Vicentin entró en
cuenta regresiva
La puja para quedarse con la cerealista Vicentin -en procedimiento judicial de cramdown- promete quedar en manos de dos rivales. El primero en abrir el juego fue el corredor rosarino Mariano Grassi, con el visto bueno de Esteban Nofal, el financista que le compró la deuda a los bancos internacionales y un acuerdo estratégico con la multinacional Cargill, a implementarse una vez resuelto el trámite judicial. La propuesta de Grassi es tentadora para acreedores dispuestos a seguir en el futuro aportando granos a la firma malograda, pero establece quitas de hasta un 91% para quienes quieran cobrar sus acreencias de inmediato. El grupo de acreedores que viene acompañando a Grassi saludó la iniciativa, pero otro grupo de productores la salieron a impugnar por “extorsiva”
En la otra punta se anotaron Molinos -que en su momento formó parte del lotes de “interesados” en quedarse con el concurso, pero luego se bajó- en sociedad con LDC (Dreyfus), una propuesta que se terminaba de cocinar al cierre de esta edición y mantenía una puerta abierta para terceros jugadores, pensando en las tenencias de Vicentin en Renova y las del norte provincial. A contramano de la de Grassi, esta segunda oferta prometía incentivar a los acreedores con plata en mano.
Las instalaciones de Vicentin en San Lorenzo, una de las perlas codiciadas en el cramdown.
DATO CLAVE