. Y esa presión se ve reforzada por una incipiente recuperación de la demanda, impulsada por el regreso del crédito hipotecario”, graficó Chernomordik.

Este fenómeno, explicó, se sostiene en dos variables clave: la mejora de los salarios reales medidos en moneda dura y la baja sostenida de la inflación. Ambos factores hacen viable el regreso del crédito. Aunque aún representa apenas el 0,2% del PBI —muy lejos del 28% de Chile—, ya se percibe un aumento en las consultas, en las operaciones concretadas y, especialmente, en el interés por unidades terminadas. El crédito, además, estabiliza precios, acota márgenes de negociación y aporta referencias claras para todo el mercado.

En este escenario, el ladrillo argentino se mantiene como el único activo real que todavía no reflejó en sus precios la recuperación del resto de la economía. Históricamente, la propiedad funcionó como un refugio sólido, incluso en contextos de inflación en dólares. Hoy, con el mercado financiero ya corregido, el metro cuadrado aparece como el último vagón con oportunidad de suba estructural.

“Comprar hoy implica hacerlo a valores cercanos a los momentos de mayor crisis en Argentina, como 2001-2002 o la pandemia de 2020. Es aprovechar un mercado que empieza a recuperar confianza y dinamismo, justo antes de que los aumentos se consoliden”, sostuvo.

En este marco, empresas con trayectoria se posicionan como actores clave. Desde Reims Desarrollos, con 40 años de experiencia en Rosario y más de 40.000 m² construidos, remarcan que el momento actual representa una oportunidad difícil de repetir. La firma cuenta con proyectos en distintas etapas —terminados, en obra y próximos a lanzarse— con acceso a precios vigentes, antes del impacto pleno de la recuperación del mercado.

“Todos los indicadores —financieros, de oferta, de permisos y de acceso al crédito— convergen en una misma dirección: el precio del metro cuadrado va a subir. Y quienes tomen decisiones ahora serán quienes capitalicen las mejores oportunidades”, concluyó Chernomordik.

Hoy, mientras muchos aún esperan señales más claras, los datos muestran que el mercado inmobiliario argentino está madurando para un nuevo ciclo. En tiempos de transformación, anticiparse no sólo marca la diferencia: es lo que define si una inversión será excelente o apenas promedio. Porque quien compra hoy entra en un piso de valor; quien espera, probablemente acceda a una renta más modesta, sin margen para grandes ganancias.

Web: www.reims.com.ar

Instagram: @reims.desarrollos

DESPEGA EL LADRILLO

La combinación de baja oferta, retorno del crédito y recuperación de la demanda, anticipa un cambio de panorama para el mercado inmobiliario.

Reims cuenta con proyectos en distintas etapas

y acceso a precios vigentes, antes del impacto pleno de la recuperación del mercado.

Ahora es el momento

de comenzar a ahorrar

Ahorrar e invertir de manera anticipada constituye una de las decisiones financieras más inteligentes y estratégicas que una persona puede tomar para asegurar su bienestar futuro. Cuanto antes se inicie este proceso, menor será el esfuerzo requerido y mayor será la flexibilidad para adaptar el plan de ahorro a las distintas etapas de la vida, sin necesidad de realizar sacrificios significativos en el consumo presente.

Uno de los aspectos más relevantes de comenzar a ahorrar con anticipación es el impacto positivo del interés compuesto. Al reinvertir mes a mes los rendimientos generados por el capital acumulado, el tiempo se convierte en un aliado estratégico que potencia de forma exponencial el crecimiento del ahorro. A lo largo de los años, este mecanismo permite que incluso aportes relativamente moderados generen resultados significativos, siempre que se mantenga una disciplina constante y una adecuada planificación financiera.

En este marco, el seguro de retiro aparece como un instrumento con muchas ventajas para quienes buscan garantizarse seguridad a futuro. Por ejemplo, una persona de 35 años que decide ahorrar e invertir de manera sistemática un monto aproximado de 280 dólares mensuales podría acceder, al momento de su retiro, a una renta vitalicia estimada en 1.000 dólares mensuales. Este escenario no sólo refleja el poder del ahorro a largo plazo, sino también la importancia de contar con vehículos de inversión adecuados, que ofrezcan seguridad, rendimiento y sostenibilidad en el tiempo.

“Todos los indicadores convergen en una misma dirección: el precio del metro cuadrado va a subir”, indica Dan Chernomordik.