Los defaults que sacudieron a los proveedores del sector agropecuario
El 2025 arrancó con mayores alícuotas a las billeteras virtuales y hubo jaleo. Al final del año el gobierno dio un giro con beneficios a empresas.
CRAC DEL CAMPO
ACEROS CHUBUT
El agro argentino atravesó en 2025 una crisis corporativa inesperada: cuatro firmas de peso —Los Grobo Agropecuaria, Agrofina, Surcos y Campo de Avanzada— cayeron en default, afectando a productores, proveedores y al mercado financiero del sector.
El primer impacto llegó con Surcos, que a fines de 2024 declaró el impago de obligaciones negociables por más de u$s 3,5 M y $9.000 M. La situación se agravó con una denuncia penal de la CNV por presuntas irregularidades en la información suministrada al emitir deuda, que derivó en inhibición de bienes y embargos.
Poco después, Los Grobo Agropecuaria y su controlada Agrofina informaron que no podrían enfrentar vencimientos por decenas de millones de dólares y miles de millones de pesos. El grupo argumentó una “profunda iliquidez del mercado de pagarés bursátiles”, lo que dejó a ambas empresas sin capacidad de refinanciarse. En febrero solicitaron concurso preventivo para “ordenar su situación económica y garantizar la continuidad operativa”.
El caso de Campo de Avanzada, una pyme cordobesa con unas 7.000 hectáreas en producción, completó el cuadro. En enero anunció el incumplimiento del pago final de una ON emitida en 2022, y confirmó que ya había pedido concurso preventivo meses antes, alegando el impacto de la crisis económica.
En conjunto, los pasivos en default superan los u$s 650 M. Las razones del colapso combinan factores externos y errores de gestión: caída de más del 30% en la venta de insumos, cuantiosos stockeos de mercadería apostando a una devaluación que no fue lo que se esperaba, costos crecientes en dólares, tasas altas, menor demanda de agroquímicos y estructuras de deuda difíciles de sostener. También pesó la apuesta de varias empresas a una reactivación que no llegó tras la sequía de 2024.
Las cuatro compañías atraviesan procesos de reestructuración. Los Grobo y Agrofina buscan sostener operaciones mientras negocian con acreedores; Surcos enfrenta un panorama más complejo por las acciones judiciales de la CNV; y Campo de Avanzada intenta acomodar su deuda con respaldo de la SGR que avaló su ON.
El impacto sobre la cadena es evidente: productores y proveedores quedaron expuestos a retrasos, cambios en contratos y pérdida de referencias comerciales. La confianza del sector también sufrió: estudios recientes muestran una baja superior al 20%, la mayor desde 2019.
Si bien muchos actores del agro consideran que se trata de problemas puntuales de gestión y no de una crisis sistémica, los defaults expusieron vulnerabilidades financieras que atraviesan a buena parte de la industria. La capacidad de negociar acuerdos sustentables, recuperar credibilidad y operar con mayor prudencia financiera definirá si estas empresas logran superar el shock o si 2025 será recordado como el inicio de un ciclo profundo de ajuste en el agro argentino.
Red Surcos fue la primera en dar el mal paso y sigue siendo una de las más complicadas.
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