Es un clásico de la Argentina: llegan las elecciones, las presiones cambiarias vuelan por las nubes y las reservas no alcanzan. La renovación legislativa de 2025 no fue una excepción y los resultados del fenómeno se verán al final del camino -estas líneas se escribieron antes del 26 de octubre-, pero trajeron una novedad impensada: la aparición del Tío Sam poniendo la plata sobre la mesa para reforzar las tenencias de billetes verdes.
El presidente Donald Trump –a través del jefe del Tesoro de los EE.UU., Scott Bessent– salió a comprar pesos en el mercado del extremo sur de las Américas para evitar una corrida cambiaria, abrió la chequera con un swap por u$s20.000 M y enfiló a bancos internacionales para asistir con un Repo por una cifra similar, que seguramente requerirá del respaldo del Congreso de la Nación.
Es una verdadera kriptonita, pocas veces vista en la historia económica reciente y menos aún destinada a un país emergente, que viene a aliviar la cargada agenda de vencimientos de deuda que deberá afrontar en 2026 el ministro Luis Caputo en medio de la desconfianza de los mercados. Si el esquema termina cerrando, será la llave que se necesita para que el riesgo país caiga en serio y la Argentina pueda volver al mercado para seguir roleando vencimientos.
Javier Milei sacó provecho de su alineamiento incondicional con el líder estadounidense, y logró sostener –no sin pagar costos– un esquema planteado para evitar que se dispare el dólar y con eso la inflación, el atributo más preciado de su gestión. El lado oscuro fue que las reservas no se fortalecieron lo suficiente como para quedar a cubierto de una embestida especulativa, subieron las tasas de interés y se enfrió la economía.
Más allá de cómo queden finalmente acomodados los resultados electorales, a Milei le quedará un camino ineludible por delante, porque sólo con el Tío Sam no alcanza. Deberá recomponer una gestión que vino siendo mancillada por el ajuste y casos de corrupción, y ampliar su base de sustentación para asegurar gobernabilidad.
Deberá hacer tripa corazón y pactar con la “casta” que tanto criticó, tragar sapos en la redacción de leyes cediendo ante la presión de los intereses corporativos -desde la CGT a la Universidades- y llegar a un consenso con los gobernadores más alejados del kirchnerismo. A cambio, será posible asegurar reformas (¿moderadas?) en materia laboral, impositiva y previsional.
Junto al equilibrio ya obtenido para las cuentas públicas, una rebaja genuina del costo empresarial será la única fórmula que permita ganar competitividad, sostener una moneda fuerte -seguramente un escalón más arriba que los valores actuales-, para así intentar escapar de la trampa interminable de las devaluaciones.
El Tío Sam bancó,
¿qué hace falta
para el día después?
Por GABRIEL GONZÁLEZ
Director de Punto biz
Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, junto al ministro Luis Caputo.
NOTA DEL EDITOR