El intríngulis de la nueva campaña Mayo 2026 | Page 35

48 kilos actuales, uno de los registros más bajos de la historia reciente. Aun así, los especialistas creen que no hay margen para una caída mucho mayor.“ No hay manera de que haya una baja grande de precios”, planteó optimista el hombre al frente del mercado televisado.“ Culturalmente el argentino sigue comiendo carne y además existe una demanda internacional muy fuerte”, sintetizó. La cadena bovina tiene además un peso económico y social enorme. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, genera cerca de 500.000 puestos de trabajo en el país, de los cuales el 42 % corresponde a actividades primarias como la cría y la invernada. En paralelo, el sistema feedlot – engorde intensivo a corral – aporta más del 30 % de los animales que llegan a faena y se transformó en una herramienta central para frigoríficos y operadores integrados. La particularidad del negocio ganadero es que los ciclos son extremadamente largos. Desde que una vaca entra en servicio hasta que el novillo llega a la carnicería pasan, como mínimo, tres años. Eso hace que cualquier proceso de recuperación del rodeo sea lento y requiera previsibilidad de largo plazo.“ Desde que la vaca agarra el toro hasta que el corte está puesto en una carnicería pasan como mínimo tres años”, explicó Milano.“ Además, no todas las vacas producen un ternero por año, por
El consumo interno cayó fuerte.
lo que el proceso es todavía más lento”, añadió. Pese a eso, algunos indicadores muestran que el productor comenzó lentamente a cambiar de actitud. La mejora de precios empezó a generar retención de vientres y menor salida de hembras jóvenes, una señal clásica de recomposición ganadera.“ Ha comenzado un proceso de retención. Lo estamos viendo porque empezó a haber bastante menos hembras y menos vaquillonas livianas vendiéndose”, sostuvo el titular de Rosgan. Ese cambio también se refleja en el mayor peso de la hacienda. Hoy aparecen menos lotes livianos y más animales recriados a campo, producto de mejores condiciones forrajeras y de un productor menos urgido financieramente.“ Hoy no hay lotes de 140 o 150 kilos. Toda la invernada que se vende es de 180 o 200 kilos hacia
arriba”, describió Milano. Para Alberto Berardi, consultor ganadero, el escenario actual llegó para quedarse, aunque no necesariamente de manera lineal.“ Pienso que esto va a quedar. Puede haber alguna pequeña fluctuación, pero hizo crisis el stock ganadero”, afirmó. El especialista marca que el problema estructural es simple: el país tiene prácticamente la misma cantidad de vacas que décadas atrás, pero con una población mucho mayor.“ Cuando teníamos 70 u 80 kilos de consumo éramos 30 millones de personas y hoy somos 50 millones. Y las cantidades de vacas son las mismas”, explicó. Sin embargo, Berardi advierte que el entusiasmo del productor todavía convive con un fuerte nivel de desconfianza. El negocio ganadero requiere inversiones a muy largo plazo y Argentina no ofrece reglas de juego estables.
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