Mejores promedios 2026 Septiembre 2026 | Page 36

Durante una clase de Biología de la secundaria, Nazareno Cogo descubrió que quería ser médico, luego de quedar fascinado con el funcionamiento del corazón. Años después, terminó con un promedio de 9,69 en el Instituto Universitario Italiano de Rosario (IUNIR). Actualmente hace una residencia de Cirugía en el Hospital Italiano de Rosario, con la mira puesta en convertirse en cirujano cardiovascular.

Su performance educativa no tuvo una fórmula extraordinaria, fue solo la voluntad para levantarse temprano, estudiar antes de las clases, prestar atención, leer, releer y volver sobre los mismos conceptos. “Todos aprendemos por repetición y después por asociación”, explicó Cogo.

A Nazareno le interesa en especial el trabajo procedimental y la precisión de la técnica quirúrgica. Lo que más lo atrae es la posibilidad de resolver problemas de salud complejos mediante intervenciones mínimamente invasivas, logrando una recuperación y una mejora significativa en el estado del paciente.

Al margen de la técnica, destaca el vínculo que se construye con el paciente. “La posibilidad de resolver un problema de salud importante genera una relación de profunda gratitud y confianza que pocas especialidades logran de la misma manera”, concluyó.

Menos mal que no le gustaba la matemática

GABRIEL BERNAL (LIC. EN MATEMÁTICA APLICADA - UNL). PROMEDIO 9,71)

DESTACADOS DEL CUADRO DE HONOR

Cuando era un chico, a Gabriel Bernal la matemática no le atraía. A la materia la llevaba muy bien en la escuela, pero no despertaba demasiado de su interés. El cambio llegó cuando en 5º año de la secundaria, durante la pandemia y con más tiempo libre, una profesora le propuso participar de las olimpíadas de la disciplina. Allí encontró problemas que no tenían una receta para resolverlos y que lo obligaban a pensar de otra manera.

A los 23 años, se recibió en la Universidad del Litoral (UNL) con un promedio de 9,72. “Este reconocimiento es un premio al esfuerzo”, enfatizó. Para Bernal, la matemática modificó su manera de razonar y hasta de interpretar situaciones cotidianas. “Cuando escucho un discurso, busco toda la lógica de lo que se dice”, explicó.

Trabaja en el Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada de Río de Janeiro (Impa), donde cursa un máster y proyecta un doctorado. Su objetivo es convertirse en investigador y especializarse en geometría algebraica. Aunque reconoce que la IA está transformando la disciplina, no cree que vaya a reemplazar a los matemáticos.

A partir de su experiencia, Gabriel busca derribar un prejuicio: “Se puede estudiar matemática sin ser un genio, hay cierto mito alrededor de eso”, concluyó.

Una apuesta profesional a corazón abierto

NAZARENO COGO (MEDICINA - IUNIR).

PROMEDIO 9,69