Para Martín Parodi 2025 fue un año de movimiento, madurez y decisiones. Como director de Dipa, la evolución de la tradicional distribuidora Parodi, acompañó un proceso de consolidación y expansión que incluyó la mudanza al Parque Logístico Avant, en Alvear. Ese traslado no fue sólo un cambio de ubicación, sino una forma de cerrar un ciclo y abrir otro: más profesionalizado, más grande y más humano.
Según Parodi, el crecimiento se consolidó con la apuesta de avanzar sin perder la esencia que los trajo hasta acá: la humildad, la entrega y los valores que atraviesan a la empresa desde sus orígenes. “El proyecto de expansión lo teníamos en mente desde 2015”, recordó.
“Habíamos comprado un terreno sobre la autopista Rosario–Córdoba –recordó–, pero las habilitaciones se demoraron y el contexto no ayudó. Con el tiempo entendimos que la decisión de esperar fue acertada. Hoy estamos donde teníamos que estar”.
La mudanza llegó en el momento justo. Después de años de crecimiento sostenido y ajustes internos, la empresa encontró en Alvear un espacio a su medida: 14.000 metros cubiertos, 1.300 metros de oficinas y una proyección que excede lo edilicio. Porque, como sostuvo, “no se trata sólo de crecer, sino de reencontrarse”.
Y eso fue lo que sucedió. Tras años en los que el equipo trabajaba dividido entre el histórico inmueble de 27 de Febrero y Constitución y las oficinas comerciales en las Torres Nordlink, volver a compartir el mismo techo generó algo más que aunar operaciones. “Fue muy lindo poder reencontrarnos. Hicimos un almuerzo con toda la gente, volvimos a vernos las caras. Esa energía se nota. Los empleados necesitaban sentirse parte de algo común”, comentó.
En Dipa trabajan más de 250 personas de manera directa y cerca de 400 si se suma todo el grupo, que incluye el retail de la marca Soy Lola. Parodi afirmó sin grandilocuencia, pero con convicción: “El recurso humano es lo que te lleva a donde querés llegar. Uno puede tener la idea en la cabeza, pero sin la gente que empuje con vos, no hay manera”.
Esa forma de liderar, cercana y horizontal, es una herencia que él valora. Suele almorzar con los empleados, conversar con los operarios, escuchar, incluso bromear. En su estilo cotidiano, Parodi refuerza la misma impronta que mantuvo de su padre y su tío: una presencia activa en el día a día y una participación directa en el equipo.
Hablar de Dipa es hablar de una historia de familia. Fundada hace más de medio siglo, la empresa nació como distribuidora de vinos y se transformó con el tiempo en una de las mayores proveedoras de consumo masivo del país. Con presencia en diez provincias, hoy atiende a más de 6.000 clientes junto a un equipo de 80 vendedores que cubren más de 550 localidades.
Dipa se plantea como una firma con expertiz en la distribución, capaz de ofrecer servicios en procesos logísticos y comerciales, enfocado en los puntos de venta de cercanía. El trabajo en estrecha colaboración con los clientes es clave para fortalecer la posición como el mejor nexo entre el productor y el minorista para ser reconocidos por ambos como un socio estratégico, capaz de agregar valor a sus negocios. Recursos humanos y tecnología avanzada son clave para conseguir mejores costos logísticos y de comercialización.
Pero lo que distingue al empresario no es sólo la expansión, sino la manera de entender el crecimiento. “Argentina te pone a prueba todo el tiempo. Es un país donde las reglas cambian constantemente. Por eso, más que adaptarte, tenés que aprender a anticiparte”, sostuvo.
El cambio de nombre, de Parodi a Dipa, fue una decisión simbólica y también práctica. “Queríamos que la marca reflejara esta nueva etapa. Dipa viene de Distribución Parodi. Es una forma de honrar el pasado, pero proyectarnos hacia adelante, con otra profesionalización y estructura”, explicó.
