Los ladrillos se amuran sobre una base mas firme Marzo 2026 | Page 20

NOTA DE TAPA. NEGOCIOS INMOBILIARIOS
La cantidad de unidades disponibles marca el pulso del mercado inmobiliario.
el impacto en la cantidad de operaciones todavía es bajo. Además, gran parte de estos créditos se orienta a propiedades usadas que ya tienen escritura. Eso deja afuera a buena parte de la obra nueva, que es la que empuja la actividad de la construcción.
El ladrillo, un clásico que resiste Más allá de los cambios económicos, hay algo que se mantiene. El ladrillo sigue siendo una de las principales opciones para resguardar valor. En un país acostumbrado a la volatilidad, el mercado inmobiliario conserva una ventaja difícil de igualar. Invertir en una propiedad es hacerlo en un activo tangible, que no depende de una pantalla y que históricamente funcionó como refugio. A eso se suma la posibilidad de
generar ingresos a través del alquiler, lo que le da un atractivo adicional frente a otras alternativas. Por eso, incluso en momentos donde la rentabilidad no es la mejor, el interés por invertir en inmuebles se mantiene.
Un comprador más selectivo El cambio de contexto económico también modificó el perfil de la demanda. Hoy el comprador es más exigente. Ya no alcanza con una buena ubicación. Se mira la calidad constructiva, el diseño, la distribución de los espacios y los detalles. La trayectoria del desarrollador también pesa más que antes. Cumplir plazos y estándares dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición básica. Eso obliga a los proyectos a diferenciarse. Los que logran combinar buena ubicación, diseño y calidad son los que mejor funcionan. En cuanto a tipologías, los departamentos de uno y dos dormitorios siguen siendo los más buscados, sobre todo por quienes apuntan a renta. Pero también hay interés por unidades más grandes, siempre que ofrezcan funcionalidad y buenos estándares.
Cambios en la forma de vivir El mercado no solo responde a variables económicas. También refleja cambios en los hábitos. La pandemia dejó huellas que todavía se sienten. La búsqueda de espacios abiertos, contacto con la naturaleza y entornos más tranquilos sigue presente. Eso impulsó el crecimiento de zonas suburbanas. En el caso de Rosario, Funes y Roldán se
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