La exportación pyme quiere jugar en primera. Octubre 2026 | Page 30

En veinte años la Argentina perdió la mitad de las empresas exportadoras. Ese ajuste tuvo forma de serrucho pero, al final del camino, dejó afuera del mercado externo a más de 4 mil pequeñas y medianas empresas. Tras llegar a su nivel más bajo en 2023, el año de la histórica sequía, esta evolución tocó un piso y recuperó algunos peldaños.

Aunque todavía por debajo de 2022 y muy lejos del pico de la primera década del siglo, la cantidad de pymes que vendió sus productos al exterior creció levemente y se encamina a cerrar su tercer año en suba.

Según la Subsecretaría Pyme de la Nación, entre enero y agosto de este año, 6.721 pequeñas y medianas empresas realizaron exportaciones, un 3% más que en el mismo período del año pasado y un 6,2% por encima de 2023.

Representan el 68% del total de firmas exportadoras, casi 7 de cada 10, aunque la participación en el monto total vendido no supera el 12%. Este segmento, de mayor variedad sectorial y capilaridad geográfica, contiene su propia heterogeneidad: poco más del 40% son pequeñas firmas, el 35% micro y el 24% medianas.

Federalismo exportador

La cantidad de empresas que participan del mercado externo es relevante. Es un indicador que habla de la densidad de la cadena de valor que las sostiene. Según un informe elaborado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (Cera), las pymes “federalizan el mapa exportador, distribuyendo el empleo calificado y la rentabilidad internacional a lo largo de todo el territorio nacional”. También actúan como un “amortiguador del valor agregado” en tiempos de primarización.

En su trabajo “Crisis, recuperación y nuevos dilemas”, el investigador Bernardo Kosacoff, ex director de Cepal, destaca que el entramado pyme presenta una canasta exportadora más diversificada que la de las grandes empresas. Recordó que, en la primera etapa de la posconvertibilidad, cuando se alcanzó el pico exportador, “surgió un núcleo de empresas nacionales medianas muy dinámicas en términos de exportaciones” que incluyen bienes de capital, autopartes, equipos médicos e instrumentos de precisión, software y servicios informáticos, biotecnología y agroindustria de valor agregado.

Piso y rebote

Tras el auge de la primera década del siglo, las empresas exportadoras empezaron a sentir el mismo aterrizaje que la economía en general. Martín Kalos, titular de la consultora Epyca, señaló durante la Semana Comex que en dos décadas la cantidad de pymes exportadoras en Argentina se redujo desde “un pico de casi 14.000 firmas a apenas 7.000”.

Aunque no se animó a hablar de un cambio de tendencia, subrayó como un dato optimista que la caída se detuvo. El informe de la Subsecretaría Pyme abona esa expectativa: durante los primeros ocho meses de 2026 las pequeñas y medianas empresas alcanzaron las mayores cifras de exportación en 13 años, con u$s 7.360 millones.

Pero la tendencia estructural que asoma tiene que ver con la cantidad de actores. El crecimiento del 24% interanual que experimentaron las ventas del sector estuvo apuntalado por la incorporación neta de firmas, revirtiendo una tendencia de casi una década de caída. De acuerdo a Cera, fue en 2024 cuando “la natalidad de las pymes superó la mortalidad”.

En lo que va de 2026, el crecimiento exportador lo lideran las microempresas, con el 26%. Detrás se ubicaron las pequeñas (24,8%) y las medianas (22,8%).

“A pesar de los obstáculos, como el atraso del tipo de cambio apreciado y los costos logísticos, es estratégico sostener la vocación exportadora”, opinó Khalos. Destacó que la empresa que exporta “tiene más productividad y paga mejores salarios”, además de desarrollar capacidades que “sirven también para competir con los importados en el mercado interno”.

Para el economista, el principal problema para la inserción internacional de las pymes es la imprevisibilidad macroeconómica. “En Argentina lo más difícil es saber si va a seguir siendo negocio dentro de tres años”, dijo.

Al presentar la nueva edición del Foro Abeceb, Dante Sica y Mariana Camino, socio fundador y presidenta de la consultora especializada en el análisis de la economía global, aseguraron que Argentina experimenta un “boom exportador” que acompaña un “cambio estructural” que es “difícilmente reversible”. Consideran que hay incentivos para que no vuelva “el péndulo político extremo”.

En un mundo que cambia y se llena de incertidumbre “tenemos lo que el mundo demanda, sobre una plataforma de recursos humanos calificados y una base industrial importante”, dijo Sica.

