La exportación pyme quiere jugar en primera. Octubre 2026 | Page 18

Durante décadas, el mercado inmobiliario se apoyó en una premisa que parecía inalterable: acumular dólares, comprar una propiedad y esperar que el tiempo hiciera el resto. Esa lógica no desapareció, pero comienza a convivir con otra en la que la renta, la liquidez y la diversificación adquieren un peso creciente en las decisiones de inversión.

El cambio no responde solamente a la aparición de nuevas herramientas financieras. También refleja una transformación en las condiciones del negocio. Con un acceso al crédito todavía condicionado por los ingresos y una economía que exige administrar con mayor cuidado el capital disponible, inmovilizar una suma importante en un único inmueble supone un costo de oportunidad que el inversor ya no puede ignorar.

En ese escenario, la tokenización y los mecanismos de participación con tickets reducidos amplían las alternativas de acceso al sector. El ladrillo puede incorporarse a una cartera sin convertirse necesariamente en su componente principal. La innovación tecnológica no elimina los riesgos tradicionales: la liquidez efectiva, la seguridad jurídica y la rentabilidad del activo siguen siendo variables decisivas.

La transformación también se observa en el mercado residencial. La recuperación de las compraventas y la reaparición del crédito hipotecario reactivaron operaciones, pero no alcanzaron para garantizar un crecimiento homogéneo. La demanda potencial no siempre se convierte en demanda efectiva.

El aumento de la oferta de alquileres y la prolongación de los tiempos para encontrar inquilinos obligan a revisar los cálculos de rentabilidad. A la vez, la mayor vacancia comercial en el microcentro de Rosario muestra que la ubicación, por sí sola, no garantiza ingresos sostenidos.

El resultado es un mercado más segmentado. La construcción, además, enfrenta condiciones diferentes de las que atraviesa la compraventa de unidades existentes.

El negocio inmobiliario empieza a evaluarse menos por la propiedad acumulada y más por su desempeño económico. El desafío consiste en determinar qué activo puede generar ingresos, preservar capital y mantener opciones de salida. En esa nueva ecuación, el valor de una propiedad dependerá tanto de su precio como de su capacidad para producir renta.

Del refugio a la renta:

cambia la lógica de la

inversión inmobiliaria

(Sigue...)

EN PRIVADO

Director de Punto biz