En el muy competitivo campeonato de la maquinaria agrícola, donde cada hectárea cuenta y la eficiencia se mide en milímetros, Criolani demostró que ya no alcanza con tener el mejor “fierro” en la vitrina. La firma, histórica concesionaria oficial de Case IH, cerró un año bisagra en el que consolidó su transformación: pasó de ser un vendedor de tractores para convertirse en una usina de soluciones tecnológicas.
Con base de operaciones en Totoras y una presencia territorial que “marca la cancha” en la zona núcleo la empresa liderada por la familia Criolani activó en 2025 inversiones clave para robustecer su servicio de posventa y, fundamentalmente, para escalar su AFS Connect Center, el cerebro digital desde donde monitorean en tiempo real una flota de maquinaria que no para de crecer.
La revolución de los datos
Si bien la venta de unidades nuevas tuvo un repunte interesante gracias a la mejora climática y financiera de la campaña 2024/2025, el verdadero hito de la empresa este año pasó por lo intangible.
El centro de monitoreo de Criolani, una sala de control que parece sacada de la Nasa, pero emplazada en el interior productivo, rompió sus propios récords. Durante 2025 la firma logró conectar y asistir de manera remota a más del 70% del parque de maquinaria activo de sus clientes, anticipándose a roturas y optimizando la logística de repuestos.
“Este año nos confirmó que el productor ya no compra sólo potencia de motor. Compra tiempo operativo. Nuestro foco estuvo puesto en que la máquina no pare, y eso hoy se logra con conectividad y diagnóstico predictivo”, aseguró Matías Criolani, director comercial de la firma, durante una presentación de resultados realizada en octubre.
Esta estrategia de “servitización” –vender más un servicio que un producto– le permitió a la empresa blindar su facturación frente a los vaivenes típicos de la venta de maquinaria pesada, generando un flujo de ingresos recurrente a través de los contratos de mantenimiento programado.
Más capacidad y nueva boca
Pero la tecnología necesita un soporte físico. A mediados de año, Criolani cortó cintas de una ampliación significativa en su sucursal modelo de Marcos Juárez. La inversión estuvo destinada a duplicar la capacidad del taller y del pañol de repuestos, respondiendo a una demanda creciente. Esta obra no es un detalle menor. La ampliación permite a la empresa reducir los tiempos de respuesta en plena cosecha, un diferencial que fideliza al contratista que no puede permitirse tener una cosechadora parada ni medio día.
La de Marcos Juárez no es la única movida fuerte. Tras firmar en el 2024 una alianza con la filial de la austríaca Bauer en Brasil, piloteará una inversión de u$s10 M para tejer en varios años la red comercial de la firma europea en Argentina. En ese tren, ya se encuentra en construcción la que será la casa central de Bauer en Argentina: una sucursal que totalizará 7.000 m2, ubicada sobre la colectora J.M. de Rosa de la Circunvalación, frente al Casino City Center (en la intersección con la autopista a Buenos Aires). La sede demandará una inversión de u$s1 M.
De Totoras a todo el país
La trayectoria de Criolani es la historia de la evolución del campo argentino. Fundada hace casi seis décadas por Aldo Criolani, la empresa comenzó como un taller familiar con vocación de servicio. Con el paso de las décadas, y tras la alianza estratégica con el gigante global CNH Industrial (Case IH), la firma escaló hasta convertirse en uno de los concesionarios con mayor volumen de ventas y market share de la red en Argentina.
El salto generacional fue clave. La incorporación de la segunda generación no solo profesionalizó el management, sino que inyectó la visión tecnológica que hoy es el sello de la casa. Pasaron de arreglar motores con llave inglesa a calibrar pilotos automáticos y gestionar big data agronómico.
Lo que viene: la autonomía total
Mirando hacia el futuro, Criolani ya está preparando el terreno para la próxima gran ola: la autonomía total. Directivos de la empresa ya deslizaron que están trabajando un piloto con clientes seleccionados para testear las nuevas soluciones de automatización que Case IH planea introducir masivamente hacia 2027.
Además, la sustentabilidad ha dejado de ser un eslogan para entrar en la hoja de cálculo. La empresa proyecta para 2026 profundizar su línea de soluciones para la gestión eficiente de insumos, ayudando a sus clientes a certificar procesos y huella de carbono, un requisito que empieza a pesar en la exportación de Bauer granos. “No imaginamos un 2030 sin estar integrados totalmente a la gestión agronómica del cliente. El concesionario del futuro es un consultor tecnológico”, había anticipado Matías Criolani en mayo de 2025. Ese futuro, para Criolani, ya empezó a correr.
Salto en digitalización, nueva marca y metros
para posventa
El concesionario top de Case IH potenció su Smart Center y cerró el año con una expansión estratégica en la zona núcleo.
GRUPO CRIOLANI
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TOP 10 EMPRESAS
Monitorean en tiempo real 1.500 equipos, reduciendo un 30% los tiempos de parada técnica. Construyen sede para Bauer en Rosario.