A los 14 años, en el Colegio Integral de Fisherton (Rosario), Federico Pucciariello entendió por primera vez que la energía podía crear futuro. Junto a sus compañeros montó para la Feria de Ciencias una represa hidroeléctrica a escala que apenas encendió una lamparita de 40 watts. Fue un proyecto escolar, sí, pero también un anticipo de una vida entera dedicada a pensar —y producir— energía.
Muchos años después, aquel adolescente que jugaba a domesticar el agua es el empresario que hoy lidera, junto a la petrolera YPF, Santa Fe Bio, una biorrefinería que producirá SAF (combustible sostenible de aviación) y HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado), y que aspira a convertirse en la primera de su tipo en el hemisferio Sur, con una inversión u$s 400 millones.
El proyecto, que se está montando sobre la ex Refinería que YPF tenía en San Lorenzo, aplicará al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi) y además de reactivar las instalaciones emblemáticas del polo energético del Gran Rosario abrirá paso a la próxima frontera: los cereales energéticos, cultivos orientados a la producción de energía.
“No tuve que convencerlo”
Cuando se le pregunta cómo logró que Horacio Marín, presidente de YPF, se sumara a la idea, Pucciariello se ríe. “En realidad, no tuve que convencerlo”, aclara.
Dice que en una charla sobre medioambiente, de la que ambos participaron, le planteó de frente: “Dentro de tu plan tenés que transformar San Lorenzo en una biorrefinería. Que sea la primera del hemisferio Sur”, recuerda.
La respuesta fue inmediata. “No me tenés que convencer más. Va por ahí. ¿Cuál es tu proyecto?”, le dijo el ejecutivo. Intercambiaron contactos, Marín pidió ver la propuesta por escrito y recibió un dossier completo que Pucciariello tenía elaborado desde 2016. Días después ya estaba convocado en la Torre YPF para ampliarlo. “Me dijeron firmemos un MOU (memorándum de entendimiento), este es el camino”, recuerda.
Para el empresario rosarino la historia recorrida desde 2003 cuando fundó la primera empresa de biodiesel del país –Rosario Bioenergy– y la conformación del holding Essential Energy con socios del exterior, fueron una carta de presentación clave. “Sin esa historia no hubiera podido”, reconoce y asegura que eso le abrió la puerta.
“Nuestro ADN es hacer combustibles líquidos de baja intensidad de carbono. Eso nos permitió crecer, trabajar con refinerías del mundo, cerrar alianzas con petroleras internacionales. YPF lo vio”, dijo orgulloso de ser parte de esa elección que realizó la petrolera estatal, la cual se asoció con los mejores jugadores para cada uno de sus proyectos. “Horacio (Marín) lo que hace es buscar el socio ideal para el negocio que quiere desarrollar. Así lo hizo con el GNL, con Vaca Muerta”, asegura Pucciariello quien es el partner en el desarrollo de SAF.
La industria y la cancha global
“Argentina claramente está siendo la Arabia Saudita de los recursos naturales”, dice sin exagerar el empresario para quien es clave “enfocarse en lo que sabemos hacer bien”.
“Nunca vamos a ser líderes en semiconductores o microprocesadores ni competir con China, India o Corea, pero sí podemos ser líderes en un montón de otros sectores industriales primarios y también con agregado de valor”, agrega. “Hoy podemos hacer SAF, el combustible para aviones con más bajo intensidad de carbono del planeta, y nadie nos va a poder competir en eso”, reafirma.
Su visión se formó entre Argentina y Europa, donde vivió durante su carrera como jugador de rugby entre clubes de élite y la selección italiana. “Viajar me abrió la cabeza para ver la Argentina como realmente es, no como nos quieren hacer creer que es. Para mí es una potencia planetaria en bioenergía, minería, petróleo y gas, tecnología, nuclear”, asevera.
Aquel chico del Integral encontró en el colegio un catalizador. “Era una escuela disruptiva. Te enseñaba a entender la realidad, no a repetirla. Te empujaba a seguir tus pasiones. De ahí salieron ingenieros, músicos, actores, de todo. Eso te marca”, dice.
