Los protagonistas de 2025 Diciembre 2025 | Page 96

Se le quemaron los papeles: defaulteó, cambió de manos y fue a concurso

La compañía que tiene su principal planta en Capitán Bermúdez estuvo varios meses paralizada y su futuro se mantiene en un cono de sombra.

CELULOSA EN PROBLEMAS

ACEROS CHUBUT

El año 2025 marcó un punto de quiebre para Celulosa Argentina, la histórica papelera con planta principal en Capitán Bermúdez (Santa Fe) y otra en Zárate (Buenos Aires). Tras décadas de producción, la firma —controlada por Tapebicuá Investment Company— entró en default, paralizó sus plantas, cambió de manos, entró a convocatoria de acreedores y sigue inmersa en la incertidumbre.

Los primeros síntomas del derrumbe aparecieron en el mes de mayo, cuando la firma notificó mediante un comunicado que estaba imposibilitada para afrontar sus obligaciones financieras. En junio la compañía presentó una propuesta de reestructuración de deuda por u$s 128 M, con la intención de renegociar sus pasivos. A pesar del plan, los acreedores no dieron su visto bueno, y una de las principales proveedoras —Tecmaco Integral— solicitó la quiebra en julio, ante la falta de pagos.

La situación financiera de la firma empeoró con rapidez. La reducción de ventas internas —estimada en un 32% interanual—, el aumento de costos fijos medidos en dólares, y el derrumbe del Ebitda (con u$s55 M a apenas 3,5 M) dejaron a la empresa al borde del colapso.

Ante ese cuadro, a fines de agosto el directorio aprobó por unanimidad la presentación de un concurso preventivo de acreedores. El trámite formal fue presentado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) el 1º de septiembre.

Ese paso judicial reflejó la gravedad: pérdidas acumuladas por $172.634 M en los primeros cinco meses del año, patrimonio neto negativo y caída del 44% en ingresos. Las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate —centros neurálgicos de la producción— fueron declaradas “completamente inactivas”, manteniéndose solo tareas mínimas de mantenimiento.

En septiembre Celulosa se vendió. El empresario Esteban Nofal, titular de la inversora Cima, pagó un dólar para tomar el 45,5% de sus acciones, y así asumió el control de la firma. El propio Nofal firmó un acuerdo con la compañía por u$s18 M para aportar capital de trabajo y recomponer la fuerza laboral. Con Hernán Bagliero como nuevo CEO, intentará salir a flote. Al cierre del año 2025, Celulosa sigue en concurso preventivo, sin haber logrado cerrar un acuerdo con sus acreedores y sin la confirmación de nuevos inversores. La continuidad de la planta en Capitán Bermúdez —y los puestos de trabajo de más de 1.400 empleados— están pendientes de la reestructuración. Desde la empresa aseguran estar “en la búsqueda activa de socios estratégicos”, aunque admiten que el resultado hasta ahora es incierto.

Tanto para los trabajadores como para los proveedores, el 2025 cerró con más preguntas que certezas. Si no hay un giro financiero contundente en el corto plazo, la vieja papelera fundada en 1929 podría quedar paralizada indefinidamente, con su producción detenida y su legado en riesgo.

Celulosa permaneció varios meses paralizada, y hubo protestas de sus trabajadores.

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