La economía argentina muestra señales de estabilización, pero todavía no consigue traducirlas en una mejora sostenida de la confianza financiera. El gobierno nacional exhibe avances en tres frentes centrales –inflación, reservas y administración de la deuda–, aunque los mercados mantienen sus reparos y exigen pruebas de que el programa económico podrá sostenerse más allá de la coyuntura.
La inflación de septiembre fue del 1,9%, por debajo de las previsiones de buena parte del mercado, mientras que la inflación núcleo desaceleró al 1,7%. A su vez, el Tesoro refinanció sus colocaciones en pesos con fechas de vencimiento que van más allá de las elecciones, y el Banco Central aceleró las compras de divisas.
Pero la mejora de esos indicadores no alcanzó para impulsar los bonos soberanos. El riesgo país volvió a superar los 600 puntos básicos, una señal de que la acumulación de reservas y el ordenamiento fiscal todavía no despejan las dudas.
La brecha entre las reservas brutas y las netas es uno de los puntos sensibles. Frente a vencimientos estimados en u$s 29.000 M para el próximo año, la discusión sobre la solidez de las reservas seguirá condicionando las expectativas.
En el plano político, el oficialismo consiguió una señal relevante cuando la oposición no reunió el quórum necesario para tratar la derogación del DNU 70. El episodio mostró que existe un sector de la dirigencia dispuesto a sostener aspectos centrales de la desregulación.
Sin embargo, el consenso sobre el equilibrio fiscal no implica un respaldo social uniforme. Los datos citados de una encuesta de D’Alessio y Berensztein reflejan una evaluación negativa de la gestión para el 60% de los consultados, frente a un 39% de aprobación. No es poco para el gobierno que protagonizó un gran ajuste, pero trasladado a votos la cifra no alcanzaría para ganar en primera vuelta.
El desafío de Milei será convertir la estabilidad macroeconómica en mejoras perceptibles para hogares y empresas. El mercado parece reconocer que revertir algunas reformas tendría costos elevados, pero esa expectativa de continuidad no reemplaza la necesidad de crecimiento, empleo y reservas genuinas. El sendero para que pueda seguir avanzando es muy estrecho.
El rumbo económico se sostiene, pero el mercado pide pruebas de amor
Por GABRIEL GONZÁLEZ
Director de Punto biz
NOTA DEL EDITOR
El riesgo país volvió a niveles de preocupación, a un año de las elecciones.