Tomás Fernández de Luco tiene 29 años, vive en Ámsterdam y trabaja como desarrollador de backend -es decir, en la trastienda operativa de la aplicación- de la app de turismo Booking. Hace cinco años dejó Rosario, pero su recorrido profesional comenzó mucho antes, entre las aulas del Politécnico y de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), de la cual egresó con una licenciatura en Ciencias de la Computación con promedio de 9,94, el más alto de se camada entre los registrados por todas las universidades públicas y privadas de Santa Fe.
Una vocación desde chico
Su vínculo con la informática empezó en la infancia. Le gustaban las computadoras, hizo cursos de robótica y arreglaba aquello que no funcionaba. En la secundaria se sumó a olimpíadas de informática y la elección de carrera terminó siendo casi natural. “Siempre me gustó resolver problemas, y la programación, que es a lo que me dedico, es básicamente eso”, explicó.
La duda estaba entre Ingeniería en Sistemas y Ciencias de la Computación. Eligió esta última porque encontró un perfil más cercano a sus intereses, con mayor peso de la matemática y la teoría de la computación.
Familia de universitarios
Detrás del 9,94 no hubo una fórmula extraordinaria, sino constancia. Tomás procuró aprovechar las clases, resolver los ejercicios y no dejar temas pendientes. También tuvo un grupo de amigos con el que cursó prácticamente toda la carrera.
La educación también fue un valor central en su familia. Sus padres, ambos contadores, insistieron con sus hijos sobre la importancia de estudiar. “Si no era por ellos, capaz que no me recibía”, admitió, y contó que su hermano también es contador y su hermana licenciada en Estadística.
Tomás admite que tenía facilidad para rendir exámenes, pero no atribuye su promedio solamente al talento. “Fue mucho esfuerzo, mucha constancia y un poco de suerte también”, resumió. Su primera nota que no fue un 10 llegó recién en cuarto año.
La transferencia a Europa
El salto profesional llegó antes de terminar formalmente la carrera. Durante la pandemia comenzó a trabajar mientras completaba sus últimos años y, a fines de 2021, ya había aprobado todas las materias. Le quedaba la tesina cuando apareció una oferta laboral de Booking a través de un profesor de la carrera que trabajaba en Europa. Aplicó, quedó seleccionado y decidió mudarse a Ámsterdam.
“Hasta ahí había vivido en la casa de mis viejos solamente, así que fue un cambio rotundo”, recordó. Se fue solo y después se sumó su novia, que también estudiaba Ingeniería. Hoy están casados y ella también trabaja en la multinacional.
En Booking, Fernández De Luco se desempeña como desarrollador backend y se ocupa de la lógica que sostiene las funcionalidades de la plataforma. Forma parte de equipos interdisciplinarios y trabaja principalmente desde su casa, si bien asiste a la oficina una o dos veces por semana. Su formación universitaria, asegura, le resulta útil incluso fuera de la investigación: le permite abstraerse de los detalles y abordar los problemas de una manera más integral.
En su profesión, además, la inteligencia artificial ya es parte del día a día. Tomás no la rechaza, pero cuestiona su incorporación acrítica. Para él, la IA puede facilitar tareas, pero el desafío está en saber qué vale la pena delegar y qué requiere todavía razonamiento humano. “Yo creo que un humano tiene esa capacidad adicional del razonamiento que una construcción artificial no puede reemplazar”, sostuvo.
Perspectivas a futuro
A pesar de haber construido su carrera en Europa, Rosario sigue presente. Después de más de una década entre el Politécnico y la UNR, reivindica especialmente la calidad de la educación pública. “Más allá de cualquier circunstancia política, social, económica, yo tenía certeza de que me estaba formando para el día de mañana ser un muy buen profesional”, afirma.
Hoy, cuando piensa en el mediano y largo plazo junto a su esposa, no descarta volver. Los afectos siguen pesando y Rosario aparece entre los lugares posibles para construir su vida. Mientras tanto, aprovecha la experiencia europea y trabaja de aquello que descubrió que le gustaba desde chico.
Si pudiera volver al primer día de la carrera, no le hablaría al Tomás de 2016 de notas ni de rendimiento, le recomendaría disfrutar. “Siempre tuve el privilegio de poder estudiar y trabajar de lo que me gusta”, valoró.
Para finalizar, dejó una recomendación para los aspirantes a trabajar en su disciplina: “Saber inglés es una herramienta casi crucial para cualquiera que desee trabajar en este ámbito, en mi carrera gran parte de la bibliografía está solo en ese idioma, y hoy trabajo en una empresa internacional donde es indispensable”, concluyó.
Del Politécnico a Booking, la historia detrás del mejor promedio universitario
TOMÁS FERNÁNDEZ DE LUCO (CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN - UNR). PROMEDIO 9,94
DESTACADOS DEL CUADRO DE HONOR
Terminó de cursar en la época de la pandemia, cuando fue reclutado por la multinacional del turismo. Para recibirse, solo tenía pendiente la tesina.
Tomás vive en Ámsterdam y trabaja como desarrollador de backend.
“Fue mucho esfuerzo, mucha constancia y un poco de suerte también”, aseguró Tomás.
Por RODRIGO ELÍAS