Los ladrillos se amuran sobre una base mas firme Marzo 2026 | Page 50

Para las empresas contratistas, el escenario de la obra pública atraviesa una etapa de transición. La desaceleración inflacionaria, los cambios en la política de infraestructura nacional y el mayor protagonismo de provincias y municipios reconfiguran el negocio, obligando al sector a adaptarse a nuevas reglas de juego.

Mariano Schor, titular de la contratista Dyscon, asegura que la baja de la inflación trajo un alivio clave para la operatoria cotidiana de las empresas constructoras. “La inflación más baja hizo todo más previsible y eso es muy positivo para la obra pública”, explicó. Aunque el sector cuenta con mecanismos de redeterminación de precios para compensar subas de costos, esos ajustes suelen cobrarse con demora, generando costos financieros que terminan impactando en las empresas. “Cuando la inflación es más baja, ese desfasaje se reduce y la ecuación es mucho más manejable”, resumió.

Donde sí se observa una fuerte diferencia es en el cumplimiento de pagos según el nivel del Estado. Schor señaló que la paralización de la ejecución de la obra pública nacional afectó el ritmo de las contratistas y en aquellas obras donde hubo compromiso de Milei de reiniciar trabajos -sólo un puñado en el interior-, quedaron certificados impagos. Un caso emblemático fue la restauración del Monumento Nacional a la Bandera en Rosario: la empresa ejecutó cerca del 72% de los trabajos, pero los pagos se detuvieron. El conflicto comenzó a destrabarse recientemente luego de que la provincia decidiera asumir el financiamiento para completar el proyecto.

En contraste, el panorama provincial y municipal muestra mayor estabilidad. Según Schor, Santa Fe incluso implementó mecanismos financieros que garantizan previsibilidad en los cobros, mediante cesiones de pago a bancos que aseguran que las empresas perciban los certificados en fecha.

Otro factor que puede reconfigurar el sector es el avance del esquema de concesiones viales impulsado por el gobierno nacional. Sin embargo, Schor relativiza su alcance: “Las rutas que se concesionan suman unos 9.000 kilómetros, pero el país tiene cerca de 40.000 kilómetros de rutas. Todavía queda un enorme desafío sobre cómo se va a financiar el mantenimiento del resto”.

OBRA PÚBLICA - MARIANO SCHOR

Fernando Esperón (Asociart) y Ma. Eugenia Bussano (Prevención).

“La inflación más baja hizo

todo más previsible”

Con Nación ausente, empresas apuestan a contratos de Provincia y Municipio.