El movimiento, los desafíos y las capacitaciones de este año remontan a Carina Cavazza a 2003, cuando fundó La Pasionaria junto a su esposo, Mario Gerosa. Durante 2025 fueron cinco los hitos que marcaron el trabajo diario: crearon una línea de productos junto a la AFA, desarrollaron su mercado en Estados Unidos con alianzas locales, lanzaron una nueva línea de aromatizantes enfocada en la decoración y el color, cerraron un acuerdo con Cannon Puntana –la empresa de perfumes más grande de Sudamérica– y coronaron el año con la apertura de un local en Galerías Pacífico, en Buenos Aires.
La empresa comenzó como un plan B: una actividad de disfrute para la pareja, que siempre amó los aromas. Venían de vivir cinco temporadas en Italia, mientras Gerosa jugaba al rugby de manera profesional y Cavazza trabajaba en una agencia de publicidad. “Yo digo que de cada trabajo uno toma algo, porque en Canal 3 redactaba y producía, en Italia hice todo lo relacionado a publicidad y, de vuelta en Argentina, trabajé en diseño de producto de Nasa, la marca de ropa. Ahí empecé La Pasionaria”, resume la empresaria.
Cuando en 2001 todos los aviones se iban de Argentina, ellos volvían. El contexto del país y la necesidad de adaptarse a su lugar de origen hicieron de ese período uno de los más difíciles para Cavazza. Hasta que escuchó una frase que la marcó: “Creo que Argentina es el mejor país del mundo, le tiene miedo a las innovaciones; en los últimos tiempos no me opongo, propongo; en los últimos tiempos no denuncio, anuncio”. Esa idea le dio fuerzas: entendió que podía transformar la energía del enojo en otra cosa y comenzar a proponer.
La primera línea que desarrollaron fueron jabones con aroma a chocolate, café y vainilla. Los vendían en ferias y gustaban tanto que, cuando se terminaban, los clientes tocaban la puerta de la casa para pedir más. La fuerte demanda y la aceptación del público los impulsaron a abrir su primer local en 2007, en el Shopping del Siglo. Ese momento fue un quiebre para la pareja, que decidió dejar otros trabajos y convertir a La Pasionaria en su plan A.
Al ser diseñadora gráfica Carina se encarga del diseño y la producción, mientras que Mario está más presente en el área comercial y financiera. “Al principio uno hace todo, y me está costando dejar ese rol, pero lo que estoy aprendiendo es que es más valioso lo que puedo hacer desde la dirigencia que desde lo manual”, contó la empresaria en diálogo con Punto biz.
Está en cada detalle y piensa cada palabra. “Siempre digo que la palabra es sagrada, es la llave que sostiene el aroma”, y esa bandera fue un desafío cuando abrieron el mercado a Estados Unidos y tuvieron que duplicar el packaging. Fueron días sentada junto al equipo de diseño preguntándose “¿qué queda en español que es seductor y lo saben entender, y qué no?”. Los resultados fueron acompañados de buenos números, pero también de algo mejor: buenas historias. “La gente compra la línea Patagonia, los tangos y vinos para regalar en el exterior. Por un regalo vino un japonés y se puso a distribuir La Pasionaria en su país”, contó Cavazza mientras recorría el local de Fisherton mostrando los productos.
A lo largo de los años cambiaron los gobiernos, las gestiones y las reglas del juego. Incluso hubo una pandemia de por medio. En un negocio que requiere tratar con distintos tipos de proveedores. Los números se volvieron un cálculo constante para definir ideas y relaciones. “Son obstáculos muy grandes que no te dejan pensar. Estás tanto gestionando la tormenta que no podés pensar en crecimiento”, reflexionó sobre la trayectoria de la empresa, y agregó: “En ese sentido notamos que hubo un cambio positivo y se percibe en el día a día”.
