Cuando era chico, a Santiago Baras le gustaba escuchar a economistas en televisión. Así fue como terminó anotado en la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Austral, donde a los 24 años se recibió con un promedio de 9,55.
Hoy trabaja en la mesa de operaciones de Stockbrokers, donde compra y vende acciones y bonos, asesora clientes y administra carteras de inversión. También es docente de Análisis de Mercado, y cursa Economía Empresarial en la misma universidad. Apuesta a más formación para convertirse en un referente dentro del mundo de las finanzas.
La constancia fue una de las claves de su rendimiento. Para estudiar tenía una rutina marcada para las primeras horas del día y no dudaba en levantarse a las cuatro o cinco de la mañana si era necesario. También encontró en sus compañeros una fuente de aprendizaje. “Gran parte de mi éxito académico se debe a la pasión que siempre tuve por enseñarles a otros”, aseguró. Su formación incluyó además un intercambio de seis meses en Alemania, experiencia que define como un antes y un después en su vida.
Para Baras, en un mercado volátil como el argentino, la clave de un buen administrador es informarse, analizar sin precipitarse y saber tomar decisiones aun bajo incertidumbre.
La vocación de aprender
y ayudar a elegir
VERÓNICA CARRÉ (PROF. UNIV. EN PSICOPEDAGOGÍA - UAI). PROMEDIO 9,67
DESTACADOS DEL CUADRO DE HONOR
Nunca es tarde para esforzarse y aprender, sentencia la historia de Verónica Carré, que a los 35 años se recibió de licenciada en Psicopedagogía de la UAI con un promedio de 9,67.
El alto promedio tiene un valor especial porque no fue sencillo sostener la carrera mientras trabajaba, y aprovechaba los fines de semana para mantener al día lecturas y trabajos prácticos. “Tiene que ver con un hábito, con organización, planificación, constancia y perseverancia”, aseguró.
El acercamiento a la profesión de Verónica -que ya contaba con un título en Bellas Artes- surgió de su experiencia como acompañante terapéutica y del contacto con psicopedagogas en escuelas, que la llevaron a incursionar en problemáticas de discapacidad e inclusión.
Verónica asociaba a la psicopedagogía con el trabajo en escuelas y con niños con dificultades de aprendizaje o discapacidad, pero el desarrollo de la carrera la llevó a otras ramas, tales como la forense, deportiva y laboral. En esta última encontró un nuevo horizonte, aplicado a orientación vocacional y desarrollo profesional.
Ese recorrido se convierte en un consejo que puede servirles a aquellos que recién empiezan: explorar y conocer todas las áreas de una disciplina, que son mucho más amplias de lo que suele imaginarse.
Finanzas y educación son
sus pasiones
SANTIAGO BARAS (LIC. EN ADM. DE EMPRESAS - UNIVERSIDAD AUSTRAL). PROMEDIO 9,55