Es difícil ponerle un número al volumen de negocios que representarían las cargas mineras para las terminales del Gran Rosario porque, al estar los proyectos en fase de desarrollo, las estimaciones van cambiando. Según el cálculo que manejan hoy la Secretaría de Transporte y entidades como la Bolsa de Comercio local, en una fase avanzada serían más de 4 millones de toneladas de carga seca anuales. El aporte grueso vendría del lado de los proyectos de cobre, y también haría su parte (aunque menor en volumen) el litio.
Los puertos de Rosario y la región se postularon para oficiar de salida al mundo de esas cargas y, aunque no corren solos en la carrera (las terminales minerales de Chile y los puertos de Zárate y Campana son competencia), tienen chances reales de ganarla, según los especialistas. En el medio, se juegan inversiones en infraestructura que ascienden a cientos de millones de dólares. Según confirmó Punto biz, las negociaciones entre los operadores portuarios y las mineras están en marcha.
“Desde el norte de Buenos Aires hasta Timbúes existe una tradición histórica en la movilización de minerales ligada al hierro de la zona de Corumbá y a las grandes acerías. Contamos con instalaciones portuarias que pueden ser readecuadas, como el caso de la terminal que utilizaba Minera Alumbrera en el predio de T6 o el Puerto de Rosario, donde todavía se ve una mancha rojiza por la operación de hierro. Además hay nuevos proyectos, como el que construye Terminales y Servicios en Timbúes. Los puertos del Gran Rosario levantaron la mano para quedarse con las cargas mineras y la tradición los avala, pero faltan grandes inversiones en readecuación”, señaló Juan Carlos Venesia, director del Programa de Infraestructura de la UNR y del Instituto de Desarrollo Regional (IDR).
El santo grial
De todos los proyectos que prometen cambiar la matriz exportadora nacional, Vicuña emerge como una suerte de santo grial de las cargas minerales. El megayacimiento de cobre y oro que explotan Lundin Mining y BHPBilliton en la frontera entre San Juan y Chile es el que está más avanzado (recientemente se aprobó su adhesión al Rigi), y el que movería un mayor volumen de cargas. En su etapa de mayor madurez, el consorcio proyecta alcanzar niveles superiores a las 500.000 toneladas de cobre anuales, que se traducen en 1,2 M de toneladas de concentrado seco.
Para transformar mineral en divisas, la logística se apoyaría en el ferrocarril San Martín, que conecta los nodos intermodales cuyanos con las terminales del Up River. Según declararon directivos de Vicuña, si se aceleran las obras de infraestructura y se consolidan los marcos de inversión, las primeras toneladas de concentrado seco podrían empezar a operar en 2030.
Desde la minera deslizaron la chance de que, al menos en una primera etapa, esas cargas salgan por las terminales de Rosario. De hecho, el concesionario del puerto -TPR, del grupo chileno Ultramar- ya está en conversaciones para sellar este acuerdo. Un entendimiento con Vicuña sería la llave para poner en valor las instalaciones que regentea el Enapro, mediante inversiones que superan ampliamente los u$s30 M que actualmente está ejecutando TPR para reparar muelles y ponerse al día con el contrato que tiene con la Provincia.
Como no hay puerto sin ferrocarril, es en las vías del San Martín donde se jugará el partido definitorio con Vicuña. “Lo ideal sería renovar unos 1.000 km de vías entre San Juan y Rosario, pero teniendo en cuenta que se calcula una inversión de u$s1 M por kilómetro, habrá que priorizar. Entendemos que el tramo Rosario-Rufino es prioritario”, analizó Alejandro Baroso, experto de la comisión de Transporte de la Bolsa de Comercio de Rosario.
La reconstrucción de las vías se realizaría mediante tecnología de hormigón, y con plazos ajustados. “Entiendo que debería garantizarse la rápida ejecución de obras de renovación combinándolas con obras de mejoramiento de la infraestructura existente porque van a precisar la garantía de operación en 4 años. Las cargas minerales tienen la ventaja de que no son estacionales. La operación es constante durante el tiempo que están en explotación las minas y entiendo que lo más importante es la garantía de que se van a poder realizar los traslados y, en segundo lugar, el costo. Las obras de renovación permitirán una mejora de los tiempos de viaje y la rotación de los trenes, es decir, el tiempo que demoran en cargar, descargar en puertos, y volver a cargar en origen”, analizó el especialista en Transporte y autor de numerosos estudios para delinear obras de infraestructura. Comprar una locomotora, por ejemplo, se calcula en u$s4 M.
Las cargas catamarqueñas
están confirmadas
Desde Glencore ya confirmaron que las cargas de cobre, oro, plata y molibdeno del Proyecto Mara tendrán salida por la terminal que opera en T6 y que quedó inactiva en 2018, cuando cerraron Alumbrera.
El año pasado Punto biz confirmó que están previstas inversiones de readecuación tanto en la terminal (que fue construida en 1997) como en el mineraloducto y las conexiones ferroviarias que están involucradas en el traslado desde Catamarca hasta Puerto General San Martín. Estiman trasladar más de 200.000 toneladas de concentrado de cobre por año en una primera etapa, y el volumen aumentaría sustancialmente luego, aunque los números no están cerrados.
Por último está el caso Los Azules, el proyecto de cobre operado por McEwen Copper en San Juan, que tiene una particularidad: en lugar de concentrado de cobre (que requiere gran volumen de logística) planea producir placas de metal refinado (cátodos) de alta pureza, con una producción estimada de unos 150.000 toneladas al año. Los menores volúmenes abren una oportunidad directa para las terminales del Gran Rosario, pero en este caso los costos juegan un rol más preponderante.
Las cartas están echadas, y las negociaciones entre privados avanzarán a la par de licitaciones cruciales, como las de ferrocarriles e hidrovía.
Están en marcha las negociaciones entre operadores portuarios de la región y mineras. ¿Qué inversiones movilizarán las cargas?
NUEVO MAPA DE NEGOCIOS
Los puertos del Gran Rosario se juegan un pleno a la chance minera
La minería ya negocia la salida de sus productos por la Terminal Puerto Rosario.
La firma Terminales y Servicios avanza con su proyecto en Timbúes.
Para que los puertos aprovechen el potencial de las cargas de la minería, el primer paso son las obras en ferrocarriles, cuya licitación estaba por comenzar a la fecha de publicación de esta nota. Según lo que adelantaron desde el Gobierno, como parte del proceso de privatización de la operación ferroviaria, impulsarán la venta de locomotoras, vagones y material rodante a cargo de un fideicomiso. Con lo recaudado se concretarán obras necesarias para captar cargas de cobre, oro, plata y litio. Además, el grueso de las inversiones saldrán del plan que presenten los oferentes.
Según los especialistas consultados por Punto biz, hay dos paquetes de obras fundamentales.
1- Obras en los accesos del sur de Rosario.
Sería importante construir nuevas curvas al sur de Rosario que empalman las vías del San Martín con las vías de Ferroexpreso Pampeano (Fepsa). Los trenes del San Martín hoy llegan a Soldini y tienen que esperar largamente para ingresar con vías de NCA, que atraviesan Cabin 9. Desde allí empalman a la Playa de Villa Diego para, finalmente, ir al puerto de Rosario. Si se ejecutara el empalme con Fepsa, los trenes no necesitarían ni esperar en Soldini ni atravesar Cabin 9. Directamente irían para Playa Villa Diego y de allí al puerto.
2- Obras para el acceso de trocha ancha a los puertos de Timbúes
Después de 75 años, ya se concretaron las obras de acceso para trocha angosta (Belgrano Cargas), pero ni el Mitre ni el San Martín ni el Sarmiento pueden acceder a las terminales de Timbúes. Sin esa obra quedaría fuera de juego para la chance minera la gran terminal multipróposito que está construyendo TyS, de Juan Manuel Ondarcuhu, en esa localidad. Si bien el core de esas instalaciones serían los granos y la cargas líquidas de fertilizantes, el masterplan contempla también muelles para traslado de minerales.
Dos obras clave
Por MARIANELA BOCANEGRA