NOTA DE TAPA. NEGOCIOS INMOBILIARIOS
Tras la pandemia quedó la búsqueda de espacios abiertos y en contacto con la naturaleza.
rrolladores avanzaron con proyectos que hoy forman parte del stock. Eso generó un escenario donde la oferta es abundante y el comprador tiene más margen para elegir. Comparar precios, ubicaciones y calidades es hoy parte central del proceso de decisión. Y eso obliga a desarrolladores y propietarios a ser más competitivos. En ese marco, la competencia entre unidades nuevas y usadas se intensifica. No son pocos los casos en los que un departamento a estrenar tiene un valor similar al de uno en construcción. Ahí aparece una decisión clave para el inversor. Comprar algo terminado y empezar a generar renta casi de inmediato, o entrar no termina de ocurrir. Aun así, hay un dato que empieza a jugar a favor. Después de varios años de ajuste, los precios parecen haber encontrado un piso. En algunos segmentos incluso se empiezan a ver leves recuperaciones. Esa combinación abre la puerta a un posible nuevo ciclo, aunque lejos de los niveles de actividad que supo tener el sector en otros momentos.
Más oferta, más competencia Otro factor que marca el pulso del mercado inmobiliario es la cantidad de unidades disponibles. Durante los años en los que construir era relativamente más barato en dólares, muchos desaen un proyecto desde el pozo y apostar a una valorización futura. No hay una respuesta única. Depende del perfil, del horizonte de inversión y del nivel de riesgo que cada uno esté dispuesto a asumir.
El crédito vuelve, pero despacio Uno de los temas que más expectativa genera es el regreso del crédito hipotecario. Después de años en los que prácticamente desapareció, empezaron a aparecer nuevas líneas, sobre todo desde bancos públicos y algunas entidades provinciales. El problema, según señalan los desarrolladores, es la escala. Por ahora, el volumen es limitado y
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