Camino agregó que el “rumbo de economía abierta” que tomó Argentina se apoya en sectores que crecen “en geografías diferentes al AMBA”, que tienen un impacto que “no se mide en promedios”. Por eso, más que una “economía de dos velocidades” ve un sector productivo “segmentado”, en el que la competitividad “no es sectorial sino empresa por empresa”.

En este escenario, hay firmas que luchan por sobrevivir frente a la apertura, otras que ya están posicionadas en las cadenas globales de valor y muchas que buscan transformarse para aprovechar la transición. ¿Cómo? Asociándose para ganar escala, utilizando las importaciones como parte de una estrategia de reconversión de su mix de productos e incorporando innovaciones.

En ese camino de cambio, la “visión estratégica” está ligada al escenario global y los acuerdos internacionales, no sólo por el acceso a mercados sino también a financiamiento. “Los acuerdos dan estándares. El acuerdo Mercosur y la UE abre un capítulo importante en conseguir crédito para inversiones”, explicó Sica.

En el caso de las pymes exportadoras, los destinos son mercados cercanos o de alto valor. Brasil, con u$s 1.547 millones en 2025, encabeza el ranking, seguido por Estados Unidos, con u$s 1.207 millones. China aparece tercero, a buena distancia, con u$s 827 millones, y luego se ubican Chile (u$s 706 millones) y Uruguay (u$s 389 millones).

“El tamaño es determinante a la hora de definir el alcance de sus exportaciones. La distancia promedio de las exportaciones de las firmas grandes fue de 9.086 kilómetros en 2024, muy superior al de las pymex, de 6.276 kilómetros”, señalaron desde Cera. Los países limítrofes concentran el 45% de las ventas externas del segmento pyme.

La desregulación

La desregulación económica que el gobierno nacional instrumentó, y que se tradujo en un desplazamiento de productores locales en el mercado interno, tuvo también un capítulo de facilitación de exportaciones. Por ejemplo, se eliminó el tope anual y por operación para entrar en el programa Exporta Simple, que facilita envíos rápidos y 100% digitales.

También continuó con el proceso de reducción y eliminación de retenciones a la exportación para la industria en sectores clave como autopartes, metalurgia, químicos, aluminio y acero.

Los exportadores pymes se distribuyen de manera más homogénea en el territorio nacional, funcionando como sostén de economías regionales. La zona pampeana es la que más manufacturas aporta, pero el mayor salto porcentual de nuevas firmas que venden al exterior se registró, en lo que va del año, en el NOA y NEA. Estas regiones crecen de la mano de alimentos elaborados, cítricos, carbón vegetal y manufacturas de madera fina. En Cuyo, la desregulación de envíos fraccionados permitió impulsar la venta al exterior de bodegas boutique, mientras que en la Patagonia se hacen fuerte los productos pesqueros premium, las frutas finas y la lana procesada. Por las características del negocio, el boom petrolero y minero se ve más en la integración de pymes en la cadena de proveedores que en el salto exportador.

Por grandes rubros, las manufacturas de origen agropecuario encabezaron el crecimiento de las exportaciones pymes en lo que va del año, con un incremento del 33,1%, seguidas por las industriales (24,1%) y primarias (21,7%).

Economías regionales

En base a esta jerarquización, es útil mirar a través del semáforo de economías regionales de Coninagro la evolución de 19 actividades agroindustriales que vinculan los mercados interno y externo. En los primeros ocho meses de 2026 exportaron por u$s 43.509 millones, pero si se excluye el complejo granario, las ventas al exterior suman u$s 9.449 millones. De ese conjunto, la cadena bovina concentra el 44% del total. Le sigue la vitivinícola (6%), el arroz (3%) y la apícola (3%). Los sectores aviar y forestal representan aproximadamente el 1% cada uno.

Los economistas de la entidad que representa a las cooperativas agropecuarias señalaron que la situación a agosto de 2026 consolida una etapa de estabilización de la situación de las economías regionales, aunque “en estado de advertencia”.

Tras una caída de casi 4 mil unidades en veinte años, el sector tocó piso en 2023

y experimenta una leve, pero sostenida recuperación.

NOTA DE TAPA.

¿COMIENZA UN NUEVO CICLO EXPANSIVO?

Las pymes exportadoras

vuelven a subir la escalera

Por ÁLVARO TORRIGLIA

Mariana Camino (Abeceb) y Martín Kalos (EPyCA).