Minería, oil & gas, un negocio que cobra forma Junio 2026 | Page 32

Durante años, la minería fue vista como una actividad lejana para Santa Fe. Los yacimientos estaban en la Cordillera, los campamentos en la altura y las inversiones concentradas en provincias como San Juan, Catamarca, Salta o Santa Cruz. Sin embargo, el nuevo ciclo minero que comienza a desplegarse en la Argentina está modificando esa percepción. Hoy, cada vez más empresas santafesinas descubren que el negocio no necesariamente está dentro de la mina, sino en todo lo que ocurre alrededor de ella.

La oportunidad no pasa únicamente por extraer cobre, litio u oro, sino también por fabricar equipamiento, desarrollar software, transportar insumos, construir campamentos, proveer alimentos, ofrecer servicios industriales o gestionar operaciones logísticas. En otras palabras, por participar de una cadena de valor que empieza mucho antes de que salga el primer mineral y continúa mucho después de que abandona el yacimiento.

“Hay una reestructuración de la matriz productiva y económica de la Argentina vinculada al desarrollo energético. Ahí entran la minería, el petróleo y el gas. Y lo que estamos viendo es un efecto derrame sobre sectores productivos que históricamente no estaban vinculados a estas actividades”, resume Lucas Torresetti, presidente de la Comisión de Minería de la Federación Gremial de Comercio e Industria de Rosario.

La magnitud del fenómeno es difícil de ignorar. Los proyectos de cobre que avanzan en San Juan y Catamarca, las nuevas inversiones en litio en el NOA y la expansión de Vaca Muerta están generando una demanda creciente de bienes y servicios que trasciende ampliamente las fronteras de las provincias mineras.

El cobre cambia la escala

Si existe un mineral capaz de redefinir el mapa productivo argentino en los próximos años, ese es el cobre. Proyectos como Vicuña, Los Azules, Pachón, Taca Taca y Mara representan inversiones multimillonarias y figuran entre los desarrollos más importantes del mundo en etapa de construcción o expansión. A diferencia de los emprendimientos de litio, cuya infraestructura es relativamente más sencilla, la minería cuprífera exige enormes obras civiles, sistemas energéticos, caminos, plantas de procesamiento, campamentos y logística compleja.

“Los proyectos de cobre son de clase mundial y vienen a cambiar la escala de los negocios”, señala Torresetti. “Van a requerir miles de proveedores y una enorme cantidad de servicios durante muchos años”, agrega el empresario.

Para Santa Fe, eso implica la posibilidad de aprovechar capacidades industriales que ya existen. La provincia cuenta con uno de los entramados metalúrgicos más importantes del país, una sólida red logística, empresas tecnológicas competitivas y experiencia exportadora.

Del agro y la industria

tradicional a la minería

La reconversión no es automática. Muchos empresarios observan el crecimiento de la actividad minera como una alternativa frente a la desaceleración de otros sectores. Sin embargo, los referentes del sector advierten que ingresar al negocio exige mucho más que voluntad.

“No es para cualquiera”, afirma Germán Paniego, CEO de Gravas Argentinas y uno de los impulsores de la Mesa de Arenas de Santa Fe. “La minería tiene otras reglas, otras exigencias, otros tiempos y otra forma de comercialización. Hay que adaptarse a la necesidad de la mina y no al revés”, explica el rosarino.

A diferencia del mercado tradicional, donde muchas veces el cliente llega al proveedor, en minería ocurre exactamente lo contrario. Las empresas deben salir a buscar oportunidades, construir relaciones durante años y cumplir estándares técnicos y de calidad extremadamente exigentes.

Además, las operaciones suelen estar ubicadas en zonas remotas, por lo que vender implica viajar, instalarse temporalmente y comprender las particularidades regulatorias de cada provincia. “Hay que entender que esto no se resuelve en seis meses. Muchas veces una empresa empieza a recorrer el camino hoy y recién consigue negocios importantes dentro de cuatro o cinco años”, apunta Paniego.

Rosario ya tiene

jugadores en la cancha

Aunque el fenómeno recién comienza, la región ya cuenta con empresas que lograron posicionarse. Uno de los casos más conocidos es el de los fabricantes de revestimientos de caucho para minería. Compañías como Ebonit, Inbelt y Freplas desarrollaron especializaciones que les permitieron trabajar históricamente para grandes emprendimientos metalíferos.

También aparecen firmas vinculadas a ingeniería, montajes industriales, topografía, mantenimiento y servicios técnicos que hoy participan tanto en minería como en petróleo y gas. Según Torresetti, el desafío pasa por ampliar esa base y lograr que más empresas santafesinas puedan acceder a las oportunidades que se abrirán durante la próxima década.

“Muchas veces vemos compañías intentando vender en etapas donde todavía no existe demanda para sus productos. Por eso es tan importante entender el mapa completo y saber cuándo se necesita cada cosa”, explica.