Pero, además, su impulso emprendedor también tiene raíces familiares. “Mis dos abuelos fueron italianos que vinieron con hambre de emprender. Uno, Francisco Vitola fundó Sipar (la acería de Pérez que luego compró el grupo Gerdau) y pasó de vender picos cruzadores a conducir una de las metalúrgicas más grandes del país. El otro, Humberto Pucciariello tenía farmacias. Mamé ese espíritu desde chico”, recuerda. “Son mis dos ejemplos”, asegura.
Argentina, entre el potencial
y la trinchera
Pucciariello reconoce la desazón de muchos empresarios argentinos que se muestran agotados por los vaivenes de la macroeconomía, pero no se resigna: “Argentina puede competir si se concentra en lo que domina. Recursos naturales, energía, agroindustria, industria primaria y de valor agregado”.
En su visión, el país tiene que construir un plan industrial nacional que defina costos de energía, laborales y un marco de protección inteligente como lo hacen Estados Unidos y Europa. “Tenemos que proteger a la industria”, asevera.
“Pretender competir con países que hacen trampa es imposible. Argentina no puede tener crisis en sectores donde somos naturalmente líderes, como la industria láctea. Italia no puede exportar más queso que nosotros. No tiene sentido”, refuerza.
La política y el cable
a tierra, en el radar
- ¿Te ves participando en política?
- Siempre discuto política, aunque no tenga un cargo. Me tientan todo el tiempo. Por ahora me enfoco en generar empleo y valor, pero no lo descarto.
La frase de Pucciariello es la de un hombre que a diario da pelea por sus ideas en cualquier ámbito y está convencido de que el plan industrial que imagina requiere de “un acuerdo político”.
En estas últimas horas Pucciariello se reparte entre distintos países del mundo y los terrenos de San Lorenzo, donde un equipo de ingenieros está planificando las oficinas técnicas y los trabajos para la primera etapa de la puesta a punto de la biorrefinería. También comenzó con el contacto para los proveedores de las obras civiles en la zona. “Está avanzado todo según los tiempos que preveíamos, e incluso creo que va a ir más rápido”, asegura.
La biorrefinería estará conformada por tres unidades modulares: la de pretratamiento (PTU) –se está construyendo en Italia y estaría llegando al país en julio de 2026-,
Ecofining, el foco del negocio donde se elaborará el SAF y la producción de hidrógeno (HPU). A principios de noviembre Santa Fe Bio tomó posesión de los terrenos donde ya comenzaron los trabajos de infraestructura en la ex Refinería San Lorenzo de YPF y se prevé que a fin de año ya estará funcionando el puerto y el área logística.
Además del core del negocio enfocado en el SAF, la intención es que Santa Fe Bio preste servicios logísticos a aquellos que quieran exportar productos desde la zona. La planta prevé captar unas 300 mil toneladas de input anuales. “Hay que agregarles valor a nuestras materias primas y dejar de venderlas al mundo. Tenemos la posibilidad de hacerlo”, dice convencido Pucciariello.
El empresario no para nunca, pero tiene su cable a tierra. “Mi hobby es la naturaleza. Estuve hace poquito en la Antártida en una expedición con National Geographic. Escalar, caminar, estar frente al mar, la estepa o las montañas, me recarga de energía”, explica cuando se le consulta sobre cómo logra compensar trabajo y tiempo libre. “Amo el planeta. Soy un defensor histórico del medioambiente”, afirma.
“Los seres humanos perdimos la noción de la Tierra como el hogar que habitamos, del oxígeno que respiramos, lo simple. Y yo creo que hay que recuperarlo”, concluye.
El chico que armó una represa escolar hoy prepara la infraestructura para que Argentina sea un jugador global en la transición energética. La lamparita del aula del Integral, de algún modo, sigue encendida.
Crear energía: de la represa escolar a la biorrefinería
Con el ADN de una familia emprendedora llegó a formar una sociedad con YPF. La historia de un referente en combustibles líquidos de baja intensidad de carbono.
FEDERICO PUCCIARIELLO (SANTA FE BIO)
FEDERICO PUCCIARIELLO (SANTA FE BIO)
Un deporte: rugby
Una película: corazón valiente
Un libro: la rebelión de atlas
Un hobby: explorar
Un destino de vacaciones: antártica
Una comida infaltable: paella
Un objetivo pendiente: seguir mejorando el mundo al rededor mío
TOP 10 PROTAGONISTAS
Por SANDRA CICARÉ