Minería, oil & gas, un negocio que cobra forma Junio 2026 | Page 36

La expansión de la minería en el NOA y el empuje sostenido de Vaca Muerta están abriendo una nueva ventana de negocios para la industria santafesina. Con tradición metalmecánica, capacidad de ingeniería y una red de proveedores consolidada, varias empresas de la provincia empezaron a adaptar procesos, productos y servicios para responder a sectores que demandan calidad certificada, trazabilidad, rapidez de entrega y soporte técnico cercano.

El fenómeno no implica partir de cero. En muchos casos, la reconversión consiste en trasladar saberes industriales ya existentes hacia nuevos mercados. Ese es el caso de Dima Metal, firma de Villa Gobernador Gálvez especializada en semirremolques y tanques para transporte de carga líquida que encontró en la minería y en Oil&Gas una oportunidad de diversificación a partir de capacidades que ya tenía incorporadas.

Del transporte tradicional

al litio y Vaca Muerta

“Nosotros veníamos fabricando tanques para transporte de combustibles livianos. Estábamos muy relacionados con este tipo de soluciones, por eso la adaptación no fue tan grande”, explicó Diego Berto, titular de Dima Metal, en diálogo con Punto biz. La empresa detectó que, mediante revestimientos internos específicos, podía ampliar el uso de sus tanques hacia nuevos insumos. “Si revestimos el tanque por dentro con goma, podemos transportar ácido. Y si lo revestimos con pinturas epoxi, podemos transportar agua de formación”, detalló.

Esa adaptación abrió una línea concreta vinculada al litio. Según Berto, hoy existe una demanda creciente de transporte de ácido clorhídrico desde Buenos Aires hacia provincias del norte como Catamarca, San Juan y otras zonas con proyectos mineros. “La oportunidad que encontramos es la alta demanda de transporte de ácido clorhídrico para el litio”, señaló. De hecho, la compañía avanza en operaciones para proveer semirremolques destinados a ese uso específico.

El salto hacia Oil&Gas también obligó a sumar otra familia de productos. A partir de su experiencia en semirremolques, incorporaron el desarrollo de unidades deprimidas para servicios petroleros especiales, sobre las que se montan cabinas, motores, bombas y equipos utilizados en operaciones de campo. “Trasladamos la experiencia que teníamos en transporte y agregamos la fabricación de semirremolques deprimidos petroleros”, explicó.

La reconversión técnica incluyó inversiones en tecnología, automatización y calidad. La empresa incorporó soldadura más avanzada, máquinas de soldar láser, CNC y corte láser, con el objetivo de bajar costos de producción, mejorar precios finales y acortar tiempos de entrega. Pero el cambio no se limitó a la maquinaria. Para competir en minería y energía, la calidad documental y la trazabilidad son tan importantes como el producto físico.

Dima Metal cuenta desde hace quince años con un sistema de gestión de calidad ISO 9000, un requisito que se vuelve decisivo para ingresar a cadenas de valor más exigentes. “Trabajar para el NOA o para Oil&Gas requiere, como mínimo, un sistema de gestión de calidad. Eso te pone un paso adelante frente a empresas que no lo tienen”, sostuvo Berto. A la vez, la firma desarrolló proveedores propios, algunos certificados y otros evaluados bajo sus estándares internos, con seguimiento permanente.

La calificación del personal también forma parte del diferencial. La compañía mantiene soldadores certificados, con renovaciones periódicas que pueden ser semestrales o anuales, según el procedimiento. Incluso cuando algunos productos no lo exigen, Dima Metal procura trabajar con personal calificado. “Eso demanda tiempo, dinero y capacitación constante, pero agrega valor al producto final”, remarcó el empresario. Cada nuevo operario atraviesa una semana de inducción, conoce la planta, el sistema de calidad y realiza pruebas de soldadura antes de ser asignado a un sector.

Las exigencias de minería y Oil&Gas tienen puntos en común, aunque los ritmos son distintos. Para Berto, ambos sectores valoran la gestión de calidad, el desarrollo de proveedores y la trazabilidad. La diferencia aparece en la urgencia. “Oil&Gas hoy está mucho más demandante. Como ya está trabajando, exige productos y tiempos de entrega muy fuertes”, explicó. En minería, en cambio, conviven realidades diferentes: el litio demanda soluciones inmediatas para transporte de insumos, mientras que proyectos de cobre, oro y plata en provincias como San Juan todavía requieren más tiempo para llegar a plena producción.