En su nueva oficina, Parodi planea colgar un cuadro que encargó especialmente: dos manos unidas que simbolizan el puente entre generaciones. “Es un homenaje a mi viejo y a mi tío. Ellos arrancaron de menos cuatro, vendiendo vino casa por casa. Nos enseñaron tres cosas: la pasión, la perseverancia y la humildad. Si no hacés lo que te gusta, no lo disfrutás y, sin disfrute, no hay forma de sostener nada en el tiempo”, reflexionó.
El cuadro, sostuvo, será mucho más que una pieza decorativa. Es una síntesis de todo lo vivido: “Parodi representa el esfuerzo de ellos. Dipa es la nueva generación. Es como un relevo, una continuidad con otra mirada. Ya no se trata sólo de crecer, sino de consolidar”.
Esa madurez también se traduce en la gestión. Hoy los cuatro socios, hermanos y primos, conviven en roles complementarios. Martín, con más de tres décadas en la empresa, lidera la parte comercial, y su primo Aldo, de perfil técnico, asumió la Gerencia General. “Con los años aprendimos que las decisiones más difíciles son las que te ordenan, te salvan a largo plazo. Madurar te permite discutir sin romper, pensar en la empresa como algo más grande que uno mismo”, reflexionó.
La mudanza al Parque Logístico Avant vino acompañada de nuevos desafíos. En la flamante planta quedó una nave libre, reservada para una unidad de negocio enfocada exclusivamente en logística. “Todavía no la activamos, pero la idea es ofrecer servicios logísticos a nuestros proveedores. Queremos hacerlo bien. A futuro, soñamos con un depósito robotizado, con tecnología de punta”, adelantó.
Asimismo, anhelan replicar el modelo en Córdoba, donde la empresa ya tiene una fuerte presencia. “La facturación entre Rosario y Córdoba es 50 y 50. Si hacemos este movimiento allá, podríamos duplicar la eficiencia”, apuntó.
Más allá de los números, su mirada sobre el futuro es profundamente humana. “Con los años entendés que el capital más grande no es económico, sino la satisfacción de ver crecer a tu gente”, sostuvo y agregó: “Conozco empresarios exitosos que están vacíos. Yo no quiero eso. Quiero que mi gente sepa que estamos, que somos un equipo, que hay un propósito detrás”.
Esa filosofía también se traduce en una premisa que repite como mantra: volar a la altura justa. “Hace poco le dije a un amigo: no volés bajito, porque ya estás para más, pero tampoco te vayas tan arriba. Hay que encontrar la altura justa. Ese equilibrio es el que te permite disfrutar sin perder el eje”, afirmó.
El 2025 quedará marcado como un punto de inflexión para el empresario. La mudanza, el rebranding y la consolidación de un equipo maduro abren una nueva etapa para una empresa que combina tradición y estrategia. “Parodi fue la generación de mi viejo, Dipa es la nuestra. Parodi nos dio la sabiduría para llegar hasta acá, Dipa es la fuerza que nos va a llevar a lo que viene”, reflexionó.
Parodi habla con la calma de quien atravesó numerosos cambios y aprendió a encontrar equilibrio entre historia y futuro. ¿Qué le diría hoy al Martín que recién empezaba? “Le diría que tenga paciencia, que disfrute más. Que todo llega, que todo se acomoda. A veces uno se apura, se exige y la vida te muestra que los procesos también te forman”, aseguró.
Su recorrido resume el desafío de toda empresa familiar: crecer, transformarse y mantener vigente el sentido de pertenencia. O, como él mismo concluyó: “Seguir volando a la altura justa, con los pies en la tierra y la mirada en lo que viene”.
“Pasión, perseverancia
y humildad: mi mayor herencia”
Tres generaciones unidas por el mismo impulso: crecer, adaptarse y mantener viva la identidad de una empresa familiar con más de 50 años.
MARTÍN PARODI (DIPA)
MARTÍN PARODI (DIPA)
Un deporte: Ciclismo
Una película: La vida es bella
Un libro: Los cuatro acuerdos
Un hobbie: Escuchar música
Una comida infaltable: Asado
TOP 10 PROTAGONISTAS
Por DANA LEIVA