“Me interesa cultivar las relaciones con clientes, proveedores y trabajadores. Siempre espero que los productos traigan bienestar a todos los que trabajamos en ellos”, explicó. La Pasionaria tiene tres aspectos innegociables: la calidad del aroma, los ingredientes y la estética. Todo se sintetiza en el eslogan “Nada sin alegría”, que los impulsa a crear locales armoniosos donde “siempre te atienden con una sonrisa porque entendemos que en atención al público uno le puede mejorar el día al otro”.
El emprendimiento que nació como un proyecto de pareja hoy es, más que nunca, una pyme familiar. Si bien el matrimonio les dio a sus hijos libertad para elegir su formación y dónde vivir, los tres decidieron incorporarse a La Pasionaria. “Pedro estudió Licenciatura en Marketing y después hizo un máster en empresas. Facundo empezó Licenciatura en Administración y Tobías hace toda la parte de diseño y fotografía”, enumeró orgullosa.
Las pymes tienen múltiples áreas y, muchas veces, faltan manos para cubrirlas. Esa vorágine no siempre es el ambiente ideal para que nazcan ideas. Por eso, la frescura de las nuevas incorporaciones les permitió crecer y reforzar vínculos. Cavazza contó que realizan una reunión semanal entre los cinco para revisar lo que tienen en carpeta y dividir tareas. “Pedro se ocupa más de la comercialización mayorista, Tobías de las sesiones de fotos y Facundo de los proyectos que desarrollamos con otras marcas”, explicó mostrando la cocina del negocio.
Pedro tiene veintinueve años y los mellizos, veintiséis. Además de aportar una mirada generacional y conocimientos técnicos, haberse criado entre aromas les dio una sensibilidad particular. “Tienen una biblioteca que te sorprende. Eran muy chicos y todo pasaba en casa: fueron adquiriendo los aromas y la estética de La Pasionaria”, asegura.
Lo que se hereda no se roba. Los padres de Cavazza trabajaban en una perfumería, por lo que también se crió rodeada de aromas y ahora puede dividir su vida en ellos. Violetas para la infancia, el olor a la polvera de su tía abuela. Jazmín para la adolescencia, su segundo nombre. Azahar, su vida en Italia. Maderas para cuando llegaron los treinta. Café y chocolate su presente, su familia gourmet.
Hoy la marca tiene un local en Miami, otro en Córdoba, tres en Buenos Aires y cuatro en Rosario. El más grande es el de Fisherton, donde también funcionan las oficinas, que ocupan más de 600 m2 y donde se toman las decisiones estratégicas.
Uno de los grandes objetivos para la firma, este año, estuvo apuntado a fortalecer la marca en Estados Unidos. Hacerse un lugar en un mercado nuevo, lo saben, es una cuestión de tiempo, paciencia, esfuerzo, trabajo y calidad. No es algo que desconozcan. Para que ese proyecto termine de dar sus frutos estudiaron además el entorno, los posibles clientes mayoristas y la forma de posicionar los productos.
Es parte del crecimiento que desde hace años los lleva a dar siempre un paso más, a buscar un nuevo horizonte, a ofrecer un nuevo producto, una nueva línea. En definitiva, a diferenciarse. Ahora están anexando un laboratorio de velas con máquinas importadas que les permiten trabajar a su gusto y de manera integrada.
“Cuando empezamos soñábamos con locales. Era impensado: teníamos cuatro jabones y ya pensábamos en una marca, en cómo se vería el cartel”, cuenta Cavazza. Y afirma que aquel sueño inicial se parece bastante a su realidad actual.
Convirtió los aromas
en el negocio de su vida
Fundó la empresa con su marido, y hoy sus hijos se suman para darle un nuevo aire a la pyme familiar.
CARINA CAVAZZA (LA PASIONARIA)
CARINA CAVAZZA (LA PASIONARIA)
Un libro: Aromas, de Philippe Claudel.
Un hobby: jardinería.
Una comida: pavlova.
Una película: Nose (2021).
Un lugar: la perfumadísima costa amalfitana, y la ruta del perfume sobre el mediterraneo francés, con tutta la flia.
TOP 10 PROTAGONISTAS
Por COSTANZA GROSSO