INTELIGENCIA ARTIFICIAL ridad de datos y, muchas veces, a espaldas de la empresa. Es la Shadow AI( IA en las sombras): soluciones individuales para problemas que la empresa aún no decidió resolver. En Rosario, el termómetro marca una fiebre similar, aunque con matices propios del entramado productivo regional. Desde la consultora NeoBiz, las especialistas Melina Baracco, Mariana Colonnello y Natalia Cao explicaron a Punto biz:“ Quienes la emplean lo hacen de forma acotada, apoyándose solo en las herramientas más difundidas. Percibimos que en Rosario la distancia es mayor cuando se intenta trasladar ese hábito individual a los procesos, las decisiones y los modelos de gestión”. Cuando el“ dolor” es analógico Solemos asociar la innovación con inversiones millonarias en servidores o robots humanoides. Pero el informe de Taquion y la mirada local coinciden en que el problema operativo está en lo básico. Las empresas siguen atrapadas en procesos manuales. El verdadero“ dolor” no es digital, es analógicamente puro. Silvina Lingua, fundadora y directora de Startia Consultores, lo experimenta a diario en las pymes de la región. El obstáculo no es la falta de tecnología per se, sino la dinámica del día a día.“ Las empresas rosarinas están tan enfocadas en apagar incendios que no tienen tiempo para sentarse a revisar cómo hacen las cosas. Sin ese espacio – o alguien que lo tome – es muy difícil que la IA se integre al equipo”, señaló. En el entramado productivo santafesino – agro, industria y servicios – persiste una lógica de gestión fragmentada. Conviven planillas de Excel que viajan por mail, mensajes de WhatsApp que reemplazan órdenes de compra y circuitos informales que dependen de la memoria de un empleado histórico. En este escenario, la puerta de entrada a la IA no está en soluciones futuristas, sino en automatizar lo repetitivo. Cargar facturas, gestionar consultas de Recursos Humanos o mejorar la atención al cliente son las“ victorias rápidas” que el mercado está ignorando. Eso sí, no todos los sectores parten de la misma línea de largada. El agro y las fintech corren con ventaja. Ya operan en entornos tecnológicos desarrollados, manejan datos en la nube y están acostumbrados a la toma de decisiones basada en algoritmos. Para ellos, la IA es una capa más
de eficiencia. En la industria manufacturera pyme la deuda es estructural.“ Si los datos no están ordenados o los procesos no están profesionalizados, la IA es difícil de aplicar”, advirtieron desde Neo- Biz. Una empresa que no tiene su inventario digitalizado difícilmente pueda pedirle a un modelo predictivo que le avise cuándo comprar materia prima. En este camino, los mandos medios actúan como el“ jamón del sándwich”. Son quienes reciben la presión de arriba por ser modernos y el reclamo de abajo por herramientas que funcionen. Aquellas empresas con una cultura de procesos ya establecida son las que están logrando transformar la IA en una herramienta concreta y no en un juguete caro.
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