La tecnología también

entra a la mina

La imagen clásica de la minería está asociada a maquinaria pesada y enormes operaciones extractivas. Pero la actividad está incorporando cada vez más tecnología. Inteligencia artificial, monitoreo remoto, automatización industrial, análisis predictivo y capacitación virtual forman parte de las nuevas herramientas que utilizan las compañías.

Paniego menciona el caso de grandes multinacionales que ya trabajan en sistemas donde los operarios se entrenan virtualmente antes de llegar al yacimiento. “Se reduce el margen de error, mejora la seguridad y aumenta la productividad. Son tecnologías que ya están funcionando”, explica.

Este escenario abre oportunidades para empresas de software, desarrolladores tecnológicos y firmas vinculadas a la economía del conocimiento, un segmento donde Rosario posee una trayectoria reconocida.

Otro de los rubros que aparece en el radar es la construcción modular. Los grandes proyectos requieren miles de camas para alojar trabajadores, además de oficinas, comedores, hospitales, talleres y centros de operación. Todo debe montarse con rapidez en zonas alejadas de los centros urbanos.

Las licitaciones para campamentos mineros ya movilizan millones de dólares y generan una fuerte competencia entre proveedores nacionales e internacionales.

La discusión sobre el compre local aparece cada vez con más fuerza, especialmente cuando empresas extranjeras logran adjudicarse contratos de gran magnitud. “Ahí se abre un debate sobre cómo posicionar a los proveedores argentinos dentro de una competencia global que muchas veces incluye jugadores con escalas muy difíciles de igualar”, plantea Torresetti.

El rol estratégico de los puertos

Si hay un activo diferencial que posee Santa Fe es su infraestructura logística. Los puertos del Gran Rosario representan una pieza clave para el futuro minero argentino. Algunos de los proyectos de cobre prevén transportar concentrados minerales hacia terminales ubicadas sobre el Paraná para su exportación.

En el caso de Mara, por ejemplo, el esquema contempla el traslado del mineral mediante ferrocarril hasta la región portuaria santafesina. “Los puertos pasan a tener una actividad preponderante. Santa Fe puede transformarse en un actor estratégico dentro de la logística minera nacional”, sostiene Torresetti.

La hidrovía, el sistema ferroviario y los centros logísticos regionales se convierten así en piezas fundamentales para sostener el crecimiento de la actividad.

La arena, un recurso clave

Dentro del universo de oportunidades, la arena ocupa un lugar especial. Santa Fe cuenta con importantes reservas de arenas silíceas utilizadas para fractura hidráulica, un insumo esencial para el desarrollo de Vaca Muerta y otros proyectos energéticos.

Según Paniego, la demanda crecerá de manera exponencial durante los próximos años. “Va a llegar un momento en que habrá que repensar toda la logística porque el volumen requerido será enorme. Ahí aparecen los trenes, los bitrenes, los puertos y nuevas formas de organización entre empresas”, asegura.

La provincia ya conformó una Mesa de Arenas integrada por más de 40 empresas que buscan prepararse para ese escenario.

El empleo que no figura

en las estadísticas

El impacto de la minería tampoco se limita a los proveedores directos. Torresetti destaca un concepto que empieza a ganar relevancia: el empleo inducido.

Se trata de todas aquellas actividades económicas que surgen alrededor de los proyectos. Desde gastronomía y hotelería hasta servicios de salud, transporte, comercio o mantenimiento. “La minería genera nuevas ciudades y nuevas demandas. No solamente crea empleo directo e indirecto; también genera una economía paralela que acompaña el crecimiento de los proyectos”, explica.

Ese fenómeno ya puede observarse en localidades vinculadas a Vaca Muerta y podría replicarse en diferentes regiones mineras del país.

La carrera ya empezó

El consenso entre empresarios y especialistas es que la oportunidad existe y es histórica. Pero aprovecharla dependerá de la capacidad de anticiparse.

La minería funciona con horizontes de inversión de largo plazo, exige una profesionalización constante y requiere una articulación cada vez más estrecha entre el sector privado y el sector público. También demanda financiamiento, infraestructura y una visión estratégica que permita mirar más allá de la coyuntura.

“No exportamos solamente minerales o petróleo. Exportamos cadena de valor”, suele repetir Torresetti. Esa frase resume buena parte del desafío que enfrenta Santa Fe. Porque mientras las perforadoras avanzan en la Cordillera y los proyectos mineros comienzan a tomar forma, en la Pampa Húmeda se libra otra carrera: la de cientos de empresas que buscan encontrar su lugar en una de las transformaciones productivas más importantes que promete vivir la Argentina en las próximas décadas.

Mientras los grandes proyectos de cobre, litio y oro avanzan en la Cordillera,

una nueva estructura productiva toma forma en la Pampa Húmeda.

NOTA DE TAPA.

SE SUBE A LA OLA

La minería, más allá del socavón: el negocio que crece en Santa Fe

Por ARIEL ECHECURY

A favor del Gran Rosario, los puertos son clave para el futuro de la minería.

Compañías como Ebonit se reconvirtieron para los grandes emprendimientos metalíferos.

Germán Paniego (Gravas Argentinas) y Lucas Torresetti (FECOI).