INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Romera también hizo foco en la mirada de largo plazo. Si bien reconoció que la inversión inicial fue significativa, sostuvo que el retorno se construye a partir de la mejora en productividad, la trazabilidad y la posibilidad de escalar sin aumentar proporcionalmente los costos.“ Te ordena para crecer”, sintetizó.
Limpieza que evoluciona En paralelo a la automatización en el área logística, la robótica también empieza a ganar terreno en el rubro de limpieza de grandes superficies. En esta línea, Limpiolux se posicionó como una de las empresas pioneras en Argentina en ofrecer robots de limpieza 100 % autónomos. Sebastián Peluso, director de Limpiolux, comentó que la incorporación de robots apunta principalmente a espacios amplios y de alto tránsito como alimenticias, shoppings, automotrices o grandes locales de ropa.“ La principal ventaja es la constancia”, afirmó. Según explicó, los equipos pueden operar durante largas jornadas manteniendo un nivel de limpieza homogéneo, sin las variaciones propias del trabajo manual. Peluso también destacó un componente tecnológico detrás de estas soluciones que le otorga un plus a la hora de operar. Los robots no sólo ejecutan tareas, sino que generan información.“ Podés saber qué superficie se limpió, en cuánto tiempo y con qué rendimiento”, explicó. Esa trazabilidad permite gestionar el servicio con mayor precisión y ajustar recursos en función de datos concretos. Al igual que en logística, la adopción no está exenta de desafíos.
Gabriel Fernández( AFG) y Julián Romera( Tyna).
Peluso reconoció que existe una etapa inicial de adaptación, tanto por parte de las empresas como de los equipos de trabajo. Sin embargo, sostuvo que la barrera cultural empieza a bajar a medida que los resultados se vuelven visibles.“ Al principio llama la atención, después pasa a ser una herramienta más”.
Hacia una nueva cultura de la productividad Más allá de los fierros y el software, la transición hacia la automatización marca un cambio de era en la gestión empresarial local. Para Fernández, el salto real se produce cuando la tecnología permite, por primera vez, medir con exactitud lo que antes era invisible.“ La logística tiene la gran oportunidad de medir productividad para poder diferenciar salarios. Si sumamos tecnología para medir la productividad de
las personas preparando pedidos, vamos a poder pagar por rendimiento y motivar de otra manera”. Asimismo, para el ingeniero, la eficiencia no es solo mover cajas más rápido, sino transformar trabajos rutinarios en funciones donde el colaborador pueda distinguirse por su desempeño real. En sintonía, Peluso opinó que la evolución hacia la automatización es ineludible para cualquier empresa que pretenda proyectarse.“ Uno como empresario no puede darle la espalda a la tecnología. La robotización es algo que viene para quedarse en todos los rubros”, explicó. Bajo esta premisa, el desafío ya no es sólo incorporar una máquina, sino como resumió Romera al recordar el inicio de su proyecto,“ tener la capacidad de empezar a creer y a soñar en un modelo de negocios donde la innovación local dicta las nuevas reglas del juego”.
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