En un escenario en el que la mayoría de las inversiones industriales están enfocadas en sostener la competitividad más que en ampliar capacidad instalada, la fundición rosarina Amro decidió avanzar con la incorporación de un equipo de última tecnología que le permitirá recuperar hasta el 95% de la arena utilizada en sus procesos productivos.
La firma, especializada en la fabricación de piezas fundidas de hierro, adquirió un recuperador de arena de origen inglés. La compra fue financiada mediante una línea de crédito para inversiones ambientales, ya que el equipo fue encuadrado dentro de un programa de financiamiento “verde”. “Es una inversión que, en condiciones normales, se recupera en alrededor de tres años. Nos permite achicar costos, pero además mejorar la calidad del producto”, explicó Rodrigo Mena.
Actualmente la planta recupera entre el 30% y el 40% de la arena utilizada en la fundición. Con el nuevo sistema, ese porcentaje trepará hasta el 90% o 95%, reduciendo el consumo de materia prima y mejorando la eficiencia del proceso. La maquinaria ya comenzó a instalarse y demandará entre dos y tres meses adicionales para entrar en funcionamiento.
La inversión forma parte de una estrategia más amplia de reconversión que la empresa viene desarrollando para adaptarse a un mercado profundamente transformado. Históricamente, Amro estuvo especializada en piezas para válvulas destinadas a la industria petrolera.
Sin embargo, ese negocio perdió volumen a partir del crecimiento de las importaciones. “Antes existía una fuerte política de comprar nacional. Hoy muchos fabricantes directamente importan las válvulas terminadas y eso dejó a muchas pymes del sector en el camino”, sostuvo el empresario.
Frente a ese escenario, la compañía salió a diversificar mercados y hoy busca crecer en minería, industria papelera, agro, transporte y reposición de autopartes para semirremolques y acoplados, un segmento donde Amro posee una larga trayectoria con la fabricación de aros giratorios.
Además, comenzó a complementar su oferta con algunos productos importados para conservar clientes que antes abastecía exclusivamente con producción propia.
La coyuntura también obligó a la empresa a reducir su estructura. Amro llegó a emplear unas 150 personas durante sus años de mayor actividad. Actualmente mantiene una plantilla de entre 60 y 70 trabajadores. Pese a ese contexto, la empresa eligió destinar recursos a una inversión que considera estratégica para reducir costos estructurales y mejorar su posicionamiento competitivo.
El nuevo equipamiento permite recuperar casi la totalidad de las arenas empleadas en el proceso de fundición y optimiza la calidad del producto.
RECONVERSIONES
FUNDACIÓN AMRO
Con un crédito verde, invirtieron en tecnología
inglesa para ganar eficiencia y sustentabilidad