La inteligencia artificial (IA) empieza a transformar el comercio exterior, una actividad donde procesar información, comparar precios y cumplir requisitos aduaneros puede demandar horas de trabajo y recursos especializados. Para las pymes, las nuevas herramientas abren la posibilidad de encontrar proveedores más competitivos, identificar mercados para exportar y detectar costos que hasta ahora pasaban inadvertidos.
El cambio va más allá de incorporar tecnología. La IA puede automatizar tareas, analizar grandes volúmenes de datos y generar alertas para mejorar las decisiones comerciales. El resultado depende de cómo se integra la herramienta a cada operación, de la calidad de la información y de la experiencia de quienes supervisan el proceso.
Del papeleo a los costos
Una de las aplicaciones más inmediatas está en la gestión documental. Facturas, listas de empaque, certificados, despachos aduaneros y cotizaciones de fletes contienen información que debe leerse, ordenarse y cruzarse para completar una operación internacional.
“En nuestro caso estamos utilizando IA para lectura y carga de documentos en nuestros sistemas, obviando la intervención humana, lo que mejora tiempos e índices de error. También estamos utilizando herramientas de IA en la gestión comercial y en el análisis de indicadores económicos de la empresa que nos ayudan a tomar decisiones con más y mejores datos”, señaló Mario Marcucci, de Marcucci Guma & Asociados.
En ImportIA, la firma fundada por Facundo De Monte junto a Alessandro Noto, desarrollaron un sistema que funciona como departamento de comercio exterior tercerizado para pymes importadoras y exportadoras. La IA organiza los correos y documentos de cada cliente, identifica a qué operación corresponden y prepara las respuestas o tareas futuras. Después, una persona especializada revisa el resultado antes de enviarlo.
Según De Monte, el beneficio no se limita al tiempo que se ahorra. Analizar cada importación permite conocer cuánto cuesta realmente poner una mercadería en el depósito, incluyendo fletes, almacenaje, tributos y otros gastos que suelen quedar dispersos. Esa información puede revelar sobrecostos, beneficios que la empresa no aprovecha o una dependencia excesiva de determinados proveedores.
Dónde aparece el ahorro
La búsqueda de proveedores es otra de las áreas donde la IA puede generar resultados concretos. Las herramientas permiten investigar distintos mercados y comparar alternativas, pero el trabajo no termina al encontrar una empresa que ofrece el producto buscado. También hay que verificar que exista, determinar si es fabricante o intermediaria, analizar su trayectoria y calcular el costo final de la mercadería puesta en Argentina.
De Monte relató el caso de una empresa de la industria naval que contrató a ImportIA para gestionar su comercio exterior. La compañía necesitaba cotizar una lista de productos y tenía propuestas y tarjetas de proveedores reunidas en ferias internacionales que todavía no había analizado.
El equipo evaluó 94 proveedores, entre los que encontró mediante sus propias búsquedas y los que ya conocía el cliente. El resultado fue un ahorro del 26% en esa compra, según indicó De Monte, a partir de alternativas nuevas y de otras que la empresa tenía registradas, pero no había considerado.
En otra operación, consiguieron un proveedor de condensadores fabricados con un material de mayor calidad al mismo precio que el cliente pagaba por una alternativa más económica. La empresa pudo mejorar el producto sin aumentar el costo de compra. “Lo que cambia es que hoy una pyme puede tener el nivel de análisis que antes sólo tenía una empresa grande con un departamento de comercio exterior entero”, resumió De Monte.
Detectar mercados
y anticipar riesgos
La IA también permite analizar oportunidades de exportación. Mediante el procesamiento de registros aduaneros y datos comerciales, una empresa puede identificar qué países compran determinados productos, a qué precios y desde qué orígenes se abastecen.
Para Marcucci, las herramientas permiten analizar “en qué mercados o en qué tipo de productos o servicios resultamos más eficientes y replicando perfiles de clientes similares a los que ya contamos en nuestra cartera”.
Otra aplicación es el monitoreo de variables que pueden alterar una operación, como dificultades en rutas comerciales, problemas de producción en países proveedores o cambios normativos. La IA puede seguir esas señales y generar alertas para que la empresa actúe antes de que se traduzcan en mayores costos o demoras.
No se trata de predecir con certeza el precio de un flete, sino de procesar información y detectar cambios relevantes con mayor anticipación. En materia regulatoria, además, cualquier beneficio arancelario debe verificarse en fuentes oficiales y para la posición arancelaria exacta del producto.
Las decisiones que
requieren experiencia
La clasificación arancelaria es uno de los puntos que exige mayor cuidado. Determinar correctamente la posición de una mercadería en el nomenclador aduanero permite establecer los aranceles aplicables y si necesita intervenciones de otros organismos.
Sergio Rodríguez, de Oscar Belgrano Despachantes de Aduana, explicó que utilizan la IA como medio de consulta para investigar las características de los productos que sus clientes quieren importar o exportar. Cuando falta una ficha técnica o la documentación está en otro idioma, la herramienta permite resumir información y acelerar la investigación.
“Pero cuidado, no sirve para clasificar los productos ya que encontramos errores en ese sentido”, advirtió. La IA puede facilitar la búsqueda de datos, pero no reemplaza el análisis técnico necesario para clasificar una mercadería.
Rodríguez fue contundente sobre la importancia del control profesional: “Considero que en comercio exterior siempre debe haber una supervisión humana experta en el tema ya que la IA contiene errores y para aquellos que no están preparados o no tienen los conocimientos necesarios induce a errores que, en comercio exterior, se pagan caros”.
“Creo que todavía es muy pronto para confiar en forma ciega y desentenderse absolutamente de controles”, coincidió Marcucci. También remarcó la importancia de conocer el destino de la información que se comparte con estas plataformas, ya que puede incluir precios, proveedores y documentación comercial sensible.
Cómo elegir una
herramienta útil
Ante la multiplicación de soluciones, De Monte recomienda comenzar por un diagnóstico: identificar qué tareas consumen tiempo, dónde se pierde dinero y qué procesos podrían mejorarse. Después, hay que buscar una herramienta que resuelva ese problema específico, en lugar de contratar una plataforma sólo porque incorpora IA.
Una prueba práctica consiste en pedir una demostración con un trabajo real, aunque los datos estén anonimizados, y consultar quién revisa los resultados. También es importante evaluar si conviene desarrollar una solución propia, capacitar al personal o tercerizar el proceso con especialistas.
La seguridad de la información debe formar parte de esa evaluación. Las empresas necesitan conocer cómo se almacenan y utilizan sus datos y qué garantías ofrece cada proveedor.
Por último, los resultados deben medirse. A los tres meses, una compañía debería poder determinar cuánto dinero ahorró, cuántas horas liberó o qué oportunidades comerciales detectó gracias a la herramienta.
En el comercio exterior, la IA ya permite ampliar la capacidad de análisis de las pymes y mejorar su competitividad. Pero el diferencial no está en automatizar todas las decisiones, sino en combinar tecnología, conocimiento profesional y controles para convertir la información en resultados concretos.
La herramienta permite buscar proveedores, detectar mercados, automatizar documentos
y anticipar riesgos. Especialistas del sector explican qué aplicaciones generan resultados.
COMERCIO EXTERIOR
Cómo la IA ayuda a las pymes a encontrar proveedores y reducir costos
Por ARIEL ECHECURY
La IA ya permite ampliar la capacidad de análisis, pero requiere conocimiento profesional y controles.
Mario Marcucci (Marcucci Guma) y Sergio Rodríguez (Oscar Belgrano y Asoc.).
La IA puede colaborar en la búsqueda de proveedores y clientes.