INTELIGENCIA ARTIFICIAL legales, clasifica datos y hasta patrulla plantas industriales con“ perros robot” que integran visión por computadora y sensores para elevar la prevención.“ El modelo permite potenciar el rol del guardia físico. La tecnología se encarga del monitoreo constante, mientras que el personal interviene con información precisa”, aclaran desde GCE. Sin embargo, para entender el terreno que pisamos, Flavio Beretta, director de Taxia Human Capital, marca una distinción necesaria: una cosa es usar aplicaciones como ChatGPT y otra muy diferente es desarrollar agentes sólidos, que se integren a los procesos.“ En gestión de información la IA es imbatible, pero falla donde hace falta criterio”, explica. Según su visión, los proyectos más ambiciosos que intentaron reemplazar ejecutivos de cuentas en grandes bancos tuvieron resultados“ bastante malos”, demostrando que el factor humano está vigente. Por su parte, Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina, coincide en que el impacto en el nivel de empleo es acotado porque falta una integración“ nativa” en los procesos corporativos.“ No hay una implementación transversal. Lo que predomina es una implementación individual: los trabajadores utilizan herramientas de IA espontáneamente como apoyo para sus tareas cotidianas, más que una adopción corporativa estructural”, señala Ruiz.
Flojitos de papeles A pesar del entusiasmo individual, el panorama organizacional muestra baches. El informe Workmonitor 2026 de Randstad revela que el 73 % de los trabajadores argentinos
Hernán Giménez( GCE) y Germán Ruiz( Randstad).
se siente capacitado para aplicar IA en su empleo, superando por cuatro puntos la media global. Pero esta confianza choca contra una pared administrativa: el estudio de Michael Page advierte que sólo el 18 % de las empresas del país definió marcos formales para su uso.“ Las empresas no suelen tener una política de capacitación clara”, criticó Beretta. Esta orfandad pedagógica alimenta resistencias. Sin guía, el empleado usa la herramienta por su cuenta, a veces con prompts vagos que-como una profecía autocumplida- arrojan errores y confirman sus miedos.“ Hay que lograr que la gente le pierda el miedo para superar las resistencias. Si no los capacitás, piensan que es como Google y se quedan en las fallas”, agregó el directivo de Taxia, quien recientemente completó un programa de IA en el
MIT. La brecha es ética y operativa. La falta de lineamientos claros expone a las compañías a riesgos de seguridad. Según la consultora Michael Page, durante 2025 el 81 % de los profesionales usó IA semanalmente, lo que demuestra que la adopción ya ocurrió“ por abajo”, mientras la gerencia sigue redactando el manual de instrucciones. Para Ruiz, de Randstad, esto requerirá procesos masivos de reskilling y upskilling a mediano plazo:“ El avance tecnológico está generando un descalce de habilidades que va a requerir procesos masivos de reentrenamiento”.
Perfiles IA friendly La verdadera sacudida se siente en la selección de personal. La IA ya no es sólo una herramienta para el candidato, sino un filtro que pesa. En Grupo Consultores de
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