Récord de cargas y una pulseada a fondo por el futuro de las concesiones
El puerto marcó máximos históricos, pero el año estuvo marcado por la pelea de fondo entre Provincia y TPR por la continuidad del contrato.
PUERTO DE ROSARIO
ACEROS CHUBUT
El Puerto de Rosario cerró 2025 con números que cualquier operador firmaría: más de 3 millones de toneladas movilizadas, un crecimiento del 37% interanual y un salto fuerte en contenedores, que treparon a 72.032 TEUs (+48,5%). En TPR festejaron septiembre como el mes más potente del año, con 101.398 toneladas, mientras que Servicios Portuarios (SePor) redondeó más de 1,4 millones de toneladas en agrograneles. De ese modo, el Puerto de Rosario reafirmó sus pretensiones de consolidarse como un eje logístico clave para el centro y norte argentino, con una operatoria capaz de combinar graneles agrícolas, contenedores e import/export.
Los resultados no sólo respondieron a una buena cosecha de granos, sino también a la diversificación de las cargas. En el sector hablan de un cambio de piso para la operatoria y de un horizonte que ya incluye cargas nuevas. Empresarios y funcionarios ven una puerta entreabierta para la minería del NOA, con minerales y concentrados que podrían empezar a pasar por Rosario a partir de 2026 si se alinean logística y demanda externa. Si bien al cierre del 2025 no existe aún un flujo regular consolidado de mineral por TPR o SePor, ya se efectuó en modo prueba un embarque de litio, y varios de los emprendimientos mineros que se lanzaron al ruedo de la mano del programa Rigi evalúan trasladar sus cargas de exportaciones a través de las instalaciones localizadas en la región de Rosario. TPR apuntaló esa tendencia de crecimiento celebrando contratos con las navieras MSC, que conecta directamente con Río Grande do Sul, y con la francesa CMA CGM, que enlaza semanalmente con Santos.
Detrás de los buenos números, el clima político fue de todo menos calmo. El vínculo entre la Provincia y TPR transitó su año más áspero desde 2010. El gobierno provincial —que venía reclamando inversiones demoradas— rechazó la oferta inicial de la concesionaria TPR, que ponía sobre la mesa u$s10 M para obras pendientes y un adicional de u$s20 M para negociar una prórroga. En términos del Ejecutivo, la propuesta fue “insuficiente” para el nivel de infraestructura requerido, y endureció las tratativas con la amenaza de una rescisión anticipada.
La reacción de TPR no se hizo esperar: sobre fines del invierno se presentó un nuevo paquete por u$s30 M, con foco en la recuperación de muelles y la compra de equipos. Si bien el número mejoró, en el gobierno mantuvieron la cautela y aclararon que no habrá prórroga hasta verificar avances concretos. En el off the record de Casa Gris se habló de un tiempo extra pero no una carta blanca.
El flanco judicial sumó presión. La pelea de TPR con la Municipalidad por el pago del DReI terminó con nuevas sentencias en contra y un pasivo superior a los $100 M. Un fallo de Cámara, que ratificó la potestad del municipio, dejó a la concesionaria en un frente delicado: menos margen financiero y más ruido para la negociación con Provincia.. Si la Corte provincial falla en la misma dirección, se compacta aún más la presión para una eventual rescisión de contrato.
Del lado de Servicios Portuarios (SePor), el año fue más ordenado. Con un sillón en el Ente Portuario, la firma de Juan Manuel Hondarcuhu discute de cerca el rediseño del esquema portuario.: “Proyectamos desembolsos por u$s72 M, aplicados a una modernización integral de los muelles graneleros que incluye obras de infraestructura e incorporación de tecnología de punta”, aseguró el empresario. Por caso, incorporarán un sistema de pescantes en los muelles que permitiría una carga más eficiente y rápida de la bodega de las embarcaciones. A cambio, la empresa pide una prórroga en la concesión de la terminal, actualmente en vigencia hasta 2032.
Otra novedad que marca tendencia es el avance sobre la bajada Mangrullo, en el extremo sur del puerto. El proyecto apunta a usos mixtos —logísticos, comerciales y recreativos— y busca transformar un área histórica en nuevo polo de actividad.
El balance del año deja una fotografía dual: un puerto que logró sus mejores métricas en décadas y, al mismo tiempo, una renegociación profunda de su futuro. Las cargas crecen, los operadores empujan y el mercado demanda más capacidad, pero sin un acuerdo firme entre Provincia y TPR el tablero queda abierto.
El 2026 arrancará con agenda cargada: definiciones sobre inversiones, un conflicto contractual por resolver, oportunidades con la minería y la presión de sostener un nivel operativo que ya no tiene marcha atrás. El puerto atraviesa una transición que combina tensión, expansión y un mercado que pide velocidad.
TPR recuperó cargas en 2025, pero la renegociación de los términos del contrato sigue espesa.
TOP 10 CASOS RESONANTES