El principal obstáculo para una pyme santafesina no es sólo técnico. Las barreras de ingreso vinculadas al compre local pesan fuerte en Neuquén, San Juan, Catamarca y otras provincias productoras. Para Berto, instalar una base productiva propia en cada destino no siempre es viable por costos laborales, infraestructura y escala. Por eso, la estrategia pasa por construir alianzas institucionales y comerciales. Desde la Asociación de Comercio e Industria de Villa Gobernador Gálvez que preside, promueve vínculos con cámaras de otras provincias para que la industria santafesina sea vista como un complemento y no como una competencia.

“Tratamos de generar alianzas con cámaras locales y acompañar los diálogos interprovinciales. La idea es que vean que pueden apoyarse en la industria santafesina y en nuestros productos para lo que necesiten”, afirmó.

Proveedores locales

para operaciones críticas

Otra empresa santafesina que mira con atención el avance minero es Facorsa, especializada en sistemas de refrigeración, radiadores e intercambiadores de calor. Su socia Ivana Taborda explicó que la compañía acumula décadas de experiencia en ingeniería, fabricación, reparación y mantenimiento de sistemas térmicos para distintas industrias, un conocimiento que hoy puede trasladarse naturalmente a la minería.

“La trayectoria de Facorsa nos permitió construir una sólida experiencia en soluciones térmicas. A través de nuestra unidad Thermal Systems fortalecimos la capacidad de ingeniería y fabricación para atender aplicaciones de alta complejidad”, señaló Taborda. La empresa trabaja con radiadores, intercambiadores de calor, enfriadores de aceite, sistemas de refrigeración para maquinaria pesada y desarrollos a medida.

En minería, la demanda aparece de manera diversa. Facorsa recibe pedidos de equipos nuevos, reparaciones, reacondicionamientos, mantenimiento preventivo y correctivo, además de soluciones especiales adaptadas a cada operación. También observa un interés creciente por proveedores nacionales capaces de fabricar o recuperar componentes críticos con asistencia técnica cercana y tiempos de respuesta más cortos.

Las condiciones de trabajo mineras elevan la vara. Los equipos operan durante largos períodos, muchas veces en altura, con polvo en suspensión, vibraciones constantes y fuertes variaciones térmicas. Eso obliga a diseñar sistemas robustos, capaces de garantizar eficiencia térmica, resistencia mecánica y confiabilidad. “Cada aplicación requiere un análisis específico para que los sistemas de enfriamiento acompañen el rendimiento de equipos que no pueden detenerse sin generar impactos significativos”, indicó Taborda.

Para Facorsa, más que hablar sólo de sustitución de importaciones, la oportunidad está en fortalecer proveedores nacionales con capacidad tecnológica e industrial. La cercanía, el conocimiento del mercado y la respuesta rápida se transforman en ventajas competitivas frente a equipos importados o servicios lejanos. En esa línea, la empresa inauguró instalaciones en Neuquén, un paso estratégico para estar más cerca de polos energéticos y mineros.

Tanto Dima Metal como Facorsa muestran una tendencia de fondo: Santa Fe no está en el mapa minero por sus yacimientos, sino por su capacidad industrial. La provincia aporta ingeniería, metalmecánica, calidad, mantenimiento, logística y conocimiento acumulado. El desafío es convertir esa base productiva en una oferta integrada, con certificaciones, presencia territorial y alianzas que permitan entrar en cadenas de valor donde la confiabilidad pesa tanto como el precio.

En ese camino, la minería y Oil&Gas aparecen como una oportunidad concreta, pero también como una prueba de madurez para las pymes santafesinas. Las que logren combinar tecnología, calidad, velocidad y cercanía tendrán más chances de transformarse en socias estables de sectores que prometen demanda sostenida durante los próximos años.

Empresas metalmecánicas de la provincia ajustan procesos, certificaciones y productos para abastecer a los proyectos del momento.

NUEVOS MERCADOS

Pymes ya juegan en minería y Oil&Gas: la reconversión para subirse al boom

Por PATRICIO DE GAETANO

Facorsa trabaja en sistema de refrigeración.

Tanques para el transporte de combustible.

Ivana Taborda (Facorsa) y Diego Berto

(Dima Metal).