Tras la incertidumbre de las últimas elecciones, la suba de las tasas de los créditos durante 2025 y la pérdida de los salarios frente a la inflación, varias familias encontraron dificultad para cumplir con sus obligaciones financieras y acumularon retrasos de más de 90 días en el pago de sus deudas, derivando en un aumento notable de la morosidad. En este marco, Punto biz conversó con distintos especialistas sobre las mejores maneras para sortear la mora y lo que conviene evitar.
“Estamos frente a los niveles de atraso en los pagos más altos de los últimos quince años”, afirmó Ariel Mamani, fundador y CEO de InverArg, quien atribuye este aumento a un descalce entre la inflación y los ingresos del argentino. “Esto empujó a miles de familias al error de financiar gastos corrientes, como la compra del supermercado, con crédito caro”, amplió.
Los datos
En medio de la volatilidad cambiaria y la incertidumbre preelectoral de 2025, el Banco Central (BCRA) impulsó una fuerte suba de tasas que encareció el crédito. La tasa nominal anual de los préstamos personales pasó del 74% al 79,39% en apenas una semana de agosto. En octubre, la morosidad había escalado al 7,8%, contra el 4,5% de marzo; y los préstamos personales y las tarjetas de crédito llegaron a un nivel de incumplimiento del 9,9% y 7,7% respectivamente, el más alto desde 2010.
A ello se suma la pérdida del poder adquisitivo. Según datos del Indec, los salarios registrados perdieron contra la inflación durante al menos cinco meses consecutivos entre octubre de 2025 y febrero de 2026, con una caída interanual del 4,1% en el sector privado y del 4,3% en el público. El deterioro fue aún mayor en el salario mínimo, que según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA) perdió cerca del 38% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023.
Lo que sí creció fue la morosidad. Según un informe de la consultora Analytica, elaborado sobre la base de datos del BCRA, trepó al 15,9% en mayo, lo cual, medido en personas equivale a 5,3 millones de argentinos. El número representa el 26,8% de quienes tienen algún crédito sobre un total de 19,8 millones de personas endeudadas en el sistema financiero ampliado (bancos, fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo, electrodomésticos y fideicomisos). En conjunto, la deuda de las familias argentinas asciende a $74,9 billones, el 6,6% del PBI.
Dónde se concentra
la morosidad
Del total de la deuda, el 82,7% corresponde a bancos, 10,5% a fintech y 6,8% a otros proveedores. Por volumen de dinero, la irregularidad es del 12,6% en bancos, 21,6% en fintech y 46,9% en mutuales, cooperativas y fideicomisos, según Analytica. La mora en billeteras virtuales llegó a 29,6% en mayo de 2026, contra el 7,3% de noviembre 2023, afectando a 4,5 millones de personas, según el Centro de Economía Política Argentina (Cepa); en electrodomésticos alcanza el 50%, de acuerdo a datos del Instituto Argentina Grande (IAG).
Frente a este escenario, desde el Gobierno aseguran que se trata de una consecuencia esperable del retorno del crédito a la Argentina. “Cuando una economía recupera el crédito, es normal que aparezca de nuevo la morosidad”, señaló Adrián Ravier, vocero presidencial, el 14 de julio. Según explicó, bancos y familias atraviesan un proceso de reaprendizaje: “Los primeros para definir a quién prestarle, y las segundas para aprender hasta qué punto pueden endeudarse”.
Cómo salir de las deudas
Ante este panorama, es clave encontrar la manera de cumplir con los vencimientos y evitar caer nuevamente en mora. Nicolás Litvinoff, economista y director de estudinero.org, afirmó a Punto biz que lo primero es reconocerlo: “Hay que dejar de mirar para otro lado y poner los números sobre la mesa”. Además, recomendó armar un registro simple –por ejemplo, en Excel– con cada deuda, cuánto se debe, a qué tasa y el pago mínimo, y priorizar el “índice del cashflow”: dividir el monto de cada deuda por su pago mínimo mensual. “La que te dé el número más bajo es la que más te asfixia el flujo, es la que se cancela primero”, explicó.
El economista señaló que también hay que renegociar con los acreedores: “Siempre se puede hablar para proponer un plan de pagos realistas y bajar los cargos por los intereses. Muchas veces se aplica una tasa muy alta que es negociable”.
Otra opción es la consolidación de deuda. Mamani la considera la estrategia más eficiente, y consiste en solicitar un préstamo –idealmente a tasa fija– que alcance para pagar todas las deudas pendientes: “Se llama consolidar porque la persona pasa de tener varias deudas a tener solo una”. Sin embargo, no siempre es posible acceder a un nuevo préstamo.
Para esos casos, Vanesa Di Trolio, Business Manager de Reba, propone el préstamo con garantía, que permite tomar un único crédito a tasa muy baja y en cuotas fijas: “Esto permite usar los ahorros en dólares como puente, sin necesidad de venderlos, para saldar la deuda actual”. Al dejar dólares como respaldo, se puede acceder a financiación sin importar el perfil crediticio: “Le abre la puerta a cualquier persona para limpiar sus deudas, reingresar al sistema formal y tomar el control de su economía sin perder sus ahorros a largo plazo”.
Para quienes no cuentan con ahorros en dólares ni acceso a un nuevo crédito, Mamani agrega el método “bola de nieve”: ordenar todas las deudas de menor a mayor monto, abonando sólo el mínimo en todas excepto en la más chica, a la que se destina el dinero sobrante hasta cancelarla. “Por ejemplo, una deuda de $50.000, $200.000 y $500.000: cada mes se abona el mínimo de todas, y el ahorro restante se destina a la más chica, hasta terminar de pagarla”, ilustró. “Eliminada la primera, ese flujo se direcciona a la siguiente deuda de la lista”. A diferencia del índice del cashflow de Litvinoff, este método ordena las deudas por monto total y no por su relación con el pago mínimo.
Lo que conviene evitar
Para no volver a caer en mora, Litvinoff aseguró que hay que atacar la causa, la cual, para el economista, suele ser el acceso a crédito demasiado fácil, que ocurre con las billeteras virtuales; y explicó que conviene no tomarlos para unificar deuda. En esa misma línea, Mamani desaconsejó las plataformas financieras no reguladas o prestamistas informales: “Los costos de financiamiento pueden triplicar los de la banca tradicional y es riesgoso trabajar con entidades o personas que no están reguladas”.
La principal alternativa que se debe evitar, según Mamani, es realizar exclusivamente el pago mínimo de las deudas, ya que, para el especialista, abonar sólo esa fracción obligatoria significa que el saldo restante se refinancia de manera automática con las tasas de interés más agresivas del sistema regulado, generando una deuda que crece a un ritmo muy superior al de cualquier salario o paritaria: “En palabras sencillas, pagar el mínimo hoy, hace que la deuda restante sea más grande, es decir, genera más deuda”.
Por último, Litvinoff recomendó armar un fondo de emergencia para tener espalda financiera de al menos seis meses de los ingresos. También sugirió manejarse más con tarjeta de débito y efectivo, quedarse con una sola tarjeta y dar de baja los préstamos pre-aprobados: “Hay que eliminar la tentación”.
La mora volvió a subir y tocó su nivel más alto en el país de los últimos 15 años. Cuáles son las claves para salir de ella y qué evitar.
FINANZAS PERSONALES
Cómo escapar del ahogo financiero y evitar la morosidad: hablan los especialistas
Financiar gastos corrientes con crédito caro es un error habitual.
Ariel Mamani (InverArg), Vanesa Di Trolio (Reba) y Nicolás Litvinoff (estudianero.org).
Por MILAGROS OLIVER
Especialistas recomiendan tomar préstamos con garantía para saldar deudas.