Luego de un 2025 sacudido por la inestabilidad de los mercados, las finanzas de la Argentina transitan por aguas absolutamente calmas: se encarrila la inflación, el BCRA acumula reservas, bajó el riesgo país a niveles de los mejores números registrados en 2018 y las calificadoras suben sus notas.
Así, la posibilidad de acceder al crédito internacional pasó de ser una imposibilidad para convertirse en un problema de precio y oportunidad. La recuperación de la confianza recibió un impulso adicional con la garantía por u$s2.000 M del Banco Mundial para que el país pase a refinanciar en el mercado voluntario de deuda y deje de pagar afectando reservas. Claro que una colocación de esa naturaleza obligaría hoy a pagar una tasa cercana al 9%, y el ministro de Economía, Luis Caputo, talla para conseguir algo menos. Habrá que ver cuál es la ventana de oportunidad, teniendo en cuenta que las señales de las nuevas autoridades de la FED americana dan cuenta de un posible encarecimiento del crédito a corto plazo.
Se podría decir que el gobierno ya está cubierto para cumplir con los vencimientos del 2026, pero el gran desafío es un 2027 que viene más cargado en compromisos y por la coyuntura política, porque será un año electoral. La administración Milei está obligada a anticipar las condiciones necesarias para refinanciar obligaciones y evitar nuevos salvatajes como el del Tesoro de los EEUU del año pasado. De conseguirlo, podrá dejar atrás el karma de los temblores financieros y cambiarios que se convirtieron en moneda corriente en cada elección y siempre vienen con una devaluación en la mochila.
Las cuentas en orden no son el único factor a tener en cuenta, porque los inversores siguen temiendo a una eventual vuelta al pasado. El índice de confianza de la población retrocedió durante los primeros cinco meses de 2026, aunque la tendencia a la baja se revirtió en el último indicador de junio.
Milei conserva un núcleo duro de respaldo de la tercera parte de la población, una porción que quedó lejos de sus máximos. El caso Adorni mete mucho ruido y las internas gubernamentales están al rojo vivo, pero la presencia de una oposición tan desorientada como desmembrada abona las posibilidades electorales futuras del oficialismo.
Campo, energía y minería empujan la actividad económica, pero sectores como la construcción, la industria y el comercio minorista permanecen rezagados. Será clave observar si la pax financiera será un factor suficiente para reconfortar los bolsillos, a partir de la baja de las tasas de interés, el reacomodamiento de salarios y la reactivación del consumo. Esas son las cuentas pendientes del gobierno de Milei.
Bonanza financiera
y cuentas pendientes
Por GABRIEL GONZÁLEZ
Director de Punto biz
NOTA DEL EDITOR
Las calificadoras de riesgo le sonríen a la Argentina y acercan la posibilidad de colocar